Sociedad
PP y C’s rechazan las exigencias de Vox para dejar de apoyar la ley de violencia de género
PP y Ciudadanos han reiterado este miércoles su compromiso con la lucha contra la violencia machista, después de que Vox haya condicionado el apoyo al Gobierno que negocian estas dos formaciones en Andalucía a que dejen de apoyar la Ley de prevención y protección integral contra la violencia de género.
Vox ha anunciado este miércoles que no dará su apoyo a un gobierno de PP y Cs si no eliminan, «entre otros», el punto número 84 de su acuerdo programático, en el que los dos partidos se comprometen a implementar «con dotación presupuestaria suficiente» todas las medidas incluidas en la Ley de prevención y protección integral contra la violencia de género.
PP y Cs pretenden también impulsar un gran acuerdo contra la violencia de género que desarrolle en la comunidad «los avances logrados» por el pacto de Estado.
Ante las declaraciones del líder de Vox en Andalucía, Francisco Serrano, PP y Cs, y también PSOE y Unidos Podemos, han destacado que la lucha contra esta lacra, que sólo en 2018 asesinó a 47 mujeres y 3 menores, es innegociable.
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha asegurado en un tuit que la lucha contra la violencia machista es «una obligación para todos» y que su partido aplicará el Pacto de Estado contra la violencia de género en todas las comunidades en las que gobierne.
«Luchar contra la violencia machista con recursos y medidas para que nadie abuse de una mujer no es una opción, es una obligación para todos. Firmamos el pacto de Estado y lo aplicaremos en Andalucía y en todas las comunidades autónomas que gobernemos. La libertad y la igualdad no se negocian», ha escrito Rivera en la red social.
En este sentido se ha manifestado también la diputada del PP y vicepresidenta de la Comisión de Seguimiento y Evaluación del Pacto de Estado contra la violencia de género, Marta González, que ha calificado de «sinsentido» que surjan dudas sobre la necesidad de proteger a las mujeres cuando en 2018 han sido asesinadas 47 mujeres.
A su juicio, no se dan las «circunstancias para que un partido pueda decir que no se puede seguir trabajando en esta línea», que es lo que «pretende el documento de acuerdo entre PP y Ciudadanos», ya que se trata de un «problema muy grave y muy serio».
La portavoz de Igualdad del PSOE en el Congreso, Ángeles Álvarez, considera que el anuncio de Vox es «un farol propagandístico» dirigido a sus «acólitos machistas» y no cree que vaya a cumplirlo, a la vez que ha confiado en que el PP y Cs no retiren su apoyo a la ley de violencia machista.
No obstante, Álvarez ha manifestado su preocupación porque «a la hora de la verdad» el PP «haga lo que tiene como práctica habitual» que es no derogar las leyes pero sí «dejarlas morir por inanición», lo que es posible «que le ofrezca a Vox».
Ante esta situación, la portavoz socialista ha advertido de que en su partido estarán atentos y seguirán en la defensa de los derechos de las mujeres, ahora «con más ahínco».
Desde Unidos Podemos, la portavoz de Igualdad en el Congreso de los Diputados, Sofía Fernández Castañón, ha afirmado que Vox «rebosa misoginia», «atenta contra la democracia», y «no duda en situarse fuera de la Constitución y del marco de los derechos humanos».
«Mientras existe un gran consenso por reclamar más formación en género para la Justicia contra la violencia machista, ellos rebosan misoginia de tiempos oscuros y una enorme ignorancia sobre lo que dicen todos los tratados internacionales», ha indicado.
«Atentan contra la democracia porque no creen que seamos iguales: nada les puede alejar más de la gente», ha zanjado.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
