España
¡Pero qué dirigentes más ineptos han sucedido a José Antonio…! Falta de autocrítica falangista
Josele Sánchez (R).- Sorprende lo locuaz que se vuelve Norberto Pico (jefe nacional de FE-JONS) cuando le ponen delante un micrófono de «la prensa del sistema»; vamos, que si no lo conociera, hasta pensaría que de verdad es un líder carismático y entregado, un tipo consciente de la responsabilidad del título que lleva -sentirse heredero ¡nada menos! que de José Antonio Primo de Rivera-, un trabajador constante y batallador por tan nobles ideas políticas.
Pero no es así: desgraciadamente.
Los falangistas (desde el asesinato de José Antonio y la condena a muerte de Hedilla) jamás han tenido un dirigente digno de tales ideas: el franquista y traidor Raimundo Fernández Cuesta, «la farsa» de Diego Márquez»…
Por supuesto alguna noble excepción ha habido: el doctor Narciso Perales -que fuera máximo dirigente de Falange Española de las JONS (Auténtica)-, el fugaz paso por la jefatura nacional del periodista, amigo y camarada Gustavo Morales… y paren ustedes de contar.
Los dirigentes falangistas llevan 40 años echando la culpa de su incapacidad para liderar nada al silencio de «la prensa del sistema» (algo, por demás, absolutamente cierto) pero lo que no cuentan a sus afiliados es que son lo más vago y lo más inepto que pueda haber al frente de cualquier organización política.
Jamás desde la Falange Española de las JONS (que dirige el mentado Pico), ni desde FE-La Falange (comandada por Andino) ni, por supuesto, desde la siempre aletargada Falange Auténtica, repito, jamás, ningún medio de comunicación (ni de «la prensa del sistema» ni de los que dicen no serlo) recibe una miserable nota de prensa de los falangistas sobre ningún tema: nunca. Ni cuando piden su ilegalización, ni siquiera cuando les asesinan a un camarada (como ocurrió en Zaragoza con Víctor Laínez).
Una cosa es que los medios te hagan el vacío y otra, bien distinta, que el liderazgo de las organizaciones falangistas sea en ratos libres (como quien es cazador o filatélico) y que sus dirigentes no dediquen ni cinco minutos al día a intentar llegar al pueblo español a través de la prensa.
Norberto Pico acomodó su enorme trasero en la silla de contertulio que le ofreció hace dos años Radio Ya (emisora, por demás, extraordinaria a la que admiro y cuyo director, Javier García Isac es muy amigo mío) y debe creer que con eso su contribución a la «Revolución pendiente» ya es más que notable. Y del resto de dirigentes de las otras falanges… ni siquiera eso.
Este periódico recibe por wasap noticias de valerosos falangistas que se dejan el lomo por estar presentes en las manifestaciones de los citricultores en Castellón, por hacer campaña por la abstención en Zaragoza o en presentar candidatura en Bilbao; sin embargo, NUNCA desde la Falange que lidera Norberto Pico (ni desde las otras) una mala nota de prensa para informar de nada.
Es cierto que se trata de organizaciones políticas muy pequeñas; es cierto que carecen de medios para tener un gabinete de prensa externalizado. Pero otras organizaciones mucho más pequeñas (por ejemplo, el Partido por la Igualdad Real) se pasan el día enviando comunicados, notas de prensa, artículos de opinión…
Fíjense que, hasta cuando este periódico dedicó un monográfico a José Antonio, tuvo que ir este director detrás del ínclito Norberto Pico para que escribiera su puñetero artículo: ¡coño!, un monográfico sobre José Antonio (por cierto, año y medio después de su publicación, este recopilatorio de artículos sobre el fundador de la Falange lleva 432.707 lecturas, un número de impactos que no han conseguido todas las Falanges juntas en las cuatro décadas de democracia que llevamos) y ni se toma la molestia de querer participar, de que esté presente la voz de quien dice ser su legítimo heredero en la tierra…
¿Hay o no motivos para enviarlos, literalmente, a tomar por el culo?
Escribo estas líneas porque ayer me indignaba leer a Norberto Pico (que se le hace el culo gaseosa cuando le ponen delante una grabadora de uno de esos medios que jamás habla de su partido si no es para agraviarlo en algo) y pensar: «pero qué cara más dura. Y aún aparecerá ante sus militantes como un jefe digno que busca el protagonismo y una ventana a la difusión de sus ideas pese a todo el bloqueo informativo al que se somete a la Falange».
¡Y un carajo!, salvo alguna honrada excepción, al frente de todas las falanges están las personas más incapaces, las más vagas y las menos merecedoras de representar al partido y a las ideas que creara José Antonio Primo de Rivera.
Con mucha diferencia, La Tribuna de España será el periódico que más voz da a la Falange (a todas) y a los falangistas: pues jamás será por el esfuerzo de sus dirigentes para que esa voz se conozca, sino por el empecinamiento de este director y su solidaridad con los buenos falangistas que todavía quedan a lo largo y ancho de toda la vieja piel de toro y que ninguna culpa tienen de la ineptitud, soberbia y holgazanería de sus jefes.
Me despacho a gusto porque estoy hasta las narices de contemplar la ineptitud y la holgazanería de estos jefecillos que se creen la versión de José Antonio del siglo XXI…
De verdad que lo de Norberto Pico es, como dice en mi pueblo «pa mear y no echar gota».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
