España
Tensión sexual no resuelta entre la «Derechita Cobarde» y la progresía de la PSOE-Podemita: Pablo Casado ficha a la progre Lorena Roldán
Ciudadanos se convierte en el Titanic. ¿Principio del fin del partido naranja?
El partido político Ciudadanos, cual Titanic, ve como muchos de sus miembros van abandonando el barco.
La última en hacerlo ha sido su hasta ahora portavoz en el Parlamento de Cataluña y en el Senado, Lorena Roldán, quien, para más inri, ha anunciado que se incorpora al PP de Cataluña, liderado por Alejandro Fernández. Será la número 2 del PP en las próximas elecciones autonómicas catalanas del 14 de febrero.
La causa que ha esgrimido Roldán han sido las desavenencias con la actual dirección de Inés Arrimadas, a la que ha acusado de tomar decisiones «unilaterales» y de actuar como «sostén» de los que «dan alas a quienes pretenden romper el país”.
En su perfil de Twitter, Roldán ha escrito: “Hoy finalizo mi etapa en Cs. Una decisión difícil pero muy meditada. Mi compromiso con la libertad y la convivencia sigue igual de vivo que el primer día y, por eso, quiero anunciar que seguiré defendiendo esos valores desde el proyecto de Alejandro Fernández. Gracias por la confianza”.
Hoy finalizo mi etapa en Cs. Una decisión difícil pero muy meditada. Mi compromiso con la libertad y la convivencia sigue igual de vivo que el primer día y, por eso, quiero anunciar que seguiré defendiendo esos valores desde el proyecto de @alejandroTGN. Gracias por la confianza. pic.twitter.com/CSoKMCNWWK
— Lorena Roldán (@Lroldansu) December 30, 2020
Recordemos que de Ciudadanos ya se han ido desde su líder, Albert Rivera, hasta su antiguo portavoz, Juan Carlos Girauta, pasando por Carina Mejías, Marcos de Quinto, José Manuel Villegas, Javier Nart, Fernando de Páramo y muchos otros…
También conviene tener presente que en las últimas elecciones generales de noviembre de 2019, Ciudadanos tan solo obtuvo diez escaños, frente a los 57 que había sacado en las anteriores elecciones generales de abril de 2019.
Y no solo eso: ha sido ninguneado por Pedro Sánchez en las negociaciones de los Presupuestos Generales del Estado. El presidente del Gobierno, al final, optó por los independentistas vascos y catalanes en lugar de por los naranjas.
¿Es el principio del fin de Ciudadanos?
Por otra parte, Lorena Rodán es guardiana de las esencias del progresismo, por ejemplo, como defensora de los postulados del lobby LGTBI… Así que otra progre para el PP de Pablo Casado. Y van…
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
