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River Plate gana su cuarta Libertadores en una final histórica en el Bernabéu
En una noche de fútbol horrible, el único que propuso, Juanfer Quintero, se llevó el premio de la historia.
Con un Boca con 10 casi toda la prórroga (por doble amarilla a Barrios), el colombiano ajustició a Boca para un River que pasará a la historia en esta final atípica. Un golazo a 11 minutos del 120 que le da a River su cuarta Libertadores. Y Gallardo, su técnico, pasa a ser el técnico más laureado de su historia, con dos Libertadores (de cuatro del club). Un gran entrenador.Quintero, desde que salió en la segunda parte, fue el único con luces para deslumbrar a un Bernabéu que se cayó (la mitad) con su tanto desde fuera del área en el 109 de la prórroga. Ya en el 122, vino el 3-1 de Pity a puerta vacía, demasiado castigo para Boca.
Fue una noche rara en un partido horrible. Un encuentro de fútbol se compone de dos ingredientes: juego y pasión. Y ninguna de las dos cosas hubo, sobre todo en la primera parte. Me explico: el juego era ramplón, con escasos pases acertados en ambos equipos; la pasión existía, y mucha, pero muy menguada con respecto a lo que se habría visto en Buenos Aires. Así es la vida: el orden trae bienestar, pero resta pasión. El Bernabéu fue más que normalmente pero mucho menos que un feudo ‘argento’.Ver un River -Boca en Madrid, sin entrar en las razones por las cuales vino a estos lares, es como ver un Real-Atlético en Chicago o un Betis-Sevilla en Bangkok, es decir, se mantiene el cartel, pero la realidad nos llevó en el Bernabéu a un escenario raro y desubicado para un superclásico histórico, pero insípido, al menos para aquellos que hemos visto alguno o muchos en sus estadios originales, Bombonera, sobre todo, o Monumental, donde siempre se debió jugar este.No hubo grandes sobresaltos en las alineaciones, con ofensivos 4-3-3 en ambos lados, intenciones ofensivas para ser una final de Libertadores. El escenario obligaba, sobre el papel, a mostrar buena cara. Otra cosa fue el juego desarrollado, sobre todo en la primera parte. Había miedo. Un partido feísimo, en fin.
Estar fuera de ubicación y los 30 días que transcurrieron desde la ida, amén de la categoría, correcta, convirtió la noche en un duelo en el que los jugadores parecieron incluso peores. Y no son tan mediocres como parecieron. Y ojo, hay que entender a los ‘players’: final de vuelta, quien perdiera quedará en la historia, en una ciudad y continentes ajenos, con muchísima tensión… No es fácil darle a las piernas. Había que ser Riquelme para jugar bien aquí.Y en esto… llegó la buena jugada entre Nández (pase) y Benedetto (excelente definición). Justo antes del descanso. Dio emoción a un horrible primer tiempo. Y Pity, el 10 de River, anulado por sistemas defensivos que se aburrieron entre sí.Segunda parte con tensión, con un penalti no posible pitado a Pratto, con mucha caída, con más intención (lógica) de un hasta ese momento apagado River, pero… nada. Gallardo metió a Juanfer Quintero, que en un contexto tan bélico era Maradona, y Boca, más munición, más pelea, con Wanchope por Benedetto. Y lógico: vino el 1-1. Jugada entre Juanfer, Nacho y Palacios. Bellísima. La mejor del choque.
La grada se caldeaba un poco. Crecía la tensión. La Doce de Boca (o lo que había de ella) seguía alentando. Fue lo mejor del choque. Y eso que, como dijimos, era poco color para un superclásico normal. La segunda parte se digería mejor. Los goles descubrieron cosas, los ‘players’ se destensaron y algo vimos , no mucho, con un buen Quintero -de buen pie sin ser crack-. Lo intentaba River, al menos, que no es poco… con lo poco que se vio.La tensión se masticaba… sin fútbol. Se jugaba mal… O nada, incluso con Gago en la cancha.Prórroga… y todo igual… pero con un Boca diezmado por la expulsión de Barrios, jugador correcto sin más. Era la ocasión de River. Le quedaban 27 minutos de la prórroga, y con el exmadridistas Julián Álvarez en juego. River dio más… y llegó el histórico gol del mejor, Juanfer Quintero. Boca murió con el palo de Jara en el 121′ y el 3-1 de Pity en el 122. Felicidades, riverplatenses.
