Connect with us

España

Carmen Montón dimite como ministra de Sanidad tras el escándalo por el máster que obtuvo en la Universidad Rey Juan Carlos

Avatar

Published

on

La ministra de Sanidad y Bienestar Social, Carmen Montón, ha anunciado su dimisión en un comparecencia en la sede de su departamento, tras el escándalo provocado por el máster que obtuvo en la Universidad Rey Juan Carlos. Montón ha asegurado que no había cometido ninguna irregularidad.

Su renuncia se produce solo unas horas después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le diera esta misma tarde su apoyo en declaraciones en el Senado. “Está haciendo un trabajo extraordinario y lo va a seguir haciendo”, argumentó.

El ministerio anunció la rueda de prensa poco después de divulgarse una información de la Sexta, según la cual la ministra Montón habría plagiado partes relevantes del Trabajo Final de Máster.

Las peticiones de dimisión de la ministra han ido en aumento, incluso en las filas del PSOE, después de que eldiario.es publicara que obtuvo un máster sobre estudios de género en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid “plagado de irregularidades” en el curso 2010/2011.

Montón compareció ante los medios para negar cualquier irregularidad y fue respaldada por Moncloa, que consideró sus explicaciones “claras y transparentes”.

Según el eldiario.es, Montón no aprobó todo su máster en junio de 2011 y, al menos en una asignatura, aparecía con un “no presentado” cuando acabó el curso que ella defiende que había superado. La ministra realizó el curso entre 2010 y 2011.

El digital sostiene que el 25 de noviembre de ese año “alguien entró en el sistema informático” de la URJC y cambió ese “no presentado” por un “aprobado”, pese a que las actas del curso ya estaban cerradas.

Segunda dimisión del Ejecutivo de Sánchez en los primeros 103 días de Gobierno

La hasta ahora titular de Sanidad, Carmen Montón, se ha convertido en la segunda ministra del Ejecutivo de Pedro Sánchez en presentar su dimisión tan solo tres meses después de que el líder socialista llegase a La Moncloa y tras seguir los pasos de Máxim Huerta al frente de la cartera de Cultura y Deporte.

La dimisión de Montón llega horas después de que Sánchez le haya trasladado su respaldo por las supuestas irregularidades en la obtención de un máster en la Universidad Rey Juan Carlos. “Está haciendo un gran trabajo y lo va a seguir haciendo”, ha dicho el presidente este mismo martes.

Con la salida de la ministra de Sanidad del Gobierno, Sánchez pierde a su segundo ministro en tan solo tres meses. Màxim Huerta duró una semana al frente de la cartera de Cultura y Deporte, convirtiéndose en el ministro más breve de la democracia española.

Montón ha renunciado a su cartera ministerial un día después de que elDiario.es publicase que el máster que obtuvo en la URJC presentaba irregularidades como el cambio de notas fuera de plazo o la presentación de su TFM pese a tener asignaturas pendientes.

29 ministros han dejado sus cargos

En la etapa democrática en España, han dimitido 29 ministros de los siete presidentes del Gobierno. Durante la etapa de Mariano Rajoy al frente del Ejecutivo, presentaron su dimisión Alberto Ruiz-Gallardón, Ana Mato, José Manuel Soria y José Ignacio Wert.

En los años de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, fueron cuatro los ministros que abandonaron su puesto: el de Defensa , José Bono, el de Industria, José Montilla, y los de Justicia, Juan Fernando López Aguilar y Mariano Fernández Bermejo.

Cuatro también fueron los ministros que presentaron su dimisión a lo largo de los 8 años de su mandato. Manuel Pimentel solo cumplió un año como ministro de Trabajo y Abel Matutes renunció a Exteriores por motivos de salud. Eduardo Serra y Jaume Matas fueron los otros dos mandatarios que presentaron su renuncia.

Durante la presidencia de Felipe González fueron nueve los ministros que presentaron su dimisión: Miguel Boyer, Alfonso Guerra, Julián García Valverde, Francisco Fernández Ordoñez, Manuel Chaves, José Luis Corcuera, Antoni Asunción, Vicente Albero, Narcís Serra y Julián García Vargas.

Dos ministros –como hasta ahora en el Ejecutivo de Sánchez– fueron los que abandonaron sus puestos en el breve gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo. Francisco Fernández Ordóñez y José Luis Álvarez fueron en este caso los ministros que renunciaron.

Advertisement
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A Fondo

Pánico total en los sindicatos. Por Jesús Salamanca Alonso

Avatar

Published

on

«Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, …»

Dos insignes sindicalistas vallisoletanos me confiesan que los sindicatos mal llamados «obreros» han entrado en pánico ante futuros gobiernos de VOX y de la «derechita cobarde», que se ha tenido que amoldar al acuerdo para formar gobierno regional. Ya sucedió en Castilla y León la legislatura pasada hasta que la insigne derecha de VOX se rasgó las vestiduras, pero se dio un paso importante de legislatura como fue eliminar las subvenciones multimillonarias que recibían los sindicatos «comegambas» o «rebaña-ostras».

