España
Todo hiede alrededor de Podemos: Los dos abogados despedidos por Iglesias investigaban «sobresueldos y contratos a dedo»
El despido de dos abogados de Podemos que investigaban «irregularidades» internas como sobresueldos, contratos a dedo y manipulación en procesos internos ha desatado una nueva crisis en el partido y un amasijo de acusaciones cruzadas entre la dirección y los trabajadores cesados, cuenta ABC.
Es el segundo escándalo laboral que estalla en la formación en menos de un mes y en mitad de las negociaciones con el PSOE para configurar el Gobierno de coalición.
La dirección de Podemos despidió al responsable de Protección de Datos, José Manuel Calvente, el lunes después de abrirle expediente por «acoso sexual y laboral» a una compañera y a la Responsable de Cumplimiento Normativo, Mónica Carmona Segura, esgrimiendo un reajuste del departamento tras cesar a Calvente. Así lo explicó ayer en el Congreso la secretaria de Feminismos de Podemos, Sofía Castañón: «Se le despidió por motivos de acoso laboral por razón de género», expresó. Castañón aclaró que el partido ha intentado llevar con «discreción» las últimas semanas el asunto por respeto a la intimidad de la trabajadora acosada. Por su parte, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, esquivó a los medios de comunicación.
El seísmo detonó después de que Mónica Carmona enviara anteayer un comunicado firmado únicamente por ella al Consejo Ciudadano Estatal de Podemos –que posteriormente se filtró a algunos medios de comunicación– denunciando «un grave acto de represalia» por investigar «graves irregularidades» financieras y relacionadas con procesos de primarias y consultas internas que, a su vez, afectarían a cargos importantes. Apunta además que la dirección morada se «inventó acusaciones» para justificar el despido de Calvente.
El propio trabajador despedido declaró ayer en Onda Cero que «es todo una venganza» y anunció una querella contra Podemos por calumnias. «Es rotundamente falso», defendió tras las acusaciones de acoso laboral. Los dos abogados despedidos estaban investigando sobresueldos en la dirección que superaban lo estipulado en los estatutos (el equivalente al triple del salario mínimo), contratos a dedo a afines y manipulaciones en votaciones electrónicas en primarias y otras consultas internas.
Además, según se desvela, el despido se produjo tras la insistencia con la que ambos responsables jurídicos pidieron documentación para continuar con sus indagaciones. Carmona explica en su carta que intentaron abrir «expedientes internos de investigación para aclarar los hechos y defender al partido ante una posible reclamación».
«No compartimos ese tipo de declaraciones, queríamos únicamente referirnos al caso principal de este despido», defendió por su parte la responsable de Feminismos. «No se va a permitir ningún tipo de acoso en Podemos», añadió. En cuanto al despido de Carmona, Castañón aclaró que «se ha reordenado el departamento legal».
Acusaciones cruzadas
«Acto de represalia y posibles coacciones»
La Responsable de Cumplimiento Normativo, Mónica Carmona Segura, asegura en una carta que su despido y el de su compañero se debe a un «un grave acto de represalia y posibles coacciones» por investigar «graves irregularidades» relacionadas con sobresueldos en cargos de la dirección, contratos a dedo y manipulaciones en consultas internas.
La segunda crisis laboral en un mes
Es el segundo conflicto laboral que en menos de un mes estalla en Podemos. El partido tiene un proceso judicial abierto con la extrabajadora que denunció a Irene Montero por trato laboral «discriminatorio». El acto de conciliación fue suspendido a finales de noviembre por acuerdo de las partes y la nueva fecha está señalada para enero.
«No permitimos ningún tipo de acoso»
La secretaria de Feminismos de Podemos, Sofía Castañón, aseguró ayer en declaraciones a la prensa en el Congreso que a Calvente «se le despidió por motivos de acoso laboral por razón de género». Castañón explicó además que el partido estaba manteniendo el silencio porque querían ser «muy prudentes» por respeto a la intimidad de la víctima.
Calvente amenaza con querellarse
Calvente declaró ayer durante una entrevista en Onda Cero que las acusaciones son parte de un «complot» por investigar las irregularidades mencionadas y aseguró que su despido «es toda una venganza». El abogado anunció que presentará una querella contra Podemos por calumnias. «Es rotundamente falso», defendió.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
