Sociedad
¿Que será lo próximo del Gobierno? ¿Talleres de prostitución para adolescentes? Sanidad financia unas guías para enseñar a consumir droga: «Empieza por una dosis de prueba»
Sanidad recomienda masticar chicle y beber zumos para un consumo de drogas «más seguro»
El Ministerio de Sanidad avala una colección de guías, accesible a través de la propia web, en la que se ofrecen recomendaciones para practicar chemsex, sesiones de sexo y drogas que habitualmente se prolongan durante varias horas o días. Con absoluta naturalidad, Sanidad pone a disposición de los ciudadanos una serie de manuales -algunos financiados por el propio departamento- en los que se dan consejos para «minimizar los riesgos» del consumo de drogas o de la práctica de sexo más agresivo. Entre ellos, «beber agua o zumos regularmente para mantenerse hidratado», «masticar chicle» o «comer algunos bocados durante la sesión para mejorar tu resistencia y mantener los niveles de energía». Tomar «yogur, fruta o barras/batidos de proteínas» es otra de las recomendaciones.
En una de estas guías, Chemsex: todo lo que querías saber (pero no sabías a quién preguntar), se incluye incluso un detallado apartado –Planificación de fiestas de chemsex– en el que se recomienda «poner barras de proteína, de granola y bananas en el espacio o en la esquina de relax para recordar a las personas que recarguen energías». Este manual no está financiado por Sanidad, aunque es perfectamente accesible al ciudadano a través de la página web del Ministerio. En otros casos, las guías sí han sido costeadas por el Gobierno.
Sanidad define el chemsex como «un tipo particular de consumo sexualizado de sustancias, vinculado a la cultura sexual gay» y que «se caracteriza especialmente por ser un consumo de drogas con fines sexuales, dando lugar a largas sesiones de sexo, que pueden prolongarse durante horas, o incluso varios días».
«Aunque lo más habitual es que tenga lugar en casas particulares, también se da en diferentes negocios dirigidos al público gay, como saunas, clubs de sexo, hoteles, fiestas en locales privados, locales con cuartos oscuros, festivales que disponen de áreas designadas para tener sexo, así como en zonas de cruising o encuentros sexuales al aire libre».
En las últimas semanas, esta práctica ha adquirido más repercusión pública por su vinculación con los casos de viruela del mono aparecidos en España.
En sus guías, Sanidad ofrece consejos para abordar una práctica «más segura». Así, en el manual Metanfetamina fumada: ¡Infórmate y reduce riesgos! –financiada por el Ministerio– se insta a «no fumar solo», «hacerlo en un lugar seguro y con gente conocida», «utilizar tu propia pipa» o «evitar mezclar con otras sustancias», pues puede «llevar a una sobredosis y a consecuencias fatales».
También se explica de manera pormenorizada el proceso de consumo: «Tras cargar la pipa con la metanfetamina, aproxima la fuente de calor (mechero o soplete) a la parte inferior del globo de la pipa, pero sin que la toque», «el uso de sopletes o mecheros de gran calibre puede dar lugar a accidentes graves», «mueve la llama en forma de círculos o la pipa ligeramente para evitar que la sustancia se queme y adquiera una tonalidad marrón», «cuando empiece a aparecer el humo, continúa aplicando calor a la pipa, inhala lentamente y exhala inmediatamente», «mantener el humo dentro no aumentará el subidón, pero sí puede provocar quemaduras en los pulmones».
En este manual se recomienda «beber agua o zumos para mantenerse hidratado y evitar grietas o ampollas en los labios», «masticar chicle para evitar que aprietes la mandíbula» y «una correcta higiene bucal (cepillado, uso de colutorio) para evitar el deterioro de las encías y los dientes asociado al uso de la metanfetamina».
En otro folleto, también pagado con dinero público, se habla de las «nuevas sustancias psicoactivas»: «Si es la primera vez que la consumes o la sustancia no está analizada, conviene realizar una prueba a dosis muy bajas (entre 3 y 5 miligramos). Esta dosis debe permitir detectar los efectos y la potencia de la sustancia sin que ello entrañe riesgos de sobredosis», se recomienda en la guía.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.



