Sucesos
SENTENCIA INFAME EN EL CASO KOTE CABEZUDO por Melchor Miralles
Ya hay Sentencia del Juicio Principal a Kote Cabezudo. Se le pena en total con 28 años y 2 meses de prisión, así como a indemnizar con 116.000 euros al conjunto de víctimas objeto de condena según el siguiente esquema:
- Por un delito de posesión de pornografía infantil para su difusión, un delito de estafa y un delito de abuso sexual con penetración: 7 años y 8 meses de prisión + 16.000 euros de indemnización.
- Por un delito de difusión de pornografía infantil y un delito de violación: 10 años 6 meses de prisión + 35.000 euros de indemnización.
- Por un delito de difusión de pornografía infantil: 2 años y 6 meses de prisión + 15.000 euros de indemnización.
- Por un delito de difusión de pornografía infantil: 3 años de prisión + 15.000 euros de indemnización.
- Por un delito de difusión de pornografía infantil: 2 años de prisión + 10.000 euros de indemnización.
- Por un delito de elaboración de pornografía infantil: 2 años de prisión + 15.000 euros de indemnización.
- Por un delito de estafa: 6 meses de prisión + 10.000 euros de indemnización.
Respecto de los 217 delitos restantes sobre los que el letrado Mario Díez formulaba acusación particular, LIBRE ABSOLUCIÓN. Quien les escribe asistió en solitario a todas y cada una de las sesiones del Juicio Oral hasta el trámite de conclusiones. Conozco el Sumario y las declaraciones de las víctimas en el plenario. Y he visionado el mismo material probatorio fotográfico y videográfico que tuvo a su alcance el Tribunal. Pues con ese completo conocimiento del asunto lo único que puedo decir de la Sentencia es que se trata del último navajazo judicial en el alma ya destrozada de las víctimas. He de confesar que me ha costado completar la lectura de los 340 folios de la Sentencia sin vomitar.
Los Fundamentos Jurídicos de la infamia
Sentencian el Magistrado Augusto Maeso y las Magistradas María José Barbarín y Ana Isabel Moreno, sin atisbo de pudor alguno, que no hubo ningún engaño por parte de Kote Cabezudo respecto del destino de las fotografías que tomaba de sus víctimas. Se ciscan en el testimonio inequívoco de 21 mujeres y en todo el acerbo probatorio que acredita hasta la saciedad que ninguna de esas mujeres acudió al estudio de Kote Cabezudo con la intención de acabar expuestas con material fotográfico y videográfico que un perito de la Ertzaintza llegó a calificar de «ginecológico», en webs pornográficas de pago propiedad del violador.
Sentencian los Magistrados que en 2008 Kote Cabezudo violó a una de esas niñas. Se acredita videográficamente que ella trató de resistirse. Forcejeó con Cabezudo quien finalmente la penetró por la fuerza. Pues a continuación, sin pudor alguno, nos dicen que todas las demás penetraciones posteriores ampliamente documentadas en vídeo y en las que la víctima adopta una actitud totalmente pasiva, eran plenamente consentidas por la niña violada porque no se resistía y volvía al estudio de su violador.
También sentencian sin pudor alguno que no queda acreditado que Kote Cabezudo intimidara o amenazara a sus víctimas con la publicación de material para vencer su resistencia a volver. ¿Pero estos tres en qué mundo han estado viviendo los últimos 9 años? ¿No se han enterado que Kote Cabezudo fue condenado a 2 años y 3 meses de prisión por coaccionar a una víctima precisamente publicándola desnuda al día siguiente de conocer su denuncia? ¿No se han enterado que ni siquiera los mandamientos judiciales han conseguido que Kote Cabezudo dejara de intimidar a sus víctimas lo que le ha supuesto ya tres condenas por desobediencia grave a la autoridad judicial?
La Sentencia de los lobos de San Sebastián
Tengo ya muchas tablas en esto de la Justicia cuando hay determinados poderes pendientes de una resolución judicial. Así que nada más leer la Sentencia me ha surgido una pregunta. Si la condena dictada ya excede el máximo de 20 años de cumplimiento de condena, ¿por qué absolverle de forma tan escandalosa por el conjunto del relato de hechos?
La respuesta me ha venido de forma instantánea. Si se declara probado que engañaba a las chicas respecto del destino de las imágenes, y que las coaccionaba con esas imágenes para que volvieran y cedieran a sus abusos, tras estas 21 vendrán las 200 ó 300 ó 400 que sin duda han sufrido lo mismo. Y entonces a lo mejor no sólo Kote Cabezudo tiene un problema. Porque no olvidemos que un testigo relató cómo el marido de una Magistrada de la Audiencia Provincial participaba de tirarse a esas niñas. Porque no olvidemos que una testigo protegido afirmó que aparecían otros señores mayores desconocidos y también se la tiraban. ¿Me siguen?
La Sentencia de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Guipúzcoa es la Sentencia de los Lobos de San Sebastián. Es la Sentencia con la que contentar a la sociedad ignorante y con la que poner punto final a cualquier posibilidad de que nada de lo de Kote salpique a quienes participaban de lo de Kote. Lectura general y aviso a (víctimas) navegantes: Nadie engañaba a las chicas. Nadie amenazaba a las chicas. Todo lo que hacían lo hacían voluntariamente. Y punto.
Como Dante a las puertas del infierno…
Supongo que lo siguiente será tratar de excarcelar al violador con la excusa de que está mayor. Que tiene no sé qué dolencia. Razones de humanidad… Que sepan Kote Cabezudo y quienes le protegen que tan sólo estoy empezando con esto. Seguiré destapando toda la podredumbre que rodea este asqueroso asunto. Pronto aportaré más luz en este pozo sin fondo que es el Caso Kote Cabezudo. Y mi compromiso con las víctimas, que me tendrán a su lado siempre, lo redoblo con cada acto de infamia contra ellas. Y a los Lobos de San Sebastián que con su Sentencia respiran aliviados les digo: si pensáis que con esto acaba todo, como Dante a las puertas del Infierno, perded toda esperanza.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
