Europa
Protesta en París contra la ampliación del aborto libre y por la objeción de conciencia

La modificación de la ley del aborto vigente en Francia prevé ampliar hasta las 14 semanas de vida prenatal el plazo del aborto libre. La nueva ley que sigue su curso legislativo en el Senado, prevé eliminar la posibilidad del personal sanitario de acogerse a la objeción de conciencia ante el aborto.
La Marcha por la Vida en Francia de este 2021 se celebrará este domingo bajo el lema «¡El aborto es violencia contra la mujer y el feto!» y con la vista puesta en la proposición de ley nº 3292 liderada por la diputada Albane Gaillot que se debate en la Asamblea Nacional francesa.
Los convocantes de la marcha critican que en un contexto en el que muchos esfuerzos individuales y colectivos están puestos al servicio de salvar vidas amenazadas por el Covid19 y los franceses esperan «que el gobierno tome decisiones efectivas para luchar contra sus graves consecuencias económicas y sociales y les permita recuperar rápidamente el pleno uso de sus libertades», el Poder Legislativo esté ocupado en una ley para matar vidas humanas antes de nacer.
En este contexto, que califican de «convulso», la Marcha por la Vida tendrá lugar este año en una convocatoria especial que tendrá lugar en la Plaza del Trocadero de París y a la que se podrán sumar los franceses, además de en persona hasta el aforo que las restricciones por la pandemia permita, a través de Internet.
El pasado 20 de agosto la proposición de ley fue registrada en la Asamblea Nacional y a partir del 20 de enero próximo se debatirá en el Senado, con el objetivo concreto de ampliar el plazo legal de aborto libre de las 12 a las 14 semanas de vida prenatal del bebé y eliminar la cláusula de conciencia contenida en la Ley Veil y que permite al personal sanitario no involucrarse en el procedimiento homicida prenatal del aborto.
Por otro lado, la ley prevé que las matronas, dedicadas durante siglos a ayudar a las madres a traer a los hijos al mundo, puedan realizar abortos quirúrgicos.
La ley carga además contra la objeción de conciencia para el personal sanitario que no quiere pervertir la deontología profesional mediante la participación en la práctica homicida del aborto.
El proyecto de ley subraya que «la cláusula específica de conciencia frente al aborto mencionada en el artículo L. 2212-8 del Código de Salud Pública es una señal preocupante«. y, subraya, «consagra el derecho de la profesión médica a impugnar la ley en nombre de sus convicciones personales» por lo que aunque tuvo sentido en la ley de aborto de 1975, «hoy nada justifica el mantenimiento de esta cláusula de conciencia específica».
El artículo L 2212-8 del Código de Salud Pública vigente estipula que «un médico o partera nunca está obligado a realizar una interrupción voluntaria del embarazo, pero debe informar inmediatamente a la persona interesada de su negativa y notificarle de inmediato los nombres» de los profesionales que sí acceden a acabar con la vida del nonato.
Este precepto también protege a los centros sanitarios privados que objetan en bloque a realizar abortos en sus instalaciones, siempre y cuando haya una alternativa.
Campaña publicitaria de impacto
La Marcha por la Vida de París ha optado este años por una campaña publicitaria de alto impacto que trata de interrogar a los ciudadanos sobre el discurso dominante contrario al maltrato animal y la realidad del aborto en la que se mutila, desmembra, quema y, finalmente, mata a miles de seres humanos cada año.
La campaña critica la mutilación de los caballos de carreras, la caza de las ballenas o el triturado de los pollos y, con impactantes imágenes, pregunta al espectador, si el sentimiento que producen estas realidades podría aplicarse a los bebés de edad prenatal.
España
Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión». Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española 
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.