Aquel paso, que llevaba tiempo reclamando la ciudadanía, tuvo una vergonzosa retrocesión por parte del PP al verse desamparado, acobardado y sin apoyos, pero quedó patente que los ciudadanos exigen que ese paso se dé de forma permanente. Y ahora se debe hacer; los sindicatos clasistas de la izquierda ventajosa y fomentadora de odio y desigualdad no han hecho nada importante para ser mantenidos por papá Estado a toda costa y a lo grande. Hasta la ministra, Yolanda “Varufakis” Díaz o Yoli «cohete», alias «Tucán», ha hecho el más burdo ridículo con las subvenciones sindicales. Lo raro es que no los haya traicionado, que es su especialidad, aunque nunca es tarde. Está apartada del Consejo de ministros desde que se marchó a la entrega de los Óscar. Cada día despierta más desprecio y menos simpatías. Doy fe.

En los últimos siete años de izquierda presuntamente (y sin presunta) corrompida con apoyos golpistas, comunistas, independentistas y terroristas ha habido infinidad de motivos para convocar huelgas sectoriales y hasta generales, pero el dúo «comegambas» practica el famoso «do ut des». En pocas palabras: dame pan, llámame perro y lléname la faltriquera. ¡Manda huevos! Bien es verdad que han perdido la calle, se han hecho casta, incluso se creen con derecho de pernada con los trabajadores y hoy corren el riesgo de que se les echen encima esos trabajadores responsables, honrados y que no viven de un mundo subvencionado ni duermen hasta las doce de la mañana por estar liberados. Las movilizaciones contra esos sindicatos no se harán esperar y conocerán la horma de su zapato. Al tiempo.

Hay sindicatos sectoriales que no reciben ni un euro, ¿por qué estos vividores sí las reciben? Nunca serán respetados mientras no se hagan cargo de las nóminas de sus propios liberados, ¿qué es eso de que sean las empresas quienes sigan pagándolos si no producen? ¿Qué es eso de que Yolanda y los dos sindicatos más denostados socialmente decidan las subidas salariales sin contar con la patronal? No estaría de más que alguna vez pagaran ellos con el dinero público que reciben. Ellos invitan y el Estado paga con dinero público. ¡Cuánta indignidad y descontrol tienen y cuánta acumulan cada día! ¡Joder, qué tropa!, repetiría incesante don Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones.

Este modelo sindical ya no sirve, nadie cree en ellos, son la mofa y el hazmerreír permanente y, cuando salen en TV los líderes de esas formaciones izquierdosas y ultra-izquierdosas, lo primero que se escucha en los bares, restaurantes y mesones es «¡ladrones!» y, además, se enfatiza, repite y contagia a los asistentes. Incluso calificativos, o descalificativos, muchos más gruesos. Y es que han hecho méritos para ello, llevan siete años holgando y presenciando la corrupción de varios miembros del Gobierno y aledaños, incluso viendo y comprobando como huye el galgo de Paiporta o se esconde, a la vez que miente o entorpece la acción judicial, el avestruz de Adamuz o cómo la UCO saca los colores a la «fontanera», «la Paqui», Ábalos, Koldo, Cerdán y demás parroquia, a veces amparados por las hojas parroquiales de izquierdas: las misma que acusan al juez Peinado de tener dos DNI o a Julio Iglesias en falso.

Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, el Ministerio de Transportes o la presidencia de las Cortes, por no añadir a Felisín Bolaños, Yolanda «Tucán» o Isabelita Rodríguez, más parada que un baile agarrado de los años setenta.

El gran logro sindical español se alcanzará cuando los sindicatos paguen la nómica de sus propios liberados y los gastos de mantenimiento del propio sindicato. Ese día llegará, doy fe de que llegará y tendrá el apoyo de los organismos europeos y de los propios trabajadores. Precisamente será el momento del nacimiento de la modernidad sindical en España y sospecho que Juanma Moreno será quien dé el primer paso junto con Castilla y León, que ya tiene práctica de ello.

Tras las elecciones andaluzas, y el futuro nuevo gobierno de Moreno, ha anunciado que revisará y recortará drásticamente las subvenciones públicas que reciben CC.OO. u UGT cada año. Hablamos de decenas de millones de euros que reciben esas formaciones y cuyo control deja mucho que desear. Ni siquiera sabemos si actúa el Tribunal de Cuentas al respecto ni cómo actúa. Lo del patrimonio sindical lo dedicaremos artículo aparte y en exclusiva.

Los líderes sindicales ya han salido en tromba y planean movilizaciones para seguir mangoneando y chupando del bote, aunque saben que no tienen apoyo de los trabajadores y menos de la ciudadanía en general, pero tranquilos, que llega el día grande de las gambas, el 1º de mayo.

Está claro que lo que proyectan esos sindicatos es «¡un ataque a los trabajadores!» y una amenaza a la Administración para seguir mangoneando y desprestigiándose, aunque ya no pueden desprestigiarse más.

Yo, como trabajador, sigo luchando para acabar con esos privilegios de señoritos y abusadores. Ni creo en ellos ni he creído nunca y jamás me han reportado nada. De ello, doy fe.

Continue Reading
ALERTA NACIONAL