Sociedad
¿Por qué recibimos propaganda electoral antes de que arranque la campaña?
La campaña electoral de cara al 10 de Noviembre arranca de forma oficial el próximo viernes día 1, pero en las casas de los españoles ya se ha dado el pistoletazo de salida en forma de propaganda electoral. Y esto es algo que a mucha gente irrita. Las redes sociales se vuelven locas con las famosas pepeletas y toda la polémica que despiertan ya que muchos lo ven como una especie de gasto innecesario.
Esto es un pensamiento muy extendido en la ciudadanía. Para esta campaña electoral han sido muchos los que, a través de la página web del Instituto Nacional de Estadística pidieron no recibir este tipo de propaganda. Según el propio INE, un total de 810 mil personas. Pero esta medida no está resultando ser eficaz del todo. A pesar de haberlo solicitado la cancelación de esos envíos, puedes estar recibiéndola igual. ¿Por qué? Esa es una de las preguntas que nos hacemos hoy.
La clave en todo esto es la forma de envío. En concreto lo hacen tanto VOX como Podemos. Estas formaciones NO utilizan ningún dato del censo por lo que remiten la propaganda de forma genérica a cada casa. No detiene un destinatario fijo, sino que va dirigido al residente en ese domicilio. Carlos Vidal, profesor de derecho constitucional en la UNED ha explicado a Mediodía COPE cómo esta técnica que utilizan algunos partidos: “Cuando uno pide la cancelación de sus datos en el INE sirve para que la carta no llegue dirigida, pero un partido político envíe una propagan que ponga electores residentes no lleva datos personales, por lo que le INE no puede hacer nada”.
Esto lo pueden hacer perfectamente. De hecho la técnica no es desconocida para nosotros. Es inevitable, de hecho la comparación que ha realiza Carlos Vidal sirve para entenderlo mejor: “Es un envío genérico, como el que recibimos a veces propaganda de cualquier empresa, supermercado, que no va dirigido a nosotros. Eso no se puede evitar”.
Pero hay otra gran pregunta que nos hacemos. Como te estamos contando, la campaña arranca el viernes. ¿Cómo puede ser que en esos sobres que estamos recibiendo ya haya papeletas que nos pidan el voto. Suena contradictorio si de verdad todavía no estamos en campaña. Carlos Vidal encuentra una explicación a todo esto: “La campaña, electoral se ha recortado al ser repetición de elecciones. Por cuestión de plazos llegaban las papeletas la primera semana de campaña, pero desde el momento en el que se publican las candidaturas en el BOE se pueden distribuir sin problemas”, explicaba.
Una cuestión de que haya tiempo material para su distribución. Esa podría ser la explicación, que además va unida a otro factor determinante que en este caso está del lado de los partidos políticos: la legalidad.
No sabemos si el papel en este caso sigue teniendo gran incidencia, pero lo que si que sabemos es que se espera un gasto en propaganda electoral del 10N que rondará los 75 millones de euros.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
