Opinión
«Reciclando» por José Luis Rodriguez

Lo de salvar el planeta es un asunto serio, ya que de seguir a éste ritmo reduciremos a cenizas nuestro hábitat antes de lo que pensamos, condenando a la extinción no sólo a nuestra raza, sino a todo bicho viviente,
Es por eso que me parece un poco absurdo que pensemos que lo conseguiremos jugando a separar la basura en cubos de colores, y tirando el papel los martes y el plástico los jueves. Puede que la maniobra ayude en algo, pero el efecto queda anulado cuando pones en marcha la auto limpieza del horno o el aire acondicionado.
Lo de los cubos de colores tiene trasfondo.
Antes había familias que vivían más o menos dignamente de reciclar el cartón, o de recoger chatarra, pero ese modo de subsistencia ha sido confiscado por éste nuevo sistema de monopolio.
Ahora si ves a alguien buscando en el contenedor, seguramente busque algo de alimento.
Antes había un camión de recogida en mi localidad, y seis operarios. Ahora son cinco camiones y decenas de operarios, además de diferentes plantas de tratamiento y reciclaje asistidas por técnicos e ingenieros, maquinaria, personal, etc.
Todo ello viene reflejado en mi recibo de recogida de residuos, los contenedores de colores, los camiones, los técnicos, la maquinaria, los operarios…..todo viene en la factura.
Además hay que sumarle otros gastos, aparte de llenar la cocina de cubos de colores que tuve que comprar, también debo llenar el carro de la compra de bolsas de basura de diferentes colores.
Lo que no veo reflejado en la factura es un descuento procedente del beneficio de mi esfuerzo por reciclar residuos, ya que si aquel señor que recogía cartones con un carrito, o el chatarrero, tenían posibilidad de mantener a su familia, es porque detrás hay una industria que utiliza esos recursos como materia prima y paga por ellos.
Entonces la cosa queda así:
Tu compras los cubos y las bolsas que te digan y los tienes en tu casa.
Tu separas y acumulas los residuos por categorías como te indiquen.
Tu pagas todo el proceso de recogida, tratamiento y reciclaje.
Ellos reciben los materiales clasificados para procesar.
Ellos construyen toda una industria alrededor, que genera unos beneficios.
Además perciben todo tipo de ayudas y subvenciones.
Peeeeeero…
Tienen que subir el recibo porque hay que comprar otros dos camiones para su negocio.
Tu pagas.
Tengo la impresión de que éste, como todos los servicios es otra forma de sacarnos los cuartos, como el sistema de aparcamiento, donde también parece que nos gusta jugar a los colores.
Puede que así mostremos algún síntoma de inteligencia, al ser capaces de identificar los colores y saber, de manera autómata, donde hay que colocar cada cosa.
Lo de salvar el planeta se llama ecologismo, pero ésta es una campaña de eco-terrorismo bien camuflada, y eso que no he mencionado aún a las benditas ONGS, pero es que se me acaba el tiempo, en todos los sentidos….
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






