España
Sánchez se somete a Iceta y ofrecerá a Quim Torra el control de los jueces catalanes

LR.- Cataluña es uno de los ejes sobre los que el PSOE va a pivotar su campaña. Los socialistas quisieron colocar la dinámica catalana en el centro de su estrategia electoral –junto a la exhumación de Francisco Franco– cuando valoraron forzar la repetición electoral. Sin embargo, las dimensiones de esta decisión sobrepasaron cualquier previsión cuando la escalada violenta se recrudeció en las calles. En Moncloa estaban preparados para algaradas radicales motivadas por la sentencia del «procés», pero siguen a la expectativa de cómo puedan evolucionar los acontecimientos durante la campaña, evitando dar un paso en falso bajo las premisas de la proporcionalidad y la firmeza.
La crisis catalana se concibió como un desafío y, a la vez, una oportunidad para Moncloa. El mejor escenario para hacer valer el giro al centro de Pedro Sánchez. Sin embargo, en este contexto el presidente en funciones y candidato socialista camina en el alambre, haciendo equilibrios entre su compromiso constitucional y las sensibilidades que recorren su partido. El viraje de Sánchez no ha sido precisamente al centro, sino discursivo y se vio en las últimas horas en el borrador del programa electoral que el partido distribuyó el martes a las federaciones y también, de forma selectiva, a varios medios de comunicación. En él, se había eliminado cualquier referencia a la plurinacionalidad y el autogobierno, menciones que sí aparecían –aunque veladas– en la oferta programática del 28-A. Este hecho no pasó desapercibido al primer secretario del PSC, Miquel Iceta, que telefoneó a la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, para que se incluyera el reconocimiento a la «realidad plurinacional».
El daño ya estaba hecho y la rectificación vino en forma de párrafo añadido en el apartado «Estado autonómico», donde en la versión inicial el PSOE garantiza su apuesta «por una España fuerte y cohesionada, estructurada a partir de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía. Mejoraremos la colaboración institucional con todas las comunidades autónomas y abordaremos el conflicto de convivencia en Cataluña impulsando el diálogo entre catalanes y también entre el Gobierno de España y la Generalitat de Cataluña, siempre dentro de la Constitución y del Estatuto de Autonomía».
A esto se sumó a última hora que «al menos desde 2003, en Santillana del Mar, el PSOE se ha comprometido a las reformas necesarias para un nuevo impulso del autogobierno, luego concretadas en la Declaración de Granada de 2013 y en la Declaración de Barcelona de 2017», una fórmula prácticamente calcada a la que aparecía en el programa del 28 de abril, donde además se apuntaba que «si nuestras propuestas hubieran sido aplicadas no nos encontraríamos en la situación actual». Hace cinco meses también se defendía el «reconocimiento de las singularidades» de los distintos territorios en sus propios estatutos de autonomía y el PSOE aspiraba a una definición «más precisa» de los aspectos identitarios, históricos, culturales, políticos y lingüísticos. Ambas referencias también han desaparecido ahora.
Fue el propio Sánchez quien tuvo que salir al paso de esta rectificación ayer, negando que el programa electoral hubiera eliminado las alusiones al federalismo, que sí se incluyeron a última hora. En una entrevista en «Espejo Público» de Antena 3, el candidato socialista precisó el porqué de este vacío en la primera versión del documento. «Se ha filtrado un programa electoral que no estaba terminado. Claro que vamos a incorporar la declaración de Granada y Barcelona en el texto programático», aseguró. Sin embargo, paralelamente el propio Miquel Iceta se felicitaba en redes sociales del paso atrás del PSOE, publicando una noticia que aludía a las «presiones» del PSC para que se formalizara el cambio y tuiteando la versión final del programa que prevé la alusión a la Declaración de Barcelona. Para los socialistas catalanes resultaba ciertamente difícil asumir un cambio que les complica la campaña y que ya estaban aprovechando desde ERC para erosionarles. «Nunca como ahora el PSC había estado tan subordinado al PSOE? Ahora incluso renuncian al federalismo?», se preguntaba Oriol Junqueras en su cuenta de Twitter. Ciertamente, la reforma en clave federal de la Constitución es desde hace años la receta del PSOE para solventar la crisis catalana, aunque no está en su agenda inmediata promover un cambio en este sentido en la Carta Magna.
