Sociedad
SE AGRAVA LA CENSURA: Pierdan toda esperanza, Picquot era el ‘poli bueno’ de Twitter

Pierdan toda esperanza: las tecnológicas representan ya el 20% de la capitalización bursátil mundial, y están dispuestas a imponer el pensamiento único. Los políticos del mundo entero están poniendo a remojar sus barbas tras ver cómo han cortado las de su colega Trump.
[sc name=»li1″ ]Me escribe, esperanzado, un lector, habitual de las redes sociales, para llamar mi atención sobre un artículo aparecido en El Confidencial, según el cual la responsable de Twitter en España, Nathalie Picquot, “deja la dirección de Twitter España por la ‘arbitrariedad’ al censurar tuits”. Mi corresponsal, que no ha pasado del titular, confía en que la marcha de Picquot acabe con las purgas masivas, a menudo arbitrarias, siempre inclinadas hacia el mismo lado, que han caracterizado su desastroso mandato.
Magra esperanza: basta acudir a cualquier otro medio para advertir que el caso es exactamente el opuesto. Así, leemos en Libre Mercado “la máxima responsable de Twitter España dimite por su desacuerdo con la censura”. Es decir: lo que nos espera es peor, mucho peor. Picquot, tendremos ocasión de comprobar, era el ‘poli bueno’.
Pierdan toda esperanza: las tecnológicas representan ya el 20% de la capitalización bursátil mundial, son las empresas más poderosas y están dispuestas a emplear su espectacular poder, muy por encima de muchos gobiernos, para imponer el pensamiento único.
Trump intentó poner coto a este enorme dominio sobre las mentes del mundo entero y prometió meterles mano por abuso de posición dominante u obligándolas, si querían censurar, a registrarse como negocios editoriales, lo que haría a las redes sociales responsables jurídicas de todo lo que se publicara en ellas. Pero todo, como tantas otras promesas de Trump, quedó en nada, y ahora mandan los que se han beneficiado de la censura de las redes y tienen que recompensarles.
De hecho, y por tercera vez en menos de cinco meses, el Congreso de Estados Unidos ha convocado a los responsables de redes con la intención explícita de obligarlas a que censuren aún más. El próximo 25 de marzo, el Comité de Energía y Comercio de la Cámara interrogará al responsable de Twitter, Jack Dorsey, al de Facebook, Mark Zuckerberg, y al de Google, Sundar Pichai, en una vista que, según anuncia el propio comité, se centrará en la “desinformación que anega las plataformas online”, especialmente en lo que se refiere a las medidas draconianas y cambiantes para combatir la pandemia y al fraude electoral en las pasadas elecciones en Estados Unidos.
Los políticos del mundo entero están poniendo a remojar sus barbas tras ver cómo han cortado las de su colega Trump. A pesar del odio cartaginés que todos le tenían al neoyorquino y la alegría por su derrota, ver cómo unos recién llegados a la escena del poder en la esfera privada convertían en una ‘no persona’ al presidente de los Estados Unidos, la magistratura teóricamente más poderosa del planeta, ha debido alarmar a más de uno. La propia canciller alemana, Angela Merkel, no innecesariamente entusiasta de la libertad de expresión, expresó en su momento su malestar ante la fulgurante ‘damnatio memoriae’ que había sufrido un presidente en ejercicio, imagino que pensando que mañana le podía pasar a ella.
Polonia ha sido uno de los primeros países en reaccionar entre los de nuestro entorno (en China censuran al dictado del gobierno, faltaría más, y Rusia ha conseguido que sus propias redes sociales acaparen la mayor parte del mercado nacional), con un proyecto de ley ley que impondrá multas masivas que podrían llegar a ser de 13,5 millones de dólares, según ha anunciado el viceministro de Justicia, Sebastian Kaleta, por cada mensaje censurado en asuntos que serían legales según la ley polaca.
El gobierno polaco sostiene que es necesario garantizar los derechos de los usuarios de redes sociales porque “la libertad de expresión y la libertad de debate son la esencia de la democracia”.
En declaraciones a Fox News, recogidas por The Epoch Times, Kaleta condenó la censura a aquellos que elogian los valores tradicionales, el cristianismo o el conservadurismo. “Y se elimina bajo su ‘política de incitación al odio’ cuando no tiene ningún derecho legal para hacerlo”, añadió.
