Connect with us

Salud

Tragedia en Madrid: Las UCIS ya están llenas de infectados y la mayoría de hospitales colapsa

Redacción

Published

on

Los hospitales de Madrid, la comunidad más golpeada por el coronavirus, no aguantan más. A pesar de que la epidemia no ha hecho más que comenzar y de que aún falta alrededor de un mes para que muestre su mayor crudeza en España, se encuentran ya colapsados ante la avalancha de pacientes que acude a ellos en tromba en busca de atención sanitaria urgente. Las Unidades de Cuidados Intensivos (UCIS) de la mayor parte de los centros sanitarios madrileños se encontraban esta mañana “bloqueadas”, lo que equivale a decir que no cuentan con capacidad suficiente para albergar en ellas a más enfermos de extrema gravedad, salvo que alguno de los que están siendo atendidos se recupere y pase de nuevo a planta, o fallezca y deje su puesto libre al siguiente en urgencia.

A primera hora del día, los infectados por coronavirus en situación crítica ocupaban 542 camas de UCI de los hospitales madrileños. Dichos centros contabilizaban antes de estallar esta crisis alrededor de 540 camas, pero las autoridades sanitarias empezaron a desplegar hace días un plan para incrementar ese número, en previsión de que pudiera haber alrededor de 9.000 nuevas infecciones hasta el domingo. Previsión que puede quedarse corta. La idea de los expertos de la Consejería de Sanidad es que los hospitales puedan tener en cuatro días alrededor de 900 camas de críticos disponibles, utilizando para ello espacios habilitados con urgencia en los servicios de reanimación -conocidos como REAS- o en los quirófanos, en donde alrededor de un 90% de la superficie se destinará al cuidado de pacientes con coronavirus en estado crítico. REAS y quirófanos son las unidades alternativas más idóneas de los hospitales para albergar a enfermos graves en condiciones de asepsia, con respiradores y otra tecnología médica necesaria, y bajo la atención de profesionales hipercualificados.

Esta carrera contrarreloj por proporcionar asistencia especializada a los infectados en estado crítico se produce al mismo tiempo que se colapsan los dispositivos existentes en estos momentos. Los datos son demoledores y dan cuenta de la tragedia que se cierne sobre Madrid, un territorio con una alta dotación sanitaria y con hospitales habituados a una medicina de alta complejidad. De los 542 enfermos ingresados en UCIS, 500 precisaban de respirador para mantener sus constantes vitales.

En total, se han contabilizado 32 altas de pacientes ingresados en estos servicios y se registran 48 fallecimientos. El circuito que emplean los hospitales para atender a los infectados es, básicamente, el siguiente: en urgencias los médicos efectúan un primer cribado y conducen por un circuito alternativo a los pacientes que muestran síntomas evidentes de cierta gravedad de sufrir esta peligrosa patología. Una vez diagnosticados se les envía a planta, en donde permanecen en espera de recuperación.

Los servicios de medicina interna actúan como línea de tratamiento. Allí atienden a los más graves y si esta gravedad es ya extrema, deciden el envío a la UCI, a cargo de intensivistas. Lo hacían, porque ahora apenas queda sitio para los ingresos en estas unidades de cuidados críticos. La gravedad de la situación es tal, que, según fuentes sanitarias, muchos pacientes se encuentran agonizando con graves problemas respiratorios en los servicios de medicina interna y no pueden tener acceso a las UCIS, el lugar idóneo para intentar estabilizarles y procurarles respiración artificial. Los hospitales con las UCIS más congestionadas son La Paz, con 31 pacientes ingresados -26 con respirador- y un fallecido; el Gregorio Marañón, con 34 enfermos -27 de ellos con respiración artificial- y cuatro óbitos; y el Clínico San Carlos. En este centro 30 enfermos permanecen ingresados en la UCI, todos con ventilación, y se contabilizan dos fallecimientos. Por su parte, el Ramón y Cajal alberga a 27 personas en estado critico, 25 con ventilación, y registra cuatro fallecimientos. Aunque tienen menos enfermos en la unidad de críticos, otros centros sanitarios están sufriendo mucho más la embestida dada la falta de recursos y la avalancha de enfermos que les llega. El Príncipe de Asturias, de Alcalá de Henares, es uno de estos hospitales “bloqueados”. Tiene 23 infectados en UCI, todos ellos con respirador, y contabiliza tres muertes. El hospital Severo Ochoa de Leganés también se encuentra en situación dramática, reteniendo a pacientes muy graves en planta ante la falta de sitio en cuidados intensivos. Sus 19 ingresados permanecían con respiración asistida se contabilizaban tres “exitus”. La embestida golpea también con fuerza a Getafe Torrejón, Doce de Octubre, Coslada, Fuenlabrada y al Infanta Leonor de Vallecas, este último desbordado a medida que la crisis crecía.

