Sociedad
Sociedad Civil Catalana (SCC) presenta la Plataforma de Afectados por el Procés
Sociedad Civil Catalana (SCC) ha presentado este sábado, durante el acto para conmemorar el segundo aniversario de la manifestación por la unidad de España «Rompimos el silencio», la Plataforma de Afectados por el Procés (PAP) con la presencia de representantes de Ciudadanos, PSC, PP y Barcelona Canvi.
En el mismo, el presidente de Sociedad Civil Catalana (SCC), Fernando Sánchez Costa, ha hecho un llamamiento para «que Catalunya no vuelva al otoño de 2017» ni al escenario insurreccional que, según él, se vivió tras el 1-O, contra el cual el constitucionalismo se manifestó en defensa del Estado de Derecho el 8 de octubre de hace dos años. Además ha abogado a favor de la unidad de los partidos constitucionalistas.
Durante su discurso, Sánchez Costa ha hecho cinco peticiones a las instituciones catalanas: respetar la neutralidad de los espacios públicos; cambiar la ley electoral para hacerla más proporcional; normalizar, según él, el uso del castellano como lengua vehicular en la escuela; que se sometan los gastos vinculados proceso independentista a una auditoría; y una «despolitización» de los Mossos d’Esquadra y los medios de comunicación.
Por su parte, la coordinadora de la nueva Plataforma, Dolores Agenjo, ha explicado que su objetivo, con espíritu de reconciliación y convivencia, consiste en apoyar a las «víctimas silenciadas» por el independentismo, que podrán llamar a una línea telefónica y contar con asistencia jurídica si desean denunciar algo.
Entre los políticos asistentes han destacado la portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo; el líder de los populares en Catalunya, Alejandro Fernéndez, y el líder municipal en Barcelona, Josep Bou; el presidente de Cs en el Parlament, Carlos Carrizosa, y el diputado Joan García; el líder de BCN-Lliures y concejal de Barcelona, Manuel Valls; el diputado David Pérez y Joan Ferran (PSC).
Ciudadanos
El presidente de Cs en el Parlament, Carlos Carrizosa, ha asegurado que el independentismo siempre ha optado por «violencia en algún tipo de grado», y que han mentido al decir que era un movimiento ciudadano porque, según él, viene de las altas esferas. Ha pedido el voto a los asistentes, «no para Cs», sino para los partidos constitucionalistas, que son la vanguardia y no la retaguardia o la resistencia, ha dicho.
Pluralidad frente al independentismo
El diputado del PSC David Pérez ha celebrado la colaboración que se dio los días 6 y 7 de octubre de 2017 entre los partidos no independentistas –con elogio al entonces delegado del Gobierno, Enric Millo, al exdiputado de CSQEP Joan Coscubiela y al diputado de Cs Carlos Carrizosa–.
Ha sostenido que «no vale la pena» entrar a discutir quién es más constitucionalista, monárquico o federalista, sino apostar por la pluralidad para hacer frente al independentismo, algo que ocurrió, según él, en la moción de censura al entonces presidente del Gobierno Mariano Rajoy. En un vídeo, el secretario de organización del PSC, Salvador Illa, ha calificado de «acierto» la convocatoria de la manifestación en defensa de la pluralidad, aunque ha lamentado que fuera a causa de unas circunstancias que nunca hubiesen querido vivir.
Partido Popular
La portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, ha afirmado que con la manifestación del 8 de octubre la izquierda se reconcilió con el constitucionalismo, y que sus defensores son «millones, una vibrante y empecinada» mayoría. A su juicio, «el constitucionalismo debe ser una política, no una emergencia», como lo fue, a su parecer, su defensa en los días posteriores al 1-O, que ha tildado de xenófobo.
El diputado del PP Alejandro Fernández ha sostenido, en declaraciones previas al acto, que el 8 de octubre sirvió para que «la mayoría silenciosa, y a veces lamentable que este muchas veces silenciada, pudiera salir a la calle y decir que estaban vivos» y que Catalunya era plural.
Valls
El presidente de BCN Canvi, Manuel Valls, ha dicho que, sin Sociedad Civil Catalana, él no habría vuelto a Barcelona para defender el constitucionalismo frente al independentismo, que ha equiparado al Brexit, a los ‘chalecos amarillos’ franceses y las derechas de Brasil y Estados Unidos: «No existe un catalanismo moderado» ni es posible ser nacionalista y de izquierdas, ha dicho, razón por la que no cree que ERC defienda ninguna de esas dos opciones políticas.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
