Opinión
Solo un millón y medio de extranjeros cotizan en España
Según los datos oficiales, algo más de un millón y medio de extranjeros cotizan en España, en el régimen general de la Seguridad Social.
Se calcula que hay entre ocho y diez millones de inmigrantes, entre legales, irregulares y mediopensionistas.
Es decir, solo uno de cada cinco aporta algo al sistema público de seguridad social y protección social.
Acojonante, ¿no?
¿De qué viven el resto, es decir, casi todos?
Pues de nuestro escuálido “estado de bienestar”, y de las numerosas “ayudas sociales” que conceden alegremente los Ayuntamientos, las Comunidades Autónomas, y el propio Gobierno a los inmigrantes, e irregulares en general, antes que a los españoles de origen.
Tengo numerosas pruebas de ello, y a los datos me remito.
Hay unos tres millones de trabajadores autónomos, es decir, por cuenta propia, y desconozco la cantidad de inmigrantes que se han establecido con sus pequeños –o grandes- emprendimientos, como dicen ellos, pero no creo que pasen de un millón de personas, como mucho. (La Seguridad Social no desagrega los datos, de cuáles son españoles de origen, y cuántos extranjeros, supongo que para evitar el racismo y la xenofobia, o, simplemente, para que a los españoles de origen no se nos abran los ojos, ante esta cruda realidad).
Lo cierto es que la mayoría de los extranjeros que conozco no están al corriente en el pago de sus cotizaciones sociales, pues mayoritariamente se dan de alta para conseguir “los papeles”, es decir, para legalizar su estancia en España, y luego el pago de las cotizaciones pasa a ser una de las obligaciones pendientes, después de los alquileres, la compra de ropa, el envío de dinero a su familia en sus países de origen, y la consumición de bebidas alcohólicas, que no solo de pan vive el hombre.
En definitiva, que hay numerosos retrasos en el pago por no decir impagos, ya que al ser totalmente insolventes, la mayoría de ellos, saben que no les van a poder embargar nada, o casi nada. (A diferencia de lo que nos sucede a los españoles de origen, que quien no tiene piso, tiene coche, alguna herencia, ahorros en el banco, etc.).
Además, como en España todo el mundo tiene “derecho” a cobrar una pensión no contributiva, llegado el momento, ¿para qué se van a molestar en cotizar, teniendo otras muchas “necesidades” más perentorias?
En definitiva, este barco, llamado Seguridad Social, se va a pique, mientras la orquesta, es decir los sindicalistas, y los jubilados toca cojones que se están manifestando un día sí y otro también, siguen tocando la música, como si tal cosa.
Abogado y escritor.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso
«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.
