A Fondo
Piloto de Iberia DESTROZA los pobres argumentos de Sor Greta Thunberg
Es muy penoso lo que está ocurriendo con esta niña. Y deberíamos todos avergonzarnos de colaborar con la explotación vil y salvaje de una menor que, gracias a su condición de Asperger (que NO deficiencia o enfermedad) es presa fácil de los sinvergüenzas de sus señores padres y de los profetas del alarmismo sobre las tremendas mentiras del cambio climático «antropocéntrico». La culpa no es de ella; la culpa es, sin la menor duda, de los responsables de una menor de edad que evidentemente ha sufrido un temible lavado de cerebro. Lavado de cerebro que, dada su condición de Asperger, al provenir de alguien en quien confía, y al ser ampliado y sostenido por sus padres, ella otorga una confianza de un absoluto completo. Y así estamos.
En realidad, lo del «cambio climático» es muy fácil de explicar. Y los expertos lo saben. Y lo han explicado. Pero parece que resulta más conveniente adoctrinar a las masas sobre una falsedad manifiesta que contar la verdad. Y el motivo es evidente: si el mundo está preocupado por una catástrofe que no existe, no se preocupará de que las élites estén robando su dinero mediante la especulación macroeconómica. O mediante la manipulación de los gobiernos estatales. ¿Cuanta gente se va a olvidar esta semana del golpe de estado «con sordina» que está preparando el Frente Popular en España? Pues la mayoría. Porque ya sabemos que la mayoría es, aproximadamente, el conjunto de los mediocres.
En fin. A la inefable Greta, a sus lamentables progenitores y a Soros & Co. se los desmonta muy fácilmente. Que la gente quiera entenderlo, ya es otro problema.
La cosa es así de fácil, señoras y caballeros:
El «Cambio Climático» explicado para tontos:
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- ¿Está cambiando el clima? SI
- ¿Es por culpa del hombre? ¡NO!
- ¿Cuando empezó a cambiar el clima? El clima cambia desde que existe el clima.
- ¿Es importante el CO2 para la temperatura? ¡NO! El CO2 representa una minúscula fracción de todos los gases que existen en la atmósfera. Imaginemos dos campos de fútbol. Uno a continuación del otro. Bien; pues justo el CO2 en la atmósfera serían los 5 cms finales de la longitud de 2 estadios. ¿Debemos creer que hay mucha diferencia entre 5 o 7 cms?
- El CO2 sirve para aumentar el crecimiento y el tamaño de las plantas en todo el planeta. A más CO2, más vegetación. A más vegetación, más CO2 se absorbe. A más CO2 consumido por las plantas, más oxígeno generado por las mismas. Y, por supuesto, a más CO2 consumido por el aumento de la vegetación, MENOS CO2 atmosférico.
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¿Está claro ya o hago un croquis?
¿Y que más podríamos decir de la VinaGreta? Perdón, de la niña Greta.
¿Qué podemos decir cuando una Iglesia luterana de Suecia acaba de proclamarla -en público y por escrito- como la sucesora de Jesucristo?
El caso es que, para desmontar todo este circo falso de opereta -la Opereta de Greta- contamos con el anónimo testimonio que un piloto de Iberia ha publicado, de forma anónima, en Facebook. Y lo ha hecho de forma anónima porque de hacerlo con nombre y apellidos, su seguridad personal y la de su familia hubiera estado en riesgo. Este es el nivel de los «activistas por el clima». Macarras ignorantes. Pasen, pasen y lean:
“Ayer hicimos el vuelo Madrid / Buenos Aires, Airbus 350 de nueva generación. Consumimos 70.000 kilos de queroseno, llevando 350 pasajeros. Recorrimos 5560 millas náuticas , que son unos 10.000 kilómetros desde Madrid a Buenos Aires. Si dividimos, nos sale que cada pasajero consumió 2 kilos de queroseno cada 100 kilómetros. 70.000 dividido entre 100, y dividido entre 350 pasajeros. Fácil, no? No conozco ninguna máquina tan eficiente, y que además lo haga a más de 900 kilómetros / hora. Todo esto sin contar la carga de pago (transportamos carga en las bodegas, también), que haría que el consumo por pasajero bajara de los 2 kilos por 100 kilómetros. Ahora dile a tu coche que te consuma 2 kilos a los 100, pero que vaya a 900 km/h. También te puedes ir en barco, como Greta, y en tan solo 21 días, a motor, no a vela, llegarías al puerto de Barcelona , y desde ahí te puedes ir en bici a Madrid, otros dos días, sino duermes, o cinco días más, si vas caminando. Pero supongo que vuestro tiempo tendrá algo de valor para vosotros (tardamos 11 horas 47 minutos)
No voy a entrar en que la mayor parte de los gases de escape se expulsan a 40.000 pies de altura, en la tropopausa, sobre el Atlántico, muy lejos de las fábricas de Beijing, Shanghai, Méjico, São Paulo o cualquier otro centro industrial sobre el que actualmente no hay ningún tipo de control de emisiones. Pero esa es otra historia…
En fin, que no te engañen. Los aviones no son el problema”
A Fondo
Pánico total en los sindicatos. Por Jesús Salamanca Alonso
«Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, …»
Dos insignes sindicalistas vallisoletanos me confiesan que los sindicatos mal llamados «obreros» han entrado en pánico ante futuros gobiernos de VOX y de la «derechita cobarde», que se ha tenido que amoldar al acuerdo para formar gobierno regional. Ya sucedió en Castilla y León la legislatura pasada hasta que la insigne derecha de VOX se rasgó las vestiduras, pero se dio un paso importante de legislatura como fue eliminar las subvenciones multimillonarias que recibían los sindicatos «comegambas» o «rebaña-ostras».
