España
Santiago Abascal a Ana Rosa: «Pedro Sánchez está dispuesto a vender a su madre con tal de seguir en el poder»
“Es un Gobierno en manos de las mafias de la corrupción”
Bildu entra en la negociación y su líder, Arnaldo Otegui, ya ha comunicado su «predisposición» a «acordar» con Pedro Sánchez los Presupuestos Generales del Estado a cambio de privilegios para los presos de ETA y concesiones en la «política territorial». Un nuevo chantaje que pondrá en jaque al presidente y que evidencia una vez más que está ‘vendido’ a separatistas y proetarras.
Motivos suficientes para que Santiago Abascal, presidente de VOX, en ‘El Programa de Ana Rosa’ (Telecinco) de este 15 de septiembre de 2020 asegurara que Pedro Sánchez «está dispuesto a vender a su madre con tal de seguir en el poder». Sobre el acercamiento de Bildu considera que «es un insulto para muchos españoles que diera el pésame por un etarra es una falta de respeto a las víctimas».
📺 @Santi_ABASCAL «Pedro Sánchez está dispuesto a vender a su madre con tal de seguir en el poder y que diera el pésame por un etarra es una falta de respeto a las víctimas».
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— VOX 🇪🇸 (@vox_es) September 15, 2020
«Mentir sobre los pactos como lo ha hecho Pedro Sánchez eso no lo ha hecho nadie durante toda nuestra democracia«, ha denunciado el de VOX. Al mismo tiempo que ha lanzado un brutal ataque contra el Ejecutivo asegurando que «es un Gobierno en manos de las mafias de la corrupción. En manos de una mafia fiscal que quiere que no se investigue absolutamente nada sobre 53.000 muertos que se han producido en España como consecuencia de la epidemia».
«Nosotros hemos anunciado con claridad la presentación de la moción de censura. No tenemos empeño en liderarla pero estamos dispuestos a hacerlo».
Sobre la moción de censura, el presidente de VOX afirma que la hacen para censurar «al Gobierno ilegítimo y devolverle la voz a los españoles».
Y de nuevo ha embestido contra los socialistas: «El Gobierno de Pedro Sánchez nace de la mentira y del fraude a los electores. Dijo que no iba a pactar con los comunistas, con los separatistas, que no se iba a depender del voto de los herederos del terrorismo y el lunes anunció totalmente lo contrario».
Un recital de mentiras a espaldas de un Gobierno «legal» pero «ilegítimo», según Abascal. «Es el Gobierno más censurable en la historia de la democracia, no ha habido un solo Gobierno que mereciera tanto como este una moción de censura. Estamos censurando a un Gobierno que nos ha llevado al mayor confinamiento del mundo, un Gobierno en manos de comunistas y mafias», ha añadido.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
