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Europa

Theresa May advirtió a España que protegerá la «soberanía británica» de Gibraltar durante las negociaciones sobre el Brexit

Redacción

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Theresa May y Pedro Sánchez conversan en Bruselas.

La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, advirtió este jueves que protegerá la «soberanía británica» de Gibraltar durante las negociaciones sobre la futura relación entre el Reino Unido y la Unión Europea.

May, que conversó la noche del miércoles con el presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, aseguró en el Parlamento británico que fue «absolutamente clara» con él, al trasladarle que «la soberanía británica de Gibraltar se protegerá» y que «la futura relación (con la UE) debe funcionar para toda la familia del Reino Unido».

«Las negociaciones están ahora en un momento crítico. Todos nuestros esfuerzos deben estar centrados en trabajar con nuestros socios europeos para llevar este proceso a su conclusión final, en el interés de todos nuestros pueblos», agregó la jefa de Gobierno.

Por su parte, España ha pedido garantías de que mantendrá la última palabra en cualquier negociación futura en torno al «brexit» en la que esté involucrado Gibraltar, enclave británico situado en el extremo sur de la península ibérica.

May aseguró que prevé continuar hablando con los líderes de los 27 socios comunitarios restantes durante los próximos días, a fin de cerrar el acuerdo de salida y la declaración política sobre la futura relación antes de la cumbre extraordinaria del domingo.

La mandataria conservadora, que este miércoles se reunió con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, regresará a Bruselas el sábado para continuar las negociaciones.

A su vez, Sánchez, que el jueves emprendió una visita oficial a Cuba, había insistido la víspera en que vetaría el acuerdo sobre el Brexit en la cumbre del domingo si no se satisfacen sus demandas respecto al enclave.

A menos de tres días de esa cita, May reconoció que «las negociaciones están en un momento crítico».

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España

Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

Redacción

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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado

La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas

Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.

El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.

El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.

El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.

La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.

Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.

Modernización total

El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».

Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española

 

Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».

Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.

El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.

Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.

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