España
PP, Ciudadanos y Vox se muestran favorables a pactar entre ellos tras las elecciones generales del 28 de abril
El Partido Popular, Ciudadanos y Vox se han mostrado favorables a pactar entre ellos tras las elecciones generales del próximo 28 de abril.
Los líderes de los tres partidos han participado en el programa ‘Mi casa es la Tuya’ de Telecinco, donde el presidente de Vox, Santiago Abascal, ha descartado «al frente popular, a los comunistas, a los socialistas y a los nacionalistas».
Sin embargo, ha especificado que primero hay que ver «quién gana las elecciones», puesto que su partido sale «a ganar» y no a ser «la quinta fuerza ni la bisagra de nadie».
En la misma línea se ha posicionado el presidente del PP, Pablo Casado que ha comparado los comicios con un partido de fútbol: «un futbolista cuando sale al terreno de juego tiene que ganar». Pero a pesar de ello, ha destacado que «se puede dialogar con todos».
«Yo tengo mucha confianza con que sumemos y como tenemos buena relación con todos, tengo confianza de que se puede dialogar. La relación personal en política es muy importante, la tengo con Rivera, con Sánchez e incluso con Iglesias», ha indicado Casado para después resaltar que «no tendría problema» en pactar con Ciudadanos o con Vox «si mantiene lo que se firmó en Andalucía».
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha destacado que la mejor opción sería «un pacto con el PP» pero que no veta «a nadie» a la hora de pactar. Sin embargo, ha especificado que el cordón sanitario que le ha puesto al grupo socialista es específicamente «al PSOE de Pedro Sánchez», porque el presidente de Gobierno ha pasado, desde su punto de vista, a ser «un aliado de Ciudadanos a llamarnos de todo y aliarse con los que quieren romper España».
«Tengo claro que si hay un escaño más para enviar a Sánchez a la oposición, creo que tenemos que hacerlo, es una necesidad nacional para calmar las aguas», ha puntualizado.
Los tres aplicarían el 155
Tanto el PP, Ciudadanos y Vox han coincidido en que si llegaran al Gobierno implantarían el artículo 155 de la Constitución Española en Cataluña y lo prolongarían durante el tiempo que hiciera falta para mantener el orden en la comunidad autónoma.
Abascal ha remarcado que instalaría un 155 «de verdad y no uno de mentirijilla» como hizo, a su juicio, el gobierno de Mariano Rajoy. «Si Rajoy tuviera un mínimo de liderazgo podía haber hecho mucho que no se ha hecho, no ha recuperado nada», ha espetado.
Además, el presidente de Vox ha asegurado que él pondría un 155 «sostenido en el tiempo que de verdad sirva para intervenir a los Mossos de d’Esquadra y a TV3».
Por su parte, Casado ha indicado que aplicará el 155 si gana las elecciones generales, ya que defiende que cuando una comunidad autónoma «se salta la ley tiene que tener al Estado detrás». Por eso, ha aseverado en que su partido se negará a que «una parte de España decida sobre el todo».
«Yo aplicaría la Constitución que los nacionalistas han demonizado y lo aplicaría el tiempo que haga falta y en las competencias que haga falta», ha resaltado Casado después de insistir en que no se puede dialogar con «quien quiere romper el país». «Siento ser tan políticamente incorrecto pero es como dialogar con un cuchillo en la mesa», ha añadido.
Sin embargo, Rivera, ha considerado que «nunca se debería haber levantado» el artículo 155 porque el Govern ha adoctrinado en la independencia a través de la Educación, la actuación de los Mossos d’Esquadra cuando el presidente del Govern, Quim Torra, les pedía «que no actuarán» contra los Comités de Defensa de la República (CDR) o por la cadena de televisión catalana TV3.
Rivera ha confesado que le pidió al expresidente del Ejecutivo Mariano Rajoy que «renovara» el plazo de aplicación porque aún «no se daban las condiciones» para levantarlo. «Pero me dijo que no, que había hablado con Pedro Sánchez y que había que levantarlo. Pero yo conozco a mi tierra y sabía que Torra no iba a parar», ha recordado.
Por eso, al igual que Casado y Abascal, ha asegurado que no sabe «por cuánto tiempo ni en qué competencias», pero que si llega al Gobierno pondrá el artículo 155 porque tiene «claro que no puede haber un rincón de España donde no esté vigente la Constitución».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
