España
Podemos exige a Sánchez que ofrezca asilo político a Evo Morales y a los dirigentes de su partido
Podemos ha condenado este lunes «el golpe de Estado en Bolivia», pide a la comunidad internacional que no mire para otro lado y asegure «que se restaura la democracia», y exige al Gobierno de Pedro Sánchez que ofrezca asilo político al presidente del país Evo Morales y a los dirigentes de su formación.
En un comunicado, recogido por Europa Press, la formación morada se exige al Gobierno español que se implique y le invita «a jugar un papel clave» condenando enérgicamente tanto el «golpe de Estado» como a sus principales actores.
«Tras el reconocimiento por parte del Gobierno boliviano de la auditoría de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la convocatoria de nuevas elecciones, con la garantía de la sustitución del Tribunal Supremo Electoral, el ejército entraba en juego exigiendo a Evo Morales la renuncia total. En estos momentos la situación es crítica, y el presidente, así como otros miembros del Gobierno boliviano, están buscando salir del país ya que su seguridad no está garantizada», señalan desde Podemos.
Denuncian así «una operación de la oposición para derrocar» al Gobierno legítimo del partido Movimiento al Socialismo (MAS) por la fuerza, e insisten en calificar la situación de «golpe de Estado». «Estamos ante un golpe de Estado, con el ejército obligando al Presidente a dimitir y persiguiendo a los miembros más relevantes del Gobierno. Lo ha hecho en alianza con la extrema derecha boliviana, que nunca estuvo preocupada por el análisis del procedimiento electoral, sino en derrocar a Evo Morales a toda costa», lamentan.
En este contexto, saludan el comunicado del Grupo de Puebla apoyando la legitimidad del proceso boliviano y esperan que los países que conforman ese espacio político puedan tener un rol importante en la solución a la crisis boliviana.
IGLESIAS Y GARZÓN LO CONDENAN
Este domingo, el propio secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, señalaba que era vergonzoso que los medios de comunicación señalaran que el ejército había hecho dimitir al presidente boliviano, y subraya que se estaba viviendo un golpe. «En los últimos 14 años Bolivia ha mejorado todos sus indicadores sociales y económicos. Todo nuestro apoyo al pueblo boliviano y a Evo Morales», añadía en un mensaje de Twitter.
En la misma línea que Podemos se ha expresado este lunes el coordinador federal de IU, Alberto Garzón, quien en una rueda de prensa tampoco ha dudado al calificar la situación en el país de «golpe de Estado contra un gobierno elegido democráticamente».
Garzón ha loado la figura de Morales recalcando que consiguió erradicar la pobreza, y le ha trasladado su solidaridad tanto al presidente dimisionario como al pueblo boliviano.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
