Internacional
¿Quiénes son los mercenarios rusos que protegen a Nicolás Maduro?
La supuesta llegada de un centenar de mercenarios rusos a Venezuela como protección del presidente Nicolás Maduro, encendió las alarmas a nivel internacional y, además, revela la sensación de inseguridad que el mandatario y su cúpula experimentan. Al parecer, los anillos de seguridad de venezolanos y cubanos ya no son suficientes ante un eventual escenario de violencia.
Divididos en dos grupos, uno en mayo de 2018 para las elecciones presidenciales y otro en los últimos días, habrían llegado los hombres provenientes de Rusia, según reportó el portal The Moscow Times. Su llegada se habría dado a países cercanos a Venezuela o al mismo país y no en grandes grupos, tratando de no llamar la atención, de acuerdo con el diario ruso.
El arribo de los supuestos mercenarios se da en un fuerte momento de enfrentamiento político en Venezuela, donde el líder opositor, Juan Guaidó, asumió como presidente interino, desconociendo la elección de Nicolás Maduro como mandatario, por considerarla fraudulenta. La situación ha generado fricciones dentro y fuera del país caribeño, especialmente entre los gobiernos de Rusia y Estados Unidos, que expresaron posiciones opuestas sobre el caso de Venezuela.
Así las cosas, varios países del hemisferio sur como Argentina, Colombia, Perú y Brasil señalan a Guaidó como presidente venezolano. Hecho que también fue respaldado por Estados Unidos y la Unión Europea.
De otro lado Rusia, Turquía y Bolivia reconocen a Maduro como presidente reelecto en los comicios del pasado 20 de mayo de 2018 y rechazan al joven opositor como presidente interino. Debido a la división internacional y las contantes peticiones electorales de la comunidad de países, aún no se descarta cualquier tipo de acción violenta dentro de Venezuela, por lo que el Gobierno de turno se habría apoyado en el grupo de mercenarios para proteger la integridad de su líder.
No es la primera vez que el gobierno o funcionarios rusos trabajan de la mano con Venezuela. Según fuentes cercanas a InSight Crime, cerca de 2.000 personas de nacionalidad rusa estarían trabajando hace más de un año en el país, en funciones de inteligencia y directamente relacionados con el ministro de Defensa, Vladimir Padrino.
El apoyo físico de este grupo que recién llega, se suma al trabajo que agentes cubanos y venezolanos, fieles al régimen de Maduro, han adelantado durante años y que parece hoy no ser suficiente para garantizar la tarea asignada.
Según los portavoces rusos, el Gobierno no ha enviado ningún tipo de seguridad a Venezuela y enfatizaron en que el trabajo de “mercenario” no existe en el país y ejercerlo por fuera de él, se configura en un delito. No obstante, medios internacionales apuntan a que el grupo Wagner de seguridad privada estaría a cargo de la protección de la cúpula venezolana.
De ser comprobado, el mismo Estado venezolano estaría contratando grupos al margen de la ley para combatir cualquier tipo de amenaza en contra del régimen, incluso, también se sirve de grupos de civiles armados, conocidos como “colectivos” como fuerzas paramilitares.
Además de mercenarios, otras demostraciones de poder no se han hecho esperar en medio del conflicto, especialmente de Estados Unidos, que también ha dejado abierta la posibilidad de una intervención militar en el país caribeño.
Ante lo cual los rusos han reaccionado. El portavoz del gobierno ruso, Dimitry Peskov, dijo que una intervención militar de Estados Unidos en Venezuela sería “muy peligrosa e inaceptable”; mientras que el viceministro de Asuntos Exteriores, Sergei Ryabkov afirmó: “Estaremos, si lo desean, junto con este país en defensa de la soberanía, en contra del inadmisible quebrantamiento del principio de no intervención en asuntos internos”, reportó NBC.
Con movimientos a ambos lados del tablero, la situación en Venezuela se torna cada vez más compleja, al mismo tiempo que polarizan las posiciones de las potencias mundiales y trae de vuelta a la memoria colectiva el fantasma de la guerra fría.
Equipo de Investigación de Insight Crime (Publicado por La Tribuna del País Vasco)
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