Aquel paso, que llevaba tiempo reclamando la ciudadanía, tuvo una vergonzosa retrocesión por parte del PP al verse desamparado, acobardado y sin apoyos, pero quedó patente que los ciudadanos exigen que ese paso se dé de forma permanente. Y ahora se debe hacer; los sindicatos clasistas de la izquierda ventajosa y fomentadora de odio y desigualdad no han hecho nada importante para ser mantenidos por papá Estado a toda costa y a lo grande. Hasta la ministra, Yolanda “Varufakis” Díaz o Yoli «cohete», alias «Tucán», ha hecho el más burdo ridículo con las subvenciones sindicales. Lo raro es que no los haya traicionado, que es su especialidad, aunque nunca es tarde. Está apartada del Consejo de ministros desde que se marchó a la entrega de los Óscar. Cada día despierta más desprecio y menos simpatías. Doy fe.
En los últimos siete años de izquierda presuntamente (y sin presunta) corrompida con apoyos golpistas, comunistas, independentistas y terroristas ha habido infinidad de motivos para convocar huelgas sectoriales y hasta generales, pero el dúo «comegambas» practica el famoso «do ut des». En pocas palabras: dame pan, llámame perro y lléname la faltriquera. ¡Manda huevos! Bien es verdad que han perdido la calle, se han hecho casta, incluso se creen con derecho de pernada con los trabajadores y hoy corren el riesgo de que se les echen encima esos trabajadores responsables, honrados y que no viven de un mundo subvencionado ni duermen hasta las doce de la mañana por estar liberados. Las movilizaciones contra esos sindicatos no se harán esperar y conocerán la horma de su zapato. Al tiempo.
Hay sindicatos sectoriales que no reciben ni un euro, ¿por qué estos vividores sí las reciben? Nunca serán respetados mientras no se hagan cargo de las nóminas de sus propios liberados, ¿qué es eso de que sean las empresas quienes sigan pagándolos si no producen? ¿Qué es eso de que Yolanda y los dos sindicatos más denostados socialmente decidan las subidas salariales sin contar con la patronal? No estaría de más que alguna vez pagaran ellos con el dinero público que reciben. Ellos invitan y el Estado paga con dinero público. ¡Cuánta indignidad y descontrol tienen y cuánta acumulan cada día! ¡Joder, qué tropa!, repetiría incesante don Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones.
Este modelo sindical ya no sirve, nadie cree en ellos, son la mofa y el hazmerreír permanente y, cuando salen en TV los líderes de esas formaciones izquierdosas y ultra-izquierdosas, lo primero que se escucha en los bares, restaurantes y mesones es «¡ladrones!» y, además, se enfatiza, repite y contagia a los asistentes. Incluso calificativos, o descalificativos, muchos más gruesos. Y es que han hecho méritos para ello, llevan siete años holgando y presenciando la corrupción de varios miembros del Gobierno y aledaños, incluso viendo y comprobando como huye el galgo de Paiporta o se esconde, a la vez que miente o entorpece la acción judicial, el avestruz de Adamuz o cómo la UCO saca los colores a la «fontanera», «la Paqui», Ábalos, Koldo, Cerdán y demás parroquia, a veces amparados por las hojas parroquiales de izquierdas: las misma que acusan al juez Peinado de tener dos DNI o a Julio Iglesias en falso.
Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, el Ministerio de Transportes o la presidencia de las Cortes, por no añadir a Felisín Bolaños, Yolanda «Tucán» o Isabelita Rodríguez, más parada que un baile agarrado de los años setenta.
El gran logro sindical español se alcanzará cuando los sindicatos paguen la nómica de sus propios liberados y los gastos de mantenimiento del propio sindicato. Ese día llegará, doy fe de que llegará y tendrá el apoyo de los organismos europeos y de los propios trabajadores. Precisamente será el momento del nacimiento de la modernidad sindical en España y sospecho que Juanma Moreno será quien dé el primer paso junto con Castilla y León, que ya tiene práctica de ello.
Tras las elecciones andaluzas, y el futuro nuevo gobierno de Moreno, ha anunciado que revisará y recortará drásticamente las subvenciones públicas que reciben CC.OO. u UGT cada año. Hablamos de decenas de millones de euros que reciben esas formaciones y cuyo control deja mucho que desear. Ni siquiera sabemos si actúa el Tribunal de Cuentas al respecto ni cómo actúa. Lo del patrimonio sindical lo dedicaremos artículo aparte y en exclusiva.
Los líderes sindicales ya han salido en tromba y planean movilizaciones para seguir mangoneando y chupando del bote, aunque saben que no tienen apoyo de los trabajadores y menos de la ciudadanía en general, pero tranquilos, que llega el día grande de las gambas, el 1º de mayo.
Está claro que lo que proyectan esos sindicatos es «¡un ataque a los trabajadores!» y una amenaza a la Administración para seguir mangoneando y desprestigiándose, aunque ya no pueden desprestigiarse más.
Yo, como trabajador, sigo luchando para acabar con esos privilegios de señoritos y abusadores. Ni creo en ellos ni he creído nunca y jamás me han reportado nada. De ello, doy fe.
