Europa
Theresa May considera que otro referéndum dañará la «integridad» de la política británica

La primera ministra británica, Theresa May, ha reiterado hoy su oposición a celebrar un segundo referéndum sobre la Unión Europea y que otro plebiscito causará un «daño irreparable a la integridad de nuestra política».
May ha hecho una declaración en la Cámara de los Comunes, manifestando su rechazo a otra consulta, después de que varios políticos defendiesen en los últimos días otro referéndum para romper el punto muerto en que se encuentra el ‘brexit’ por el rechazo de numerosos diputados de distintos partidos al acuerdo que el Gobierno negoció con Bruselas.
La semana pasada, la ‘premier’ suspendió la votación que iba a celebrarse el día 11 en los Comunes sobre su pacto del ‘brexit’ y al día siguiente superó una moción de confianza presentada por diputados conservadores descontentos con su liderazgo.
Ante la falta de avances sobre el ‘brexit’ cuando faltan apenas tres meses para la retirada del Reino Unido de la UE, May cree que otra consulta «no nos llevará adelante» y que los británicos perderán la fe en la política, según algunos de los extractos de su intervención adelantados por los medios.
«Otro voto podría causar un daño irreparable a la integridad de nuestra política porque diría a millones (de personas) que confiaron en la democracia, que nuestra democracia no cumple», según May.
«Otro voto que muy probablemente no nos llevaría más adelante (en las negociaciones)», agrega la primera ministra ‘tory’, quien considera que otro plebiscito causaría más «división» en el país «en momentos en que deberíamos estar unidos».
En el referéndum celebrado en junio de 2016, los británicos votaron a favor de salir de la UE después de más de 40 años de participación en el bloque europeo.
Por su parte, el exministro de Exteriores Boris Johnson, partidario de una salida «dura» de la UE (sin acceso al mercado común ni a la unión aduanera) dijo que otro referéndum provocaría un «sentimiento de traición» que sería «instantáneo y profundo».
El viernes, May señaló que los líderes comunitarios se muestran a favor de aportar una «clarificación» sobre los asuntos que inquietan a los diputados, en concreto la «salvaguarda» (o garantía) pensada para evitar una frontera física entre las dos Irlandas.
Esa «garantía» prevé que el Reino Unido permanezca en la unión aduanera y que Irlanda del Norte también esté alineada con ciertas normas del mercado único, hasta que se establezca una nueva relación comercial entre ambas partes, negociada en el periodo de transición -entre el 29 de marzo de 2019 y finales de 2020-.
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión». Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española 
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