En Australia, Facebook ha planteado un pulso al gobierno, de poder a poder, al bloquear el acceso de los australianos a sus cuentas en plena pandemia. Por el camino, también se ha eliminado el contenido de algunas cuentas gubernamentales, organizaciones de salud pública, beneficencia y de servicios meteorológicos. El bloqueo llega después de la presentación de un proyecto de ley en el país oceánico que busca forzar a sitios como Google o la propia Facebook a pagar a los medios por contar con sus noticias dentro de sus ecosistemas.
España
¡Al fin! VOX trata al PSOE Azul (Antiguo PP) como se merece y advierte: serán «el doble de exigentes» y acusa al PP de «patrocinar guerras sucias» contra Vox

El líder de Vox reclama a los populares negociaciones «serias, sin prisas, con medidas concretas» y plazos y garantías de cumplimiento: «No son de fiar»
Santiago Abascal ha ofrecido este lunes una declaración ante los medios de comunicación en la que ha acusado al PP y al PSOE de atacar de forma «permanente» a Vox con «mentiras e insinuaciones» y en concreto a los populares de «patrocinar guerras sucias» contra su formación. Y ha advertido a Alberto Núñez Feijóo de que en las negociaciones, que ahora parece que han quedado en stand by, después de la investidura fallida de María Guardiola y la falta de acuerdo en Aragón para la Mesa de las Cortes, Vox será «el doble de exigente» porque en las urnas los ciudadanos han pedido el doble de Vox.«Después de este maratón de elecciones,(…) podemos concluir que Feijóo ha cometido un grave error impidiendo que se llegasen a acuerdos con Vox tanto en Aragón como en Extremadura que fuesen parecidos a los del PP de la Comunidad Valenciana», ha sostenido Abascal. «Si el PP convocó esas elecciones para no aceptar las exigencias de vox y los extremeños y aragoneses han dicho que quieren el doble de exigencias, nosotros vamos ser el doble de exigentes», ha asegurado.Según ha expresado el líder de Vox, hay un «Gobierno criminal» enfrente y mientras un PP al que ve «absolutamente incapaz» de romper con Pedro Sánchez y de presentar una moción de censura contra él. Y cree que ambos están empeñados en «acabar» con su partido. «Son incapaces de debatir con nosotros sobre los problemas reales de las políticas que han aprobado desde hace décadas y que han impulsado desde Bruselas», ha criticado.
En este contexto ha indicado que es «muy difícil» entablar conversaciones para que haya un acuerdo con el PP y ha reclamado a los populares entablar «negociaciones serias, sin prisas, con medidas concretas» asociadas a presupuestos para poder acometerlas y con plazos y garantías de cumplimiento. «No son de fiar», cree Santiago Abascal.El líder de Vox ha hecho estas declaraciones desde el Parador de Gredos, tras una reunión con el Comité Ejecutivo Nacional, el Comité de Acción Política, los portavoces nacionales y los portavoces autonómicos.Una reunión que se produce a pocos días de las elecciones de Castilla y León, donde a partir de la semana que viene todo apunta a que tendrán que sentarse a hablar con el PP, y tras unos días de tensión a nivel interno, con la reciente expulsión definitiva de Javier Ortega Smith del partido y la apertura de expediente disciplinario a José Ángel Antelo. Ortega Smith este mismo lunes ha anunciado una denuncia contra la Ejecutiva de Vox por la «filtración» de su expediente de expulsión, y recursos contra su expulsión. Y Antelo ha pasado al grupo mixto en la Asamblea de Murcia.Abascal no ha aludido a ninguno de los dos, ya se pronunció al respecto la semana pasada y zanjó: «Nadie está obligado a estar en Vox. Quienes están en Vox están obligados a respetar las normas internas de Vox, sea el presidente o el último afiliado, y eso va a seguir siendo así».Respecto a las «mentiras, demonización y guerra sucia» contra su partido que achaca a Ferraz y a Génova, ha instado al PSOE y al PP a que «pierdan toda esperanza de destruirnos o de pararnos». «Tenemos el apoyo creciente del pueblo español».







