España
Rivera ofrece a Casado un Gobierno de coalición ante la “emergencia nacional” de mandar a Sánchez a la oposición
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha tendido este martes la mano al líder del Partido Popular, Pablo Casado, para formar un frente común tras las elecciones que tenga como objetivo atajar una situación que ha calificado como «emergencia nacional»: echar a Pedro Sánchez del Gobierno de España.
«Creo que es una emergencia nacional enviar a Sánchez a la oposición», ha sostenido Rivera, que se ha ofrecido a colaborar con los populares para echar a los socialistas «y a los que quieren liquidar España» del Ejecutivo.
«O Sánchez» con un nuevo Gobierno «Frankenstein» o «Ciudadanos con el PP», ha resumido el líder de la formación naranja, que ha considerado que es «mejor que Ciudadanos encabece ese Gobierno» porque es la única garantía de que al frente del mismo habrá un «partido moderno, liberal, abierto y europeísta».
“Ante una dicotomía como ésta, yo creo que es una emergencia nacional enviar a Sánchez a la oposición y como español y como patriota voy a hacer todo lo que esté en mi mano para mandarle a la oposición y hoy quiero pedirle al PP y al señor Casado que formemos un Gobienro y echemos a Sánchez y a los que quieren liquidar España”, ha dicho. “Si algo he hecho en mi trayectoria política ha sido poner por delante a mi país, muchas veces ante mi partido y mis propios intereses. Llegado este punto lo que quiero es encabezar un Gobierno y le pido al PP que esté a la altura. Los españoles necesitan certidumbre y por eso tenemos que liderar un Gobierno y serán los ciudadanos los que decidan si lo encabeza Ciudadanos o el Partido Popular”, ha insistido. Eso sí, ha dicho que es mejor que ese Gobierno lo encabece Ciudadanos. “Yo no viene a hacer política para conformarme con más escaños. Lo que tengo claro es que quiero gobernar este país”.
Casado ve con buenos ojos la propuesta de Cs de formar un gobierno de coalición
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, ha respondido a la propuesta de formar un gobierno de coalición que el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, le ha hecho este mismo martes. «Me parece muy buena idea», ha asegurado, para después lamentar que la oferta llegue tras el cierre de las listas electorales.
Casado se ha expresado así durante su participación en un acto del partido en Ceuta después de que Rivera le haya tendido la mano para formar gobierno tras las elecciones del 28 de abril con el objetivo de echar al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez.
El líder de los ‘populares’ ha lamentado que la propuesta que Rivera ha lanzado llegue justo el día en que «se publican las listas» electorales en el Boletín Oficial del Estado. «No se puede hacer nada ya», ha lamentado.
Para Casado, es «una pena» que Ciudadanos «haya rechazado durante un mes la oferta del PP» y que ahora ambas formaciones tengan que pasarse «el otro mes que queda de campaña pensando en estas apelaciones al voto útil».
«Este no es el voto del miedo, es el voto de la unidad, imprescindible para no reeditar esta pesadilla en que se nos ha hecho ver que en España mandaba un personaje como (Quim) Torra», ha zanjado.
La respuesta de Casado ha llegado pocos minutos después de que Rivera, en un acto en Coruña, apelase a la unidad para «echar a Sánchez» de Moncloa. «Es una obligación patriótica», ha señalado, para después calificar la situación en España de «emergencia nacional».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
