Sucesos
Seguimos con los «pagapensiones»: Tres menores inmigrantes detenidos de la banda de los Trinitarios por un intento de homicidio en Madrid
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Atacaron a un joven en Valdemoro, al que semiamputaron una mano
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El principal acusado marcó y atacó primero a la víctima
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En el ‘Plan Antibandas’ la Guardia Civil ha detenido a 19 pandilleros y ha identificado a más de 5.000
Tres menores de edad fueron detenidos el pasado viernes por la Guardia Civil en la denominada ‘Operación Trisagras’. Están acusados de un intento de homicidio que tuvo lugar el pasado 25 de noviembre en las inmediaciones de la estación de tren de Valdemoro (Madrid). Dos de ellos tienen nacionalidad española, aunque uno es de origen marroquí. El tercero es de origen dominicano pero la nacionalidad estadounidense-. Residen en las localidades de Valdemoro y en Ciempozuelos.
Pasadas las diez y veinte de la noche, abordaron a la víctima, de 18 años, de forma repentina y premeditada y le ocasionaron lesiones muy graves. Sufrió golpes por todo el cuerpo y cortes en las piernas y el tronco. Además le provocaron la semiamputación de la mano derecha al intentar evitar un corte dirigido a la cabeza.
Algunos aseguran que vieron a los atacantes persiguiendo al chico por el paseo de la Estación, al tiempo que gritaban: «¡mátalo, mátalo!». Fue trasladado al hospital 12 de Octubre y a fecha de hoy sigue sufriendo las graves secuelas de la agresión.
Guerra con los DDP
Los presuntos autores serían integrantes del bloque de Valdemoro de la banda violenta denominada Trinitarios, y la agresión se enmarcaría en una disputa territorial con los Dominican Don´t Play (DDP). Todos ellos contarían con antecedentes policiales relacionados con estos grupos juveniles violentos.
Una hora antes de este intento de homicidio se había producido otra caida -en Alcalá de Henares. Dos adolescentes de 16 años fueron atacados cuando se encontraban en la estación de cercanías de Renfe. Uno de ellos presentaba dos heridas incisas en muslo y al otro le habían seccionado la mano a altura de la muñeca.
Estas bandas están fuertemente jerarquizadas y sus miembros suelen ser muy jóvenes, entran a formar parte cuando son menores de edad. El principal acusado se desplazaba en patinete eléctrico, y fue el encargado de marcar a la víctima y atacar en primer lugar con un machete de grandes dimensiones.
La operación ha sido desarrollada por el Grupo de Información, la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Comandancia de Madrid, la Jefatura de Información (UCE3) y el apoyo de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia.
Las investigaciones han estado dirigidas, en una primera etapa, por el titular del Juzgado de Instrucción número 2 de los de Valdemoro y posteriormente, en su desenlace, por la Sección de Menores de la Fiscalía de Madrid.
‘Plan antibandas’
En los dos últimos años la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid ha llevado a cabo ocho operaciones contra estas bandas, logrando detener a una treintena de pandilleros. Estas detenciones han permitido esclarecer 16 delitos, principalmente homicidios en grado de tentativa, lesiones graves y pertenencia a organización criminal.
Además, en el marco del plan establecido desde febrero de 2022, para la prevención del auge de las actividades cometidas por bandas juveniles, la Comandancia de Madrid ha realizado más de 5.000 identificaciones, se han practicado 19 detenciones y se interpuesto más de 700 denuncias, la mayoría por tenencia ilícita de armas y drogas.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