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Las ciudades incorporan zonas deportivas abiertas para reducir el sedentarismo urbano
Los espacios públicos están adquiriendo un papel cada vez más activo dentro de las políticas municipales relacionadas con salud y bienestar. En muchos municipios, la instalación de áreas deportivas abiertas forma parte de estrategias destinadas a fomentar hábitos saludables sin depender exclusivamente de instalaciones cerradas o de pago.
El crecimiento de estas zonas responde a una realidad evidente: gran parte de la población pasa demasiadas horas sentada y encuentra dificultades para incorporar actividad física a la rutina diaria. La posibilidad de entrenar en parques o paseos urbanos facilita un acceso más directo y espontáneo al ejercicio.
El entrenamiento al aire libre gana usuarios de todas las edades
Lo que empezó como una iniciativa orientada principalmente a personas mayores o circuitos básicos de movilidad ha evolucionado hacia espacios mucho más completos. Actualmente, jóvenes, adultos y usuarios habituales de gimnasios utilizan estas instalaciones como complemento o alternativa a centros deportivos tradicionales.
Los aparatos para gimnasios en exterior se diseñan cada vez con mayor variedad de usos, incorporando ejercicios de fuerza, resistencia y movilidad dentro de un mismo recorrido. Esto permite adaptar el entrenamiento a distintos niveles físicos sin necesidad de grandes infraestructuras.
Además, muchas zonas deportivas urbanas se integran en parques o áreas verdes, favoreciendo una experiencia más abierta y menos condicionada por horarios.
Materiales preparados para uso intensivo y condiciones climáticas
Uno de los principales retos en este tipo de instalaciones es garantizar su durabilidad. El uso constante y la exposición a lluvia, humedad o altas temperaturas obligan a trabajar con materiales especialmente resistentes.
Las máquinas de gimnasio al aire libre actuales incorporan tratamientos anticorrosión, estructuras reforzadas y sistemas que requieren poco mantenimiento. Los municipios buscan soluciones capaces de mantenerse operativas durante años sin deteriorarse rápidamente.
La resistencia del equipamiento se ha convertido en un aspecto prioritario, especialmente en ciudades costeras o zonas con gran afluencia de usuarios.
Espacios deportivos integrados en la vida cotidiana
Otro de los factores que explica el crecimiento de estas instalaciones es su facilidad de acceso. Al estar ubicadas en espacios públicos, permiten realizar actividad física sin necesidad de desplazamientos específicos ni cuotas mensuales.
Muchas personas incorporan estos espacios a sus rutinas diarias aprovechando paseos, trayectos habituales o momentos de ocio al aire libre. Esto favorece una práctica más espontánea y constante del ejercicio.
Los aparatos para gimnasios de exteriores empiezan así a formar parte del paisaje urbano cotidiano en numerosos municipios.
Nuevos diseños para fomentar la interacción y el uso compartido
Las áreas deportivas abiertas también están cambiando en su diseño. Ya no se plantean únicamente como zonas individuales de entrenamiento, sino como espacios donde conviven distintas actividades y perfiles de usuario.
Circuitos funcionales, zonas de calistenia y áreas de estiramiento se combinan con bancos, recorridos peatonales y espacios verdes para generar entornos más dinámicos. El objetivo es favorecer tanto la actividad física como la interacción social.
Esta combinación contribuye a aumentar el uso continuado de los espacios públicos.
El urbanismo incorpora la actividad física como elemento estructural
La expansión de las máquinas de gimnasio al aire libre refleja un cambio más amplio en la planificación urbana. Las ciudades comienzan a integrar la actividad física dentro del diseño cotidiano de calles, parques y zonas comunes.
El ejercicio deja de entenderse como algo reservado exclusivamente a instalaciones deportivas cerradas y pasa a ocupar un lugar visible dentro del espacio público. Este enfoque busca crear entornos más activos y accesibles para distintos perfiles de población.
La tendencia apunta hacia ciudades donde deporte, ocio y vida urbana conviven de forma mucho más natural dentro del mismo entorno.
