Europa
Salvini impondrá multas de multas de hasta 5.500 euros a quienes salven ilegales en el Mediterráneo

Matteo Salvini está decidido a monopolizar la actualidad de Italia en la semana previa a las elecciones europeas, y si es con uno de sus temas preferidos, la inmigración, mucho mejor. Este es el resumen de los últimos días de la actividad política del ministro del Interior italiano, que ha criticado fuertemente las observaciones de las Naciones Unidas sobre su política antiinmigración y que ha recibido un rapapolvo de la Iglesia católica por “usar el nombre de Dios en vano”. Con el acicate de estas polémicas, se propone aprobar hoy un decreto de ley que castigará a quien salve a inmigrantes y los lleve a Italia.
A base de declaraciones y tuits, Salvini se ha enzarzado en los últimos días con la ONU, a la que ha criticado por tener entre sus miembros a Corea del Norte, Turquía o Venezuela y “leer la cartilla sobre los derechos humanos a Italia”.
En los pasados días, expertos en derechos humanos de Naciones Unidas enviaron una carta a las autoridades italianas en las que se les informaba de que el decreto del Ministerio del Interior por el que se cerraban los puertos italianos y se imponían multas a las ONG que rescatasen migrantes en el mar incumplía el derecho internacional.
“Sobre la seguridad y la felicidad de los italianos deciden los ministros y los parlamentarios elegidos por los italianos y no desconocidos burócratas que apoyan la inmigración en masa”, dijo hoy el líder de la Liga respecto a una nueva carta de los expertos de Naciones Unidas.
“Que la ONU se ocupe de problemas más importantes respecto a la violación de derechos humanos que se producen en el mundo, desde Turquía, Corea del Norte hasta Venezuela”, afirmó hoy el ministro del Interior y líder de la ultraderechista Liga.
Tampoco ha sentado bien a los representantes de la Iglesia católica el rosario que sacó y beso Salvini en su mitin de este sábado con varios líderes de las fuerzas soberanistas europeas en Milán y su petición de intercesión a la Virgen para que les haga ganar las elecciones.
Con el rosario en la mano ante las miles de personas congregadas en la plaza del Duomo de Milán, Salvini afirmó: “Personalmente confío a Italia, a mi persona y vuestra vida al Corazón Inmaculado de María, que estoy seguro que nos ayudará a ganar las elecciones”.
No tardaron en llegar las reacciones de quienes quedaron sorprendidos por usar ese símbolo religioso en un acto político. Aunque Salvini ya había sacado la Biblia en su campaña electoral en un guiño al electorado católico. El primero en responder fue el director de la revista de la Compañía de Jesus, Civiltà Cattolica, y muy cercano al papa Francisco, el jesuita Antonio Spadaro, quien escribió en Twitter: “Rosarios y crucifijos como señales de valor político pero de manera inversa al pasado”, pues si antes “se daba a Dios lo que tendría que haber estado en las manos del César, ahora es César quien esgrime lo que es de Dios”.
También le respondió el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, quien argumentó que “Dios es de todos” y que “invocarlo para uno mismo es siempre peligroso”. Las críticas llegaron de varios medios católicos como el semanal “Famiglia Cristiana”, que acusó a la Liga “del enésimo ejemplo de instrumentalización religiosa para justificar la violación sistemática en nuestro país de los derechos humanos”. El diario católico “Avvenire” denunció en un editorial que el líder de la Liga se haya convertido en el “paladín de un catolicismo politizado y contradictorio”.
En su mitin, Salvini alabó a Juan Pablo II y a Benedicto XVI por su defensa de los valores cristianos de Europa, y citó al cardenal guineano Robert Sarah, uno de los más críticos con Francisco. Al papa Francisco solo le mandó un mensaje al asegurar que su política antiinmigración salva vidas en el Mediterráneo.
Su ultimo enfrentamiento es de hace pocas horas, al criticar la decisión de la fiscalía de Agrigento, en Sicilia, que se incautó del barco de la ONG Sea Watch y ordenó llevar a puerto a los 48 migrantes que hacía cinco días que esperaban desembarcar. ”Tengo intención de denunciar por favorecer la inmigración clandestina a cualquiera que dé la disponibilidad para que desembarquen los migrantes desde un barco fuera de la ley. Esto vale también para cualquier órgano del Estado. Si este fiscal autoriza el desembarco también iré hasta el fondo”, dijo el ministro del Interior italiano.
Salvini pretende aprobar en el consejo de ministros de esta tarde un polémico decreto de ley que multaría a las ONG con entre 3.500 y 5.500 euros por cada inmigrante salvado y llevado a Italia, así como la suspensión del permiso de navegación a los barcos si son italianos. Sobre esta iniciativa también se ha enfrentado a su socio de gobierno, el Movimiento 5 Estrellas, y al primer ministro Giussepe Conte, al que acusa de apoyarle.
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión». Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española 
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