Desconcentrar los jueces
El giro de Sánchez, abandonando el federalismo, obedece a que la Declaración de Barcelona que se rubricó en 2017 entre el PSOE y el PSC corresponde al líder del PSOE en la oposición y no en el Gobierno. En ella, los socialistas defendían recuperar algunos de los postulados del Estatut que el Tribunal Constitucional tumbó en 2010. Además de «avanzar hasta reconocer plenamente el carácter plurinacional» de España, los socialistas se comprometían a impulsar, entre otras medidas, la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, «incorporando las previsiones sobre el Consejo de Justicia de Cataluña y configurándolo como una instancia desconcretada del propio Consejo General del Poder Judicial».
Recuperar la desconcentración de los jueces catalanes, supone un nuevo giro de guión del propio Sánchez, que hace menos de un mes –en el entorno del segundo aniversario del referéndum ilegal del 1-O– en una entrevista a «Nius» sorprendía al afirmar que no era partidario de una mayor descentralización en Cataluña, sino que quería mantener el actual «statu quo» en relación con el Estatut catalán. Esta declaración suponía un cambio en el discurso que venía manteniendo hasta entonces sobre la conveniencia de mejorar y profundizar en el autogobierno catalán y que ahora recupera en el programa electoral.
España
¡Al fin! VOX trata al PSOE Azul (Antiguo PP) como se merece y advierte: serán «el doble de exigentes» y acusa al PP de «patrocinar guerras sucias» contra Vox

El líder de Vox reclama a los populares negociaciones «serias, sin prisas, con medidas concretas» y plazos y garantías de cumplimiento: «No son de fiar»
Santiago Abascal ha ofrecido este lunes una declaración ante los medios de comunicación en la que ha acusado al PP y al PSOE de atacar de forma «permanente» a Vox con «mentiras e insinuaciones» y en concreto a los populares de «patrocinar guerras sucias» contra su formación. Y ha advertido a Alberto Núñez Feijóo de que en las negociaciones, que ahora parece que han quedado en stand by, después de la investidura fallida de María Guardiola y la falta de acuerdo en Aragón para la Mesa de las Cortes, Vox será «el doble de exigente» porque en las urnas los ciudadanos han pedido el doble de Vox.«Después de este maratón de elecciones,(…) podemos concluir que Feijóo ha cometido un grave error impidiendo que se llegasen a acuerdos con Vox tanto en Aragón como en Extremadura que fuesen parecidos a los del PP de la Comunidad Valenciana», ha sostenido Abascal. «Si el PP convocó esas elecciones para no aceptar las exigencias de vox y los extremeños y aragoneses han dicho que quieren el doble de exigencias, nosotros vamos ser el doble de exigentes», ha asegurado.Según ha expresado el líder de Vox, hay un «Gobierno criminal» enfrente y mientras un PP al que ve «absolutamente incapaz» de romper con Pedro Sánchez y de presentar una moción de censura contra él. Y cree que ambos están empeñados en «acabar» con su partido. «Son incapaces de debatir con nosotros sobre los problemas reales de las políticas que han aprobado desde hace décadas y que han impulsado desde Bruselas», ha criticado.
En este contexto ha indicado que es «muy difícil» entablar conversaciones para que haya un acuerdo con el PP y ha reclamado a los populares entablar «negociaciones serias, sin prisas, con medidas concretas» asociadas a presupuestos para poder acometerlas y con plazos y garantías de cumplimiento. «No son de fiar», cree Santiago Abascal.El líder de Vox ha hecho estas declaraciones desde el Parador de Gredos, tras una reunión con el Comité Ejecutivo Nacional, el Comité de Acción Política, los portavoces nacionales y los portavoces autonómicos.Una reunión que se produce a pocos días de las elecciones de Castilla y León, donde a partir de la semana que viene todo apunta a que tendrán que sentarse a hablar con el PP, y tras unos días de tensión a nivel interno, con la reciente expulsión definitiva de Javier Ortega Smith del partido y la apertura de expediente disciplinario a José Ángel Antelo. Ortega Smith este mismo lunes ha anunciado una denuncia contra la Ejecutiva de Vox por la «filtración» de su expediente de expulsión, y recursos contra su expulsión. Y Antelo ha pasado al grupo mixto en la Asamblea de Murcia.Abascal no ha aludido a ninguno de los dos, ya se pronunció al respecto la semana pasada y zanjó: «Nadie está obligado a estar en Vox. Quienes están en Vox están obligados a respetar las normas internas de Vox, sea el presidente o el último afiliado, y eso va a seguir siendo así».Respecto a las «mentiras, demonización y guerra sucia» contra su partido que achaca a Ferraz y a Génova, ha instado al PSOE y al PP a que «pierdan toda esperanza de destruirnos o de pararnos». «Tenemos el apoyo creciente del pueblo español».