Advertisement

Fuente: La Razón

Advertisement
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Salud

Qué puede cambiar en una familia cuando se trabaja desde dentro

Carnifex Maximvs

Published

on

Cuando una familia repite los mismos conflictos una y otra vez, no es porque no se quieran o no se esfuercen. Muchas veces, es porque no logran ver qué está pasando realmente. Las emociones se cruzan con los roles, las rutinas con las expectativas, y lo no dicho empieza a pesar más que lo que se habla. En esos casos, acudir a terapia familiar en Madrid puede marcar una diferencia real.

Especialmente cuando se hace en espacios profesionales como Sampai Salud, donde el acompañamiento es cercano, sin juicios, y enfocado en desbloquear dinámicas que ya no funcionan.

Qué es realmente la terapia familiar

A diferencia de otros enfoques, la terapia familiar no se centra solo en un miembro del grupo. Trabaja con el sistema completo: padres, hijos, parejas, incluso miembros que ya no viven en casa pero que siguen influyendo. Se exploran los vínculos, los patrones de comunicación, los silencios, los síntomas y las historias que se arrastran.

No se trata de buscar culpables, sino de entender por qué se repiten ciertos choques, qué emociones no encuentran lugar y qué necesidades no están siendo vistas. En muchos casos, un problema visible (como la rebeldía de un adolescente o la ansiedad de un niño) es la forma que tiene la familia de expresar algo que no se puede decir de otro modo.

Cómo trabaja un centro como Sampai Salud

El equipo profesional trabaja desde una mirada sistémica, que permite ver el problema como parte de una red más amplia. No se busca reparar lo roto, sino fortalecer lo que sí funciona, lo que ya está disponible.

Advertisement

Las sesiones pueden ser con todos los miembros o en formato individual, según la etapa del proceso. Se trabaja con la escucha activa, con preguntas que abren, con ejercicios sencillos que ayudan a tomar perspectiva. También se acompaña en momentos de transición: separaciones, mudanzas, duelos, llegada de un nuevo miembro, enfermedad o cambios escolares.

La intervención es respetuosa, sin forzar, y siempre adaptada a las particularidades de cada núcleo familiar.

Cuándo es útil buscar apoyo

Muchas familias esperan a que el conflicto escale. Pero también se puede acudir cuando hay tensión no resuelta, cuando la comunicación se ha vuelto cortante o cuando uno de los miembros empieza a mostrar señales de malestar sostenido: insomnio, irritabilidad, tristeza, aislamiento.

Otros motivos comunes para iniciar un proceso de terapia familiar en Madrid incluyen dificultades en la convivencia, rivalidad entre hermanos, límites difusos entre padres e hijos o diferencias educativas entre los progenitores.

No hace falta tener una crisis para pedir ayuda. A veces, lo que hace falta es un espacio neutral donde escucharse de otra forma.

Advertisement

 

Continue Reading
Advertisement
Advertisement Enter ad code here