España
Tontos útiles, pagafantas y corrompidos. Por Jesús Salamanca Alonso
«Quien piense que el Gobierno no huele a cloaca institucional es que anda muy mal de olfato y peor de la capacidad comprensiva de la realidad».
Tal y como está la situación, no me sorprendería que en cualquier momento convocara elecciones quien en Madrid ya es conocido por tirios y troyanos como «el galgo de Paiporta». Está acorralado y se le acaban las balas. Ni siquiera el fogueo funciona de tanto como lo ha utilizado en falso. Son años machacando y diciendo las mismas y maliciosas propuestas, por lo que nadie le hace caso: mirarle a los ojos e intuir que miente es todo uno. Ya no engaña ni a su Begoña del alma ni a su ministra de vivienda.
Que nadie se sorprenda si ahora coge otros cinco días de vacaciones para acabar diciendo que está enamorado, pero sin saber de quien, porque se le amontonan las fechorías de muchos de sus secuaces y de las dudosas «feministras» que le rodean, desde la exministra Ribera, cuyo ridículo en Europa está siendo sonado por su acérrima defensa de las nucleares tras denostarlas en España, siguiendo por la actual, Sara Aagesen, ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España, hasta llegar a la circense Pilar «Juergas» y acabar por la reciente «fontanera» de Cerdán, Ferraz y el sanchismo dedocrático y bolivariano.
Muchas vacaciones para el felón de Moncloa, pero aquellos cinco días de tumbona para estudiar las corruptelas de Begoña no han repercutido en los trabajadores. ¿Se imaginan que cualquier trabajador se tomara esos cinco días a su antojo y cuando le viniera en gana? Pues es lo que hizo el presidente sin resultados firmes, excepto planificar el entorpecimiento de la Justicia y particularmente el proceso en el que estaba inmerso su señora. ¿Qué pensaría el juez Peinado de la actitud del presidente? Supongo que lo mismo que pensó cuando, «Sor Angélica de ZParo» gritó a los cuatro vientos que el ínclito Peinado tenía no sé cuántas propiedades y que disponía de dos DNI; ahí queda para la posteridad su incompetencia vulgar y su demostrado ridículo.
Para llegar a esa afirmación hay que estar muy dolido y con odio acumulado, venganza escrita a fuego o regada de no se sabe qué sustancias perniciosas. Y cada día un escándalo nuevo. Una tropelía tapa a otra, una corruptela oculta una corrupción aún mayor y una amenaza a un alto mando de la UCO se pretende enterrar con falsedades de una familia desmoronada. Menos mal que Georgia Meloni le «soba el morro» a Pedro de vez en cuanto y le pone contra las cuerdas, algo que los políticos españoles en el Europarlamento son incapaces porque no salen de los gritos, el parcheo y las palabras vacías. Es el momento de llamar a las cosas por su nombre y de hacer que los españoles despierten de una vez por todas. Se puede hacer un Alzamiento democrático vía urnas evitando el voto por correo demostradamente corrompido, pagado y aleccionado.
Ya está bien de torpezas, frases incendiarias y amenazas incumplidas. «El socialismo no es más que falsedad, odio, hipocresía, corrupción y muerte», en palabras de quien fue Dama de Hierro. «La red de corrupción española es lo más parecida a una familia siciliana», soltó Meloni en Bruselas. Lo de las empresas pantallas dentro de una trama socialista ya está muy visto y muy desprestigiado, bien es verdad que acaba favoreciendo siempre a los mismos; no hay más que preguntar a Víctor de Aldama, Koldo García, el propio exministro de Transportes…. No es preciso preguntar a las «sobrinas» del exministro, aunque de tales tramas se beneficien. Dentro de esa trama también se han fomentado y potenciado experimentos energéticos durante el mal programado apagón, aunque lo nieguen.
Por la información y documentación que me llega, compruebo que el Gobierno no ha investigado sobre el apagón. No le interesa hacerlo ni le conviene, de ahí que encargara al CNI buscar un argumento falso, pero creíble. Y es que el CNI cada vez me recuerda más al ridículo y esperpéntico sectario CIS: sé que ambos existen, pero no creo en ellos y mucho menos para hacer el bien y para servir a la ciudadanía. A ver si en Europa se enteran de que la UE no puede ser cómplice por omitir, callar o pasar de las corruptelas del Gobierno español. Quien piense que el Gobierno no huele a cloaca institucional es que anda muy mal de olfato y peor de la capacidad comprensiva de la realidad.
Sánchez tuvo que soportar que Roberta Metsola, presidenta del Europarlamento, constatara que Georgia Meloni tenía razón, así como la afirmación de que «Sánchez convirtió su Gobierno en una cloaca familiar». Pedro Sánchez ya no tiene prestigio en Europa y menos aún en España, a pesar del ridículo que hace el CIS en cada patada que da al saco de los datos. Ni tirándolos al suelo como las chapas en Semana Santa salen tan mal cocinados, peor interpretados y oliendo a cloaca de sectarismo rutinario.
Son tantos los temas que se me agolpan sobre las fechorías ya conocidas del Gobierno y denunciadas desde distintas instancias, que se hace difícil cerrar los artículos. Hasta a Carles Puigdemont le han dado cera en Bruselas: «Puigdemont cambió votos por la amnistía. Esto es un escándalo sin precedentes», ha dicho la presidenta italiana del Consejo de ministros. También le acusó de «haber vendido su impunidad a cambio de mantener a Pedro Sánchez en el poder», con la torpeza que ello supone.
El remate para Puigdemont y el rey del fango sanchista fue brutal como no podía ser de otra forma y es que, para ella, como para todos españoles, tal operación política de vergonzosa intencionalidad «no es el camino de la reconciliación, sino simple corrupción institucional» alas bravas, sin mascarilla y con plena merma de credibilidad y honestidad. Me llenan el correo electrónico de la nueva «porquería sanchista», que se publica mañana. Más Air Europa con pruebas donde se comprueba que se patrocinaron actividades económicas de una tal Begoña, falsa catedrática para más señas y simple titulada en secundaria no obligatoria.
Papeles y más papeles. Más documentación: que si la «desaparición» y desamparo por parte del DAO de la Guardia Civil; valentía con huevos en la cesta de Antonio Balas, teniente coronel de la GC; presunta relación entre Gallardo y Azagra; expediente mentiroso a Leire Díez; seria advertencia del embajador en funciones de Israel sobre PEGASUS; «pájara» agazapada; Marlasca en pepitoria; Óscar «Paradores» en capilla…
En fin, desmadre de la mafia sanchista con España camino de Venezuela, paranoico Putin amenazando con la tercera guerra mundial, así como Puigdemont con el juguete de la amnistía roto y ya sin efectividad ninguna. El engaño a JUNTS ha surtido efecto.
¿Y el presidente del TC? Pues este señor, Conde-Pumpido, ha caído en la trampa y ya es el hazmerreír de la Corte europea y de la Judicatura española. Tanta paz lleve como descanso deja.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
