Europa
Salvini: «Los italianos me pagan por mantener a Italia segura y sus fronteras»

El buque Open Arms entró ayer jueves en aguas italianas y permanece frente a la isla de Lampedusa. Los gobiernos de España, Francia, Alemania, Portugal, Luxemburgo y Rumanía han contactado con las autoridades italianas para mostrarse “dispuestos” a acoger a los inmigrantes y refugiados que viajan a bordo del buque una vez hayan desembarcado en puerto. Italia, sin embargo, rechaza el atraque del barco, que permaneció a escasa distancia del puerto de la isla de Lampedusa, esperando la orden definitiva que zanjara la crisis.
Para elevar la presión el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, publicaba una carta abierta al que considera responsable del cierre de puertos italianos, Matteo Salvini, en la que le criticaba por su “enésima” deslealtad política. Conte reprende así al líder derechista por su “obsesión” para enfrentar el tema de la inmigración, reduciéndolo a una “fórmula de puertos cerrados” y acusa al ministro del Interior de “ cooperación desleal … que no puedo aceptar“.
Salvini respondía poco después en una conferencia de prensa de que estaba “orgulloso” de su “obsesión”, diciendo que está decidido a mantener a Italia segura y sus fronteras ya que “eso es por lo que los ciudadanos italianos me pagan”. “Esperaría un ‘gracias’, no un seguimiento con insultos”, concluía posteriormente. Estas palabras fueron después acompañadas por una publicación de Facebook donde el de Interior alegaba que la humanidad “no significa ayudar a los traficantes y a las ONG”. “Es gracias a este supuesto concepto de “humanidad” que durante los años de los gobiernos del Partido Demócrata, Italia se ha convertido en el campo de refugiados de Europa. Para mí, la humanidad significa invertir seriamente en África, no abrir los puertos italianos”.
A principios de esta semana, Conte había instado a Salvini a permitir el desembarco de los 32 menores, pero el ministro del Interior ignoró la apelación. El miércoles, un tribunal administrativo con sede en Roma anuló la prohibición de Salvini de permitir Open Arms navegar en aguas italianas. Salvini nuevamente prohibió el barco de las aguas italianas y de atracar en Lampedusa. La ministra de Defensa, Elisabetta Trenta, a quien responde la armada italiana, se negó a refrendarla. Trenta dijo que actuó “escuchando mi conciencia”. “No podemos olvidar que detrás de las polémicas de estos días hay niños y jóvenes que sufrieron violencia”.
A principios de esta semana, Conte había instado a Salvini a permitir el desembarco de los 32 menores, pero el ministro del Interior ignoró la apelación.
Por otro lado, la ONG ha anunciado este viernes que tres de los inmigrantes y un acompañante que permanecían a bordo del Open Arms han tenido que ser evacuados urgentemente de la embarcación esta noche por complicaciones que requieren atención especializada. La organización aprovechó nuevamente para pedir que se agilice el desembarco de las personas que permanecen en la embarcación cuando se cumplen 15 días de su rescate en el mar.
“Todas estas personas necesitan ser desembarcadas con urgencia. Por humanidad”, ha escrito la ONG en su Twitter.
Tres de los migrantes y un acompañante del Open Arms han sido evacuados esta noche
Debido a la política de Salvini de negarse a atracar en un barco de caridad, la tripulación y los inmigrantes de Open Arms se han arriesgado durante todo este tiempo a sufrir daños colaterales en la crisis del gobierno que empeora rápidamente en Italia. La semana pasada, la Liga de Salvini presentó una moción de desconfianza contra el gobierno populista de Conte. No se ha fijado una fecha para el enfrentamiento en el Senado, lo que podría desencadenar en el colapso del gobierno.
Este jueves España y otras cinco naciones mostraron su colaboración con el Open Arms, pero esto parece que no ha sido suficiente para calmar la agitación política que podría llevar a elecciones anticipadas. Un escenario que Salvini espera que pueda otorgarle el cargo de primer ministro.
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






