España
Tenemos un «recado» para esos «patriotas» que tanto quieren a Putin. Por primera vez, un consejero de Puigdemont admite en público que Rusia les ofreció 10.000 soldados si proclamaban la independencia
Víctor Terradellas reconoce en público en France TV lo que solo ha explicado ante el juez a puerta cerrada y tras negarlo con insistencia en TV3 en 2020.
Víctor Terradellas ha admitido en una televisión francesa que el Govern de Carles Puigdemont recibió una oferta de Rusia para enviar 10.000 soldados rusos a Cataluña y ayudar económicamente a las autoridades catalanas una vez proclamasen la independencia el 27 de octubre de 2017.
Cambio de opinión. Versiones contradictorias
El responsable internacional de la extinta Convergència ha desvelado en la cadena France TV lo que negó en TV3 cuando en noviembre de 2020, en una entrevista en el programa Preguntes Freqüents, reiteró que «no me han ofrecido 10.000 soldados rusos» y que la Guardia Civil había «tergiversado totalmente» estas informaciones.
El asesor en la sombra de Puigdemont se presenta en el documental En el corazón de la propaganda rusa, emitido el pasado 11 de diciembre, como «consejero en relaciones internacionales de Puigdemont». Aunque en Cataluña han tratado de rebajar la influencia que ejerció en el exmandatario catalán, él se ha definido siempre como «amigo» del expresidente de la Generalitat, en comunicación permanente para contribuir a la secesión de Cataluña a través de sus contactos internacionales. No obstante, en la cadena pública catalana, y con la presencia de su abogado en el plató, trató de minimizar sus dos polémicos viajes a Rusia como parte de su agenda de «conferencias».
¿Por qué ahora cambia de versión?
Como ha sucedido con el propio Carles Puigdemont, el también presidente de la Fundación CATmón, entidad de la órbita de Convergència, ha ido cambiando de versión a medida que iba saliendo más material comprometido.
Victor Terradellas solo admitió la veracidad de estas conversaciones a puerta cerrada, ante el juez, el pasado mayo, durante su declaración en el marco de la macrocausa Voloh, que investiga precisamente la financiación del Kremlin para los objetivos independentistas del Ejecutivo de Puigdemont. Sin embargo, otros imputados como David Madí o Xavier Vendrell le restaron verosimilitud y tanto ERC como Junts per Catalunya han acusado a las fuerzas policiales de recurrir a la táctica de lawfare para desacreditarles a través de estos supuestos contactos con el Gobierno de Vladímir Putin.
Puigdemont admite los contactos
Por su parte, el expresidente de la Generalitat negó durante un mes la reunión que mantuvo en la víspera de la declaración unilateral de independencia en la Casa de los Canonges con Nikolai Sadovnikov, Sergey Motin, Elsa Artadi y Jordi Sardà Bonvehí (empresario implicado en una presunta estafa a Gas Natural). Pero cuando Artadi reconoció en este vídeo ante el juez Joaquín Aguirre, titular del juzgado de instrucción 1 de Barcelona, que mantuvo dos encuentros (en el Hotel Colón y en la Casa del Canonges) en esas fechas, Puigdemont no tuvo más remedio que admitir estos contactos. Aunque añadió que no aceptó las propuestas de los emisarios de Putin.
«Ayuda financiera y 10.000 soldados»
En su intervención en France TV, Terradellas explica que «el 23 de octubre se ponen en contacto conmigo unos señores para pedirme si puedo organizar una reunión entre ellos y el presidente Puigdemont. Fui a Puigdemont y le dije ‘Señor Presidente, ¿puede usted reunirse con estas personas cuando le venga bien?’. Y él me dijo que sí». El narrador del documental prosigue: «El encuentro tuvo lugar tres días más tarde en la Casa de los Canonges». Y añade que «la discusión gira en torno a la independencia de la región».
«Hablamos un poco de todo. Querían saber cómo se había desarrollado el procés, qué es lo que se había estado haciendo estos últimos años, y es cierto. Los rusos nos dijeron que una vez se declarara la independencia, ellos nos podían ayudar. Propusieron una ayuda financiera y 10.000 soldados. Eso fue lo que dijeron», concluye Terradellas.
Desestabilizar a la UE a través de Cataluña
Con el estallido de la guerra en Ucrania tras la invasión rusa, la Unión Europea se ha tomado con mayor preocupación la injerencia del Kremlin en el continente. La Eurocámara detalló recientemente los esfuerzos de Putin de desestabilizar a Europa a través de Cataluña.
En algunos de los informes expuestos en la comisión que investiga este asunto se refleja, con documentación muy variada, el desembarco del Kremlin en Cataluña a través de «su servicio de diplomacia paralela», así como de Rusia Today y Sputnik TV, para propiciar un clima favorable a la secesión.
Admirador del teórico de Putin
En el perfil de Instagram de Terradellas -que tiene el mismo nombre (Víctor Monstant) que su cuenta de Twitter- compartió en junio de 2019 una foto del libro La cuarta teoría política, de Alexander Dugin, filósofo y analista de cabecera del presidente ruso. Dugin es el ideólogo del expansionismo ruso y los expertos en geopolítica consideran que su obra ha inspirado a Putin en su decisión de anexionar Crimea en 2014, dar apoyo a la independencia de la región del Donbás y la invasión de Ucrania iniciada este febrero.
Terradellas explica en su post en la red social que el filósofo ruso dibuja en su libro «un futuro multipolar de grandes ejes después de los tres primeros, liberalismo, comunismo y nazismo». Y aboga por dejar atrás la Europa restringida a «un club de estados» capaz de «incorporar nuevas ideas, nuevos estados».
Dugin desdeña los valores de la democracia y los derechos humanos por proceder de Occidente y no ser universales: «Nosotros, los conservadores, queremos un Estado fuerte y sólido, queremos orden y una familia sana, valores positivos, el refuerzo de la importancia de la religión y de la Iglesia en la sociedad», escribe. También se deshace en elogios hacia Putin: «No hay más opositores al rumbo de Putin y, si los hay, son enfermos mentales y se les debe enviar a un examen clínico. Putin es en todas partes, Putin lo es todo. Putin es absoluto y Putin es indispensable».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
