Opinión
Sanchismo atropellado de corruptelas. Por Jesús Salamanca Alonso
“La lista de indecencias de nuestros políticos en el Gobierno o en los aledaños del mismo es cada día más grande y hasta el fiscal general del “Borrado” puede acabar enchiquerado…”
¿Qué está pasando en el Partido Socialista Obrero Español y en SUMAR? Los primeros están rodeados de «bombas» corrompidas que saltan a cada paso, en tanto que los segundos carecen de programas y objetivos, de ahí que su aspiración sea homenajear a los etarras que, según Yolanda Díaz, fueron represaliados por Franco. No creo que se refiera a Franco Mastantuono ni a Franco Nero y tampoco a José Manuel Franco, por citar “Francos” cercanos y archiconocidos.
Los socialistas españoles se van a hartar durante varias temporadas de escuchar el recordado “¡Franco, Franco!” de la Plaza de Oriente, sobre todo si le ruedan bien las cosas deportivas a Mastantuono en el Real Madrid. Las huestes socialistas desgastadas, o más bien sanchistas, querían un francomodín y ya lo tienen en el Bernabéu: se hartarán de escucharlo como cuando llegan unas elecciones; es la forma de ahuyentar a los suyos de cambiar el voto a formaciones más nobles, menos mafiosas y sin mordidas, comisiones o trampeo económico.
Por cierto, qué bien nada la falsificadora comunista entre tanta corrupción, aunque sea solo como colaboradora necesaria. Y es que la comunista «Tucán» aún no sabe si sube o baja; a la vez que se enfrenta al sanchismo, no deja de buscar el camino que le lleve a ir en las listas electorales del PSOE, o lo que quede de él, conocedora de que su tiempo ha pasado, su ridículo y hazmerreír no se olvidarán en mucho tiempo y su comunismo de pizarrín borrador y trapo quedará sangrando como quedó el de “Hundidas Podemos”.
Dicen en mi tierra que Dios los cría y ellos se juntan: Yolanda Díaz, falsificadora del currículum pretende juntarse con otros falsificadores cuyos currículos pasaron de engordarse inicialmente a desinflarse con posterioridad. Que se lo pregunten a Patxi López, Óscar Puente, Pedro Sánchez o numerosos delegados del Gobierno sanchista repartidos por España, o incluso al comisario de la DANA en Valencia y su mujer, esposa o barragana, que no es lo mismo, pero comparten colchón de falsificadores. De momento, ahí lo dejamos.
En el sanchismo ha estallado una guerra de guerrillas donde ya vale todo y la Justicia parece no dar más de sí por la cantidad de asuntos que se amontonan, sin olvidar la venganza sanchista teñida de compra-venta, como es la amnistía y las prebendas otorgadas a independentistas y golpistas, incluso a huidos de la Justicia; sí, ese mismo a quien el patrañero Sánchez se comprometió a traer a España, juzgarlo y decorar con grilletes si los jueces lo estimaban procedente. ¿Y qué ha hecho? Justamente lo contrario de lo prometido. Así se ha quedado él, que parece el espíritu de una golosina chupada, lameteada y manoseada.
La lista de indecencias de nuestros políticos en el Gobierno o en los aledaños del mismo es cada día más grande y hasta el fiscal general del «Borrado» puede acabar enchiquerado como acaban las vacas bravas en las fiestas de los pueblos. Creía que los tiros no se dirigían contra él, pero ya no son simples tiros sino ráfagas probadas de cómo filtró cuanto no debía, pero con el conocimiento del mentiroso presidente. ¿Todavía queda algún inocente que piensa que Sánchez no lo sabía? Pero, hombre, por Dios, si él y Óscar López tuvieron en su mano cuanto filtró el despreciado y desprestigiado fiscal general, que ha dejado la fiscalía y a los fiscales con menos credibilidad que las entrevistas del marido de la falsa «catedrática» con la desinformadora y activista, Silvia Intxaurrondo, o del propio presidente del desprestigiado Tribunal Constitucional.
Existe un asqueo generalizado porque el Gobierno se pasa las leyes por la entrepierna y la «derechita cobarde» no sabe cómo parar esos atropellos. ¿Me van a decir que la violencia contra la Vuelta Ciclista 2025 no estaba alentada desde el Gobierno del mentiroso e hipócrita Pedrito? Era un camino para impedir hablar de las corruptelas y las mordidas, así como de la familia del presidente que, precisamente ahora, se destapa que su hermano ha vivido en Moncloa con la familia durante siete meses y comiendo la sopa boba a costa del Erario Público y, a la vez, defraudando a Hacienda, mintiendo a los jueces y mofándose de la ciudadanía. Dos capones le darán en los tribunales. Al tiempo.
¿Y qué decir de Ábalos? Se ha dicho tanto que hasta las señoritas de compañía o mujeres de moral distraída han huido de él, si bien lo buscaban como moscas buscan la miel cuando gozaban de dinero público y las colocaba en puestos de la Administración del Estado. Fechoría tras fechoría y tiro porque me toca, pero Sánchez lo sabía todo. Sepan que hasta el CNI se lo notificó al protagonista de la canción del verano.
Hoy no abordaremos a la falsa catedrática para no alargarnos en exceso. ¿Saben que «doña catedrática» pretende reconstruir su vida laboral como inspectora? ¿Inspectora de qué? Vaya usted a saber. Si a Jéssica casi la hicieron funcionaria, a la conviviente del presidente pueden hacerla inspectora de tributos si se lo proponen. En fin, «¡Begoña, te esperamos!», se lee en lo alto de varios centros penitenciarios de España. ¿Nos contará algún día «doña Bego» su andadura laboral por los prostíbulos de su familia y cómo concertó su padre la unión con el mentiroso y trapacero falsificador de tesis doctoral?
No tardarán en decir los propios ultras de la izquierda que todo son bulos, fango, mentiras y barbaridades de la fachosfera. Así es su vocabulario: cuatro palabras; es decir, tres insultos y el remate coronado de «fascista», pero bien enfatizado.
La experiencia y el día a día demuestran que siempre se encuentran con pruebas irrefutables que los golpean en los morros o los jueces ponen pie en pared dando describiendo hechos y poniendo nombres y apellidos a los corruptos y malhechores interfectos.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
