España
Soraya Rodríguez, exportavoz del PSOE en el Congreso, irá en las listas europeas de Ciudadanos
La exdiputada socialista y exsecretaria de Estado Soraya Rodríguez participará este martes en un acto de Ciudadanos en Madrid junto al presidente de este partido, Albert Rivera, y al cabeza de lista a las elecciones europeas, Luis Garicano, y se confirma su fichaje por la formación naranja después de que dejase el PSOE, según ha podido saber este diario.
Fuentes de la formación naranja han confirmado a Europa Press que Rodríguez estará en el acto que se celebrará en el Teatro Goya a las 19.00 horas, que Cs anunció este lunes como «un coloquio sobre el futuro de Europa y los retos a los que se enfrentará en los próximos años».
Cuando Rodríguez dejó su escaño en el Congreso a finales de febrero y una semana después abandonó el PSOE por discrepancias con Pedro Sánchez, algunas informaciones apuntaban a que podía incorporarse a la candidatura de Ciudadanos al Parlamento Europeo. Sin embargo, ni el partido ni ella misma llegaron a confirmar esta posibilidad.
En ocasiones anteriores, Rivera ha anunciado la incorporación de candidatos independientes como Marcos de Quinto, Edmundo Bal o Sara Giménez a las listas de Cs –en este caso a las elecciones generales– en actos de partido en los que se desconocía que estas personas iban a participar.
CANDIDATURA EUROPEA
El pasado febrero, Soraya Rodríguez fue una de las voces socialistas que criticaron que el Gobierno de Sánchez aceptase la figura de un relator o mediador para sus negociaciones con los partidos independentistas catalanes, tras lo cual fue relevada por la dirección del grupo parlamentario como miembro y vicepresidenta de la delegación española en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa.
Después, ella misma anunció su salida del Congreso y del PSOE y a principios de marzo surgieron los rumores que la vinculaban con Ciudadanos. Rodríguez dijo entonces que no había recibido ninguna propuesta formal y que tenía que pensar sobre su futuro, mientras Rivera la elogiaba como una política «capaz y moderada» que defendió la Constitución y que se opuso al acercamiento de Sánchez a los partidos separatistas.
«No puedo descartar nada» porque «estamos incorporando talento a este proyecto», declaró el líder de la formación naranja sobre la posibilidad de incluir a la exdiputada en la candidatura europea. Esta lista está encabezada por el responsable de Economía y Empleo de Cs, Luis Garicano –elegido en primarias–, y de momento se ha anunciado la incorporación de la eurodiputada de UPyD Maite Pagazaurtundua.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
