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Opinión

«Reivindicaciones del electorado español» por el Coronel Efrén Díaz Casal

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A pocos meses vista de las elecciones autonómicas y municipales parece extraño encontrar algún ciudadano que no tenga alguna queja contra los políticos de turno, motivo que me impulsa a dirigirme al electorado desde la esperanza en que las elimine con su voto.

Es del dominio público que los puestos de gran responsabilidad en la empresa privada se otorgan a quienes demuestran de forma fehaciente su preparación, idoneidad, mérito y capacidad, siendo destituidos de sus puestos en caso de que los accionistas consideren que su labor perjudica a la empresa.

Resulta cuando menos sorprendente que los aspirantes a cualquier puesto de trabajo en la empresa privada deban superar un serie de pruebas que acrediten su aptitud para el mismo, y en países de nuestro entorno geopolítico, para acceder a un cargo político se exige un título universitario, una prueba demostrativa de capacidad para el puesto y cursos de formación, en tanto que en la empresa Estado Español, cualquiera puede ocupar un alto cargo en las administraciones públicas sin más condiciones que jurar ciega obediencia al capitoste del partido político en el que vaya a inscribirse.

Sin otra utilidad conocida al margen de la política para ganarse el sustento con tan incuestionables pruebas de talla moral e intelectual, estos políticos de nuestros pecados se sitúan en un plano superior al género humano.

Hay políticos que pisotean el interés general subordinándolo al interés personal o de partido, desestimando el servicio a los ciudadanos que les votan, a los que no les votan y a los que han dejado de votarles por su incompetencia, sin entregarse a su cargo ni mejorar la sociedad con su gestión.

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Algunos políticos encumbrados a un alto cargo, no siempre por sus merecimientos, utilizan y administran en provecho propio o disparatadamente los bienes y medios del Estado que pertenecen a todos, considerando inferiores a sus propios votantes y ciudadanos que no los hayan elegido.

Resulta enojoso que cuando cualquier ciudadano intenta establecer contacto telefónico o telemático con cualquier político, siempre están reunidos o ausentes del despacho, no atienden al ciudadano por ninguna vía para no contagiarse de ningún virus patógeno popular, es decir, al ciudadano que le den, se trate del asunto de que se trate, aunque sea de respetar la Constitución y las leyes, a ellos les importa un pimiento lo que opinen los pobres e ignorantes ciudadanos, la ley son ellos.

Se acusan los políticos de vulnerar la Constitución y las leyes cuando la verdad es que es un vicio muy extendido entre la casta política, pero no nos preocupemos porque entre ellos no se muerden, para eso las fuerzas políticas llevan 4 años intentando ponerse de acuerdo para diseñar un Poder Judicial sumiso a sus pretensiones, que les guarde las espaldas y les defienda si vienen mal dadas.

El político titular de un alto cargo es irrespetuoso con el ciudadano al no responder a sus intentos de contactar con él, ofendiéndole con un displicente silencio o dejando la respuesta o silencio a la voluntad de cualquier colaborador sin preocuparse de más, es decir que estamos regidos por auxiliares pelotilleros que solo suministran al jefe la información que les favorece para no caer en desgracia y verse en la calle.

Es abominable que algunos políticos mientan más que hablan provocando tanta incredulidad como rechazo y deformando la realidad a su conveniencia, exagerando logros y ocultando errores, siendo buena muestra de ello la campaña electoral de las próximas elecciones autonómicas y municipales en las que, como de costumbre, presentarán como blanco lo que después será negro si consiguen ganarlas y conseguir el puesto que apetecían, para después fastidiar al ciudadano.

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No merecen ni el aire que respiran los políticos que atentan contra la unidad de España o agravian sus símbolos e Instituciones, sus cómplices y protectores.

No es de recibo el odio que rezuman las acciones de algunos políticos sin dejar vivir a los vivos ni respetar el reposo de los muertos, para lo que cuentan con la culpable indolencia y la pusilánime cobardía de otros cuya ideología ignoran ellos mismos avergonzándose hasta de sus propios predecesores ideológicos y en algunos casos biológicos.

Esta apretada lista de excesos y despropósitos es motivo suficiente para que los accionistas/electores de esta gran empresa que es España, prescindamos de los servicios de esta fauna depredadora de arcas estatales y respeto a la ley y al ciudadano poniéndoles en el lugar adecuado a sus deméritos para impedir que acaben con España.

Efrén Díaz Casal

Coronel de Infantería (R)

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España

Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

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«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».

Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.

Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.

Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?

Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.

Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.

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En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.

Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.

Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.

Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.

El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.

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Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.

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