Opinión
Ridículo planetario del okupa de la Moncloa. Por el Coronel Efrén Díaz Casal

No existen precedentes en la política internacional del ridículo planetario protagonizado por Pedro Sánchez con motivo de su “entrevista” con Joe Biden, presidente de los Estados Unidos, durante la reciente cumbre de la OTAN del pasado lunes 14 de junio.
Anteriormente, desde el propio Gobierno y medios afines se había cacareado con aires triunfalistas que la reunión tendría lugar en la misma fecha, antes del comienzo de la cumbre, alimentando la idea de que, con ella, Sánchez se vería compensado por el menosprecio del americano, principal líder progresista del mundo, que en siete meses de mandato no le había llamado ni respondido a sus llamadas, añadiendo que la entrevista tendría lugar en presencia de la prensa y grabada por las cámaras.
El pasado viernes, 11 de junio de 2021, el Portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Ned Price, manifestó que el Secretario de Estado, Antony J. Blinken, había conversado en la misma fecha con la Ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, para “reafirmar la fuerte alianza, amistad y relación transatlántica entre Estados Unidos y España”, subrayando “el compromiso de Estados Unidos con la migración que se realiza a través de canales regulares y de manera segura, ordenada y humana”. Es decir, nada en 2 platos, ni la más mínima mención a la entrevista, menos aún a su preparación.
En la misma fecha, el Secretario de Estado Antony J. Blinken, también “reiteró el apoyo de Estados Unidos a la OTAN, incluido el aumento de la financiación común, destacando el compromiso de Estados Unidos de trabajar con la UE y otros socios para abordar desafíos comunes, como en Oriente Medio, Venezuela y Nicaragua”. Igual que el anterior, ninguna alusión a la entrevista.
Consiguientemente, no existe constancia previa alguna, al menos por parte de Biden, de que ambos mandatarios quisieran saludarse, conocerse personalmente y establecer un primer contacto pactado por sus respectivos equipos como han asegurado fuentes monclovitas.
En la realidad, Joe Biden fue abordado por Pedro Sánchez saludándole en los pasillos tras la foto de familia de los líderes aliados antes del inicio de la cumbre de la OTAN, limitándose a un saludo de 15 segundos y un monólogo de Sánchez de 29 segundos como así lo indicaba el movimiento de las respectivas mascarillas, finalizando con la orden de Joe Biden a miembros de su gabinete, entre ellos la portavoz presidencial, Jen Psaki, según el sitio web de noticias Breitbart News, de “que este gilipollas no vuelva a acercarse a mí”.
Sánchez ha manifestado que los temas que ha tocado durante su paseo con el dirigente americano, fueron la situación de Latinoamérica, el acuerdo de Defensa España y Estados Unidos, el cambio climático y la agenda progresista de Biden, empleando más tiempo en explicarlo que el que duró su perorata.
Varios miembros del Gobierno han manifestado que antes del “encuentro de medio minuto” que supuso la primera foto entre Sánchez y Biden, ambos presidentes estuvieron 30 minutos solos y fuera de las cámaras, lo que revela que el Consejo de Ministros es lo más parecido al Patio de Monipodio, en el que cada cual suelta la primera patraña que se le ocurre respecto a la preparación y duración de la entrevista.
En distintos medios de la prensa digital circula la noticia de que Sánchez se comprometió a pagar 6,3 millones a un proyecto impulsado por Kamala Harris, vicepresidenta de Estados Unidos, para desbloquear el encuentro con Joe Biden y lograr su fugaz paseíllo con él, es decir que hemos pagado por una humillación: increíble pero cierto.
Estos hechos confirman la existencia de gente que constituye ejemplos vivos de que un hombre puede vivir sin cerebro.
Imposible acumular más y mayores disparates por lo que, para el bien de España y de los españoles, el protagonista de los mismos debe desalojar la Moncloa a la mayor brevedad posible so pena de que donde quiera que vayamos se nos aplique el mismo trato que a él ordenado por Biden a su gabinete.
Efrén Díaz Casal
Coronel de Infantería (R)
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






