Internacional
Rusia se suma a la lista de 35 países que prohíben el aborto
Rusia confirmó su adhesión a la Declaración del Consenso de Ginebra sobre la Salud de la Mujer y la Protección de la Familia., que promulga “el derecho inherente a la vida” de todo ser humano y rechaza la práctica del aborto que promueve la ONU.
Los representantes de los 36 países firmantes se reunieron en la sede de la Misión de Brasil en Ginebra, Suiza, el 3 de noviembre, para celebrar un año de la firma de la declaración y celebrar la vinculación de Rusia al movimiento, informó Gazeta Web.
En esta ocasión la ministra de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos de Brasil, Damares Alves, actuando como anfitriona dijo que uno de los objetivos es conseguir que otros países se sumen a la iniciativa.
“Es un honor ser socios de sus países en esta misión. Estamos muy orgullosos. Queremos que nuestros hijos y nietos miren hacia atrás en este momento en el futuro y celebren el hecho de que tuvimos el valor de decir ‘no’ a la muerte de tantos niños y de cuidar a las mujeres”, dijo Alves.
En las intervenciones de otros de los representantes se ratificó su acuerdo de que la promoción del aborto como política pública, va en contra de los valores que defienden y que deja marcas en las mujeres, que permanecerán para toda la vida.
“Esta declaración contempla la salud de las mujeres de forma integral, con acciones efectivas de equidad. Y, además, tenemos en este acuerdo la disposición del respeto a los valores que fortalecen los lazos familiares. Es una declaración, sobre todo, de derechos humanos”, explicó la Secretaria Nacional de la Familia de Brasil, Angela Gandra.
Por su parte, la presidenta del Instituto para la Salud de la Mujer de Estados Unidos, Valerie Huber, organizó un evento similar en el edificio Russell del Senado la semana anterior, en el que se pronunció al respecto.
“Cuando otras naciones u organismos internacionales nos imponen políticas insalubres y perjudiciales que comprometen la vida, la familia y nuestra propia soberanía, debemos cuestionarlas”, dijo Huber aludiendo a los intentos de la ONU de promover el aborto como un derecho internacional.
A pesar de que la coalición internacional fue promovida el año pasado por el entonces presidente estadounidense, Donald Trump, la administración Biden retiró a Estados Unidos de ella, e instó a otros países a imitarla, en su campaña de promoción del aborto.
La declaración “enfatiza la dignidad y el valor inherentes de la persona humana, que todo ser humano tiene el derecho inherente a la vida, y el compromiso de permitir a la mujer experimentar el embarazo y el parto en condiciones de seguridad y ofrecer a las parejas las mejores posibilidades de tener un hijo sano”.
También busca “reafirmar que no existe un derecho internacional al aborto, ni ninguna obligación internacional por parte de los Estados de financiar o facilitar el aborto”.
No es la primera vez que la administración de Trump se opone a los planes globalistas de la ONU y su intención del implementar un nuevo orden mundial, creando “derechos” y “leyes” internacionales, buscando sistematizar a todos los países bajos las mismas regulaciones.
José Hermosa
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
