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Europa

Suecia: el hiyab es el ‘look’ del año

Redacción

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Por Judith Bergman.- El 20 de enero, la única medallista olímpica femenina de Irán, Kimia Alizadeh, desertó del país. «Soy una de los millones de mujeres oprimidas en Irán a las que han estado utilizando durante años», escribió.

Después, el mes pasado, Mitra Hejazipour, de 27 años y maestra del ajedrez de la República Islámica, se quitó el hiyab durante un torneo de ajedrez en Moscú y fue rápidamente eliminada del equipo nacional de ajedrez.

Hejazipur dijo que había decidido «no participar en esta horrenda mentira ni jugar al juego de que «nos encanta el hiyab y ya no tenemos problemas con él (…)

Crea muchas limitaciones para las mujeres y las priva de sus derechos básicos. ¿Es esto protección? Yo digo que definitivamente, no, es única y meramente una limitación».

Durante años, las mujeres de Irán han sido detenidas y encarceladas por negarse a llevar la pañoleta obligatoria e incluso por protestar contra ello. Entre enero de 2018 y agosto de 2019, al menos 12 personas fueron sentenciadas a penas de cárcel de entre 6 meses y 33 años por quitarse la pañoleta en público y otros actos de desobediencia civil contra el hiyab obligatorio y 32 personas fueron detenidas por dichos actos, según el Center for Human Rights in Iran (CHRI).

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Según la web: «La policía detiene cada año a millones de mujeres que no se ajustan a los dictados del Estado respecto a los códigos de vestimenta obligatorios, y decenas de miles son remitidas cada año al poder judicial (…) se suele enjuiciar (…) a quienes protestan contra el hiyab con acusaciones relacionadas con la «moralidad», como «alentar a las personas a la corrupción y la prostitución (…).

«Las autoridades iraníes están empleando toda la maquinaria del Estado para reprimir a la oposición y obligarla al uso del hiyab, pero con más de la población en contra de él, la marea se está volviendo cada vez más contra ellos», dijo Hadi Gaemi, director ejecutivo del CHRI.

Mientras las mujeres protestaban en Irán contra el régimen y el hiyab obligatorio, las mujeres de Suecia —representadas por «el primer gobierno feminista del mundo»— defendieron el hiyab en varias ocasiones recientes, ilustrando las curiosas transformaciones culturales allí.

En enero, las lectoras de la edición sueca de la revista Elle eligieron a Imane Asry, una voz influyente en las redes sociales que viste el hiyab y con 150.000 seguidores en Instagram, como ganadora del concurso «El look del año».

«Este premio es para todas las que no nos vemos en las revistas de moda porque no encajamos (…) Esto es un reconocimiento de que ya es hora de que empecemos a normalizar el hiyab en la industria de la moda. La moda es para todos», dijo Asry a Elle.

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Las lectoras suecas de Elle son, obviamente, libres de elegir a quien les parezca que luce «el look del año». Sin embargo, es desconcertante que las lectoras de una nación autoproclamada feminista elijan a una mujer que lleva el hiyab, cuando un estudio encargado por las autoridades suecas ha mostrado que para muchas mujeres y niñas de Suecia, llevar el hiyab dista mucho de ser una opción voluntaria.

Como informó anteriormente el Gatestone Institute, un estudio de 2018, encargado por la Agencia de Contingencias Civiles de Suecia (CTSS) en la Universidad de Defensa de Suecia, mostró que el islam radical se había extendido a varias ciudades suecas y que esto significa que, en algunas áreas, «hay padres (…) que les ponen velos a sus hijas de tres años». Los autores del estudio también dijeron que los colegios y otras autoridades locales no sabían cómo lidiar con los desafíos planteados por los islamistas radicales.

Un ejemplo fue cuando una colegiala musulmana quiso quitarse la pañoleta para jugar a las peluqueras con las demás niñas, y el personal del colegio sueco no se lo permitió por respeto a los deseos de sus padres. En un ejemplo de una escuela de preescolar sueca, una niña pequeña no quería llevar la pañoleta, pero el personal sueco se la impuso, «a pesar de que les parecía que no era lo correcto», porque era el deseo de sus padres.

Estos no son los únicos ejemplos de profesores suecos a los que no parecen preocuparles las consideraciones sobre los derechos de las pequeñas a que no se les obligue a llevar el hiyab. En la ciudad de Skurup, las autoridades municipales prohibieron hace poco que se llevara la pañoleta en los colegios de la ciudad. En un colegio, Prästmosseskolan, seis profesoras musulmanas vistieron el hiyab para protestar contra la decisión. El director dijo que nunca haría que una alumna se quitara el velo; que la consideraba una decisión discriminatoria y contraria la Constitución sueca, que garantiza la libertad religiosa. Alrededor de 250 musulmanes se volvieron a manifestar contra la decisión de prohibir el velo. «La prohibición supone arrebatarles a las mujeres sus derechos sobre su cuerpo y suprimir sus derechos democráticos y decisiones. Es una política racista», dijo Tasnim Raof, presidente de la organización Jóvenes Musulmanes de Malmö.

«Los que hemos huido de las dictaduras del apartheid de género, donde las mujeres arriesgan la vida para protestar contra el velo, sabemos y hemos sufrido lo que significan las leyes de castidad (…) El velo, también en Occidente, marca la diferencia entre las mujeres puras (castas) y las sucias (…)», escribieron Maria Rashidi, una activista sueco-iraní defensora de los derechos humanos cuyo marido le quemó la cara con ácido cuando le pidió el divorcio, y Sara Mohamed, una activista iraní defensora de los derechos humanos que huyó de Irak después de que su hermano la amenazara con matarla si no se casaba con el hombre que su marido había elegido para ella. Añadieron: «El velo señala la ética de la castidad que se puede vincular a las responsabilidades de las hijas sobre el honor de la familia (…) Pero nuestro gobierno feminista elige priorizar los derechos religiosos colectivos sobre los derechos humanos de las niñas y las mujeres (…) Mientras los periodistas influyentes sigan viendo el apartheid de género como «cultura» y los que están en el poder apoyen a las organizaciones que lo aprueban, la opresión basada en el honor continuará».

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Mientras, este otoño, se formó en Suecia un nuevo partido islámico, Nyans («Matiz»). El partido quiere que la «islamofobia» se clasifique como un delito diferenciado y se opone a los debates sobre la prohibición del hiyab.

«No es el velo lo que se debe combatir, sino la opresión. Al mismo tiempo, los padres tienen derecho a educar a sus hijos según su cultura y su religión», dijo el portavoz del nuevo partido, Mikail Yüksel. Ha denunciado al Ayuntamiento de Skurup al Departamento de Justicia y al defensor del pueblo por prohibir el velo en las escuelas del municipio, afirmando que va contra la ley sueca. Yüksel fue anteriormente miembro del partido sueco Centerpartiet, pero lo expulsaron tras ser acusado de haber ocultado su pertenencia al movimiento turco ultranacionalista de extrema derecha «Lobos Grises». Yüksel dijo que había estado abierto a que le ofrecieran crear una agrupación sueca de los Lobos Grises en Suecia, pero que lo había rechazado.

El 1 de febrero se celebró el Día Internacional del Hiyab en todo el mundo, incluido Suecia. ¿Alguien ha aprovechado la ocasión para defender a las muchas mujeres y niñas que no quieren llevarlo?

(Gatestone)

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España

Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado

La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas

Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.

El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.

El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.

El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.

La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.

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Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.

Modernización total

El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».

Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española

 

Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».

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Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.

El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.

Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.

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