Sociedad
Pese a la censura brutal, más de 60 salas en España acogerán el estreno de la película antiabortista «Unplanned» el próximo 3 de Julio
‘Unplanned’, que narra la vida de la extrabajadora de la industria del aborto Abby Johnson llega con fuerza a las pantallas españolas. Muchas de las salas que acogen el estreno de la cinta ofrecen descuentos para grupos a partir de 50 personas.
El estreno en España de la película ‘Unplanned’, que narra la vida de la exdirectiva de la multinacional del aborto Planned Parenthood Abby Johnson, estaba previsto para el pasado 27 de marzo. Sin embargo, la crisis sanitaria desatada por la pandemia de coronavirus hizo que el esperado estreno de la cinta se aplazara hasta el próximo 3 de julio.
Se da la circunstancia de que 10 días de la primera fecha el número de salas que habían confirmado el estreno de la película ascendía a 25. En este momento, y a 8 días del estreno definitivo en nuestro país, ya son 66 salas las que han comprometido la proyección de la cinta, tal y como se detalla en la web oficial de la película.
La distribuidora de ‘Unplanned’, European Dreams Factory, ha difundido que muchas de las salas están dispuestas a ofrecer descuentos durante los días 3, 4 y 5 de julio para grupos superiores a 50 personas. Para aprovechar esta oportunidad es necesario inscribirse a través de la web, enviar un mensaje por WhatsApp al 633 94 48 19 o escribir a [email protected]
La película, de 98 minutos de duración, está dirigida por Chuck Konzelman y Cary Solomon, plantea los dilemas éticos que vivió Abby Johnson, cuando un día descubrió la verdad cruda del negocio del aborto en el que participaba como una directiva destacada de Planned Parenthood.
La película fue calificada como no recomendada para menores de 18 años, circunstancia que resulta chocante si se tiene en cuenta que en España es legal que una menor a los 16 años aborte. Sin embargo, esto no impide a los menores acudir a las salas ya que la calificación es sólo es a título orientativo.
El estreno de ‘Unplanned’ en diversos países se ha enfrentado a numerosas dificultades que no han impedido que se haya convertido en un éxito, mucho más ahí donde se ha suscitado la polémica, como ha sucedido en Canadá o Estados Unidos.
Los ataques a esta película tabién se han producido por parte de compañías intenacionales como Google que la calificó de «propaganda» hasta que un aluvión de protestas le hizo rectificar.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
