Opinión
Reyes Maroto, concejala con ronzal y sin bozal. Por Jesús Salamanca Alonso

«Tanto Ayuso como Almeida han saltado como resortes para denunciar la atrocidad de la exministra y actual concejala».
¡En buen lío se ha metido Reyes Maroto! A ver cómo sale de ese atolladero: llamar «asesinos» a los profesionales de las residencias de ancianos de Madrid, que no dejaron ni un momento de atender a los más necesitados por haber sido afectados por la COVID-19, es un desprecio a la profesión y a los profesionales. Ese desprecio lo ha extendido a la presidenta de la Comunidad de Madrid, a quien también calificó de «asesina». Se ha pasado tres pueblos la exministra de la nada y poco más. Ahora van a ser los tribunales quienes analicen, juzguen y sentencien lo dicho por la socialista. Maroto se ha pasado tres pueblos y ha dado muestras de su actitud de «bocachanclas». En su tierra castellana se suele decir que la mejor palabra es la que queda por decir, pero parece que ni eso ha aprendido, ni entendido.
Ya es esclava de sus palabras. Con lo bien que se está cuando se es dueño de los silencios. Pero con toda esa movida inútil, exagerada y despreciable nos ha ayudado a entender la dejadez de la que siempre se le ha acusado en su ministerio, no muy lejos de la dejadez y la desidia demostrada por Teresa Ribera. Razón tenía una de sus directoras generales: «No sabe si sube o baja, si va o viene. No suele dar un palo al agua por la mañana y lo pasa a limpio por tarde». A partir de ahora veremos cómo se gestiona la ruptura institucional prometida por el Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad. La exministra, y ataquinesa de procedencia, ha cavado su tumba política y ya abandera la inutilidad que le es propia. ¡Cuánta pollina anda suelta y sin ronzal, ni dogal, ni bozal!
Por lo menos esta señora no es como Begoña Gómez, por eso su atroz declaración –producto del odio acumulado y de la inquina del mandato presidencial—suena más alto y a destiempo. Es evidente que pasó por la Universidad de Valladolid para realizar CC. Económicas, pero la universidad y sus enseñanzas no pasaron por ella. ¡Qué manera de echar por tierra su dignidad, si alguna vez la tuvo! Bien es verdad que en Medina del Campo y alrededores «es un permanente hazmerreír por su demostrada torpeza», me comentaba ayer un coetáneo y coterráneo de la ataquinesa exministra, ahora concejala del Ayuntamiento madrileño.
Muchos no nos hemos olvidado de aquella estupidez que dijo Maroto con motivo del volcán de La Palma. En plena visita al volcán, estando en una posición muy alejada, declaró a los medios de comunicación que había que «verlo desde el lado positivo ya que atraería la visita de más turistas». Lo tienen en las hemerotecas y les garantizo que esa errónea metedura de pata, que luego quiso arreglar, sentó como un puntapié en los bajos de los afectados; máxime, cuando veían que pasaban los días y las ayudas se retrasaban o se veían obligados a gestionarlas a través de los sindicatos. ¿Han conocido mayor estupidez? ¡Los sindicatos sectarios y de clase gestionando ayudas oficiales! Mejor que se dediquen al consumo de la gamba, en vez de dedicarse a meter esa, que es a lo que están acostumbrados. Ésta es la fecha en que muchos de los afectados siguen sin recibir ayudas, como no las reciben muchos afectados por la DANA en Valencia o por el terremoto de Lorca. ¡Cosas y gestiones del socialismo salvaje y destructor!
Por otra parte, hay que constatar que Reyes Maroto, «portavoza» o simple vocera del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, exministra, ha tardado diez minutos en darse cuenta de lo que había dicho. La chulería le va a salir cara y la ciudadanía de Madrid no va a consentir que una persona comprometida del «partido más corrupto de la Unión Europea», en palabras de Georgia Meloni, llame «asesinos» a tanta gente a la vez. ¡Esas cosas se demuestran y, si no, se calla una o se mete la lengua en el orto! Todas las televisiones han sido testigos de su grave insulto a importantes colectivos y la imagen ha recorrido el mundo, justo coincidiendo con el quinto aniversario del «arresto domiciliario» al que nos castigó y obligó el mentiroso y mafioso presidente Sánchez, esposo de «Pelela» Gómez, miembro de la familia que gestiona un edificio de MUFACE arrendado por tres euros y medio (más corrupción, junto con la destapada por la UCO y que saltará esta semana sobre un ministro al que se le va la fuerza por la boca y fue desplazado de presidencia del Gobierno a Función Pública para preparar el camino y entorpecer la gestión de la ínclita Díaz Ayuso).
Tanto Ayuso como Almeida han saltado como resortes para denunciar la atrocidad de la exministra y actual concejala. Además, un destacado usuario de redes sociales ha recordado, no sin mucha ironía, que «con esa afirmación está llamando asesinos a todos los enfermeros y médicos que trataron a esas personas, ya que Ayuso no puedo ir cama por cama, tuvo que tener cómplices». La presidenta de la comunidad de Madrid ha asegurado que irá ante los tribunales «para que Reyes Maroto se responsabilice y pague por sus vergonzosas afirmaciones». Pero no ha quedado en eso: se aprecia un sobredimensionado apoyo, y con razón, a Díaz Ayuso, incidiendo en que no recule y siga adelante con la querella que se ha comprometido a presentar mañana, lunes.
«Nos ha llamado asesinos a todos los profesionales que nos dejamos la piel trabajando durante la pandemia, cuidando al que lo necesitaba», dice un sanitario, que nunca olvidará en qué se convirtieron los hospitales públicos. «Todo mi apoyo a Isabel Díaz Ayuso, la única que trajo mascarillas homologadas y respiradores en perfecto estado y en muy poco tiempo, en tanto que el Gobierno de Sánchez no sabía hacia dónde mirar, ni que hacer, hasta que Felipe VI inició los contactos, además de Amancio Ortega», confiesa un médico de un hospital público madrileño, el mismo que denuncia la actitud cobarde y rastrera que tuvo con los profesionales médicos la actual ministra de Sanidad (Mónica García) durante el tiempo que duró la pandemia y que tanto criticó y entorpeció todo lo público, desde boicots en hospitales hasta el novísimo Hospital Zendal de Madrid.
Reyes Maroto ha hablado al dictado de su jefe, Pedro Sánchez. Está claro que no son ministros que trabajen por y para la ciudadanía, simplemente son «cabestros» dirigidos con el ronzal hasta donde deben volcar el odio acumulado, la venganza y la chulería de un paranoico, que cada día parece ser más maquiavélico y estar más enfermo.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






