Tribunales
Trapero dice que se le ha tratado «injustamente» porque hizo lo posible por evitar el 1 de octubre

El mayor de los Mossos José Luis Trapero ha asegurado este martes, en la segunda sesión del juicio que celebra la Audiencia Nacional por el proceso independentista en Cataluña, se siente injustamente tratado porque hizo lo posible para impedir el 1-O y la policía catalana actuó bien, pese a que ha reconocido que hubo algunos agentes que no estuvieron «a la altura» por su ideología.
Trapero también ha declarado que la policía autonómica se negó a entregar información económica y fiscal solicitada por el Gobierno de Carles Puigdemont para una futura república catalana que se instauraría tras conseguir la independencia.
La declaración de Trapero se ha reanudado este martes cerca de las 10.30 horas con las preguntas del fiscal Miguel Ángel Carballo, que ha comenzado con un nuevo bloque relacionado con correos electrónicos. El interrogatorio del mayor comenzó este lunes, cuando estuvo respondiendo a las cuestiones del Ministerio Público durante cinco horas.
Uno de los correos electrónicos que ha salido durante el interrogatorio ha sido el que le envió en julio de 2017 el comisario Rafael Comes, entonces jefe de la Comisaría General de Investigación Criminal de los Mossos d’Esquadra, en el que éste indicaba que había asistido a una reunión a la que estaban también, entre otros, el ex secretario general de Interior César Puig y el exsecretario de Hacienda Lluís Salvadó. En él se mencionaba un plan para que en una futura república catalana la policía autonómica tuviera «competencias plenas», entre las que destacaba el «control de aduanas» y la «investigación de blanqueo para evitar la evasión fiscal de Cataluña».
Trapero ha comenzado a explicar que en una de los encuentros semanales que él tenía con el consejero del Interior y Puig –también acusado por el delito de rebelión en esta vista oral– para revisar las previsiones semanales, el secretario general le informó que la Consejería de Economía y Hacienda le estaba pidiendo una reunión de «carácter muy técnico».
«Hasta la fecha nos habían pedido dos temas», ha indicado el mayor, que se enfrenta a 11 años de cárcel por el delito de rebelión. El primero, está relacionado con «información de tipo fiscal para saber si los hoteles pagaban los impuestos de la Generalitat sobre ese cometido» y el otro, «querían tener información sobre fraude y blanqueo».
Mossos no facilitó ningún tipo de información
«Mossos no facilitó ningún tipo de información», ha asegurado, señalando que a la reunión sobre el primer asunto acudió él mismo y les comunicó que «como Administración no tenían que tener ese tipo de información», que se encuentra en bases de datos de seguridad. «Me parecía una barbaridad», ha dicho Trapero, expresando la misma palabra con la que ayer tachó el proceso soberanista.
Para la segunda reunión designó como representante de los Mossos a Comes, que acudió acompañado del jefe del área de blanqueo y estafas. Según ha recordado, ambos le indicaron tras el encuentro que se «quedaron a cuadros» cuando escucharon la petición de Hacienda, por lo que también rechazaron facilitar este tipo de información. Trapero ha añadido que después Puig le pidió perdón, alegando que «no sabía de que iba esto».
Otro de los mails por los que ha sido preguntado ha sido el que recibió el 11 de agosto en el que, según ha dicho el fiscal, se envió un informe que hablaba de «novedades relevantes» sobre el ‘procés’, pues ya se hacía mención del día en el que se iba a votar en el Parlament la Ley del Referéndum.
Aunque el representante del Ministerio Público ha insinuado que el mayor tenía «información privilegiada», Trapero se ha defendido diciendo que «partir de la premisa» de que él leía todos los correos que recibía «es mucho suponer».
Niega que temieran la colocación de artefactos explosivos por el 1-O
El mayor de los Mossos D’Esquadra ha negado por otro lado que temieran que algún grupo anarquista colocara artefactos explosivos por el 1-O, tal y como consta en un informe de evaluación de riesgos del 8 de septiembre de 2017 de la Comisaría General de información de la Policía catalana.
El teniente fiscal, Miguel Ángel Carballo, ha continuado su interrogatorio a Trapero preguntándole acerca de una serie de correos electrónicos que recibió de la Comisaría General de Información.
Según Carballo, en uno de esos correos, se evaluaba la «posible actuación de colectivos anarquistas que podían incluso reivindicar la actividad violenta en forma de artefactos explosivos y de actividad armada en Cataluña».
Trapero previamente ha querido aclarar que no se puede dar por supuesto que se leía todos los informes que le enviaban, «no es así». «Uno no tiene capacidad de leer absolutamente todo lo que le llega al correo», ha replicado, para después asegurar que ese correo en concreto no lo llegó a leer.
«Eso le aseguro no haberlo leído y en ninguna reunión en la que se analizaban los riesgos para el 1-O, la Comisaría General de Información jamás se habló en esos términos», ha sostenido.
Ha explicado que sobre los colectivos anarquistas, ayer ya señaló que en las últimas valoraciones que se expusieron en una de las reuniones que tuvo en el Palau de la Generalitat se habló de 40 zonas, barrios conflictivos con grupos de tipo anarquista con los que ya habían tenido habíamos problemas.
Más allá de eso, «nunca se valoró en esos términos de que hubiese artefactos», ha insistido.
Sobre estos correos que le fueron remitidos, Trapero ha explicado que los informes sobre la valoración de riesgos de cara al 1-O comenzaron a hacerse de forma semanal o quincenal para pasar a ser diarios al acercarse la fecha de referéndum
A preguntas del fiscal ha rechazado que estos informes estuviesen relacionados con el conocido como el plan Ágora, ya que este se diseñó en julio, y entró en vigor el 4 de septiembre, algo más tarde de lo previsto debido a los atentados de Cataluña del 17 de agosto
El Plan Ágora, según ha indicado, respondía a que el proceso soberanista implicaba un «tensionamiento social», por lo que se centraba en dar seguridad a las instituciones que tuvieran «algún tipo de amenaza, escrache o daño. «Esa sería la única relación» con el procés, ha precisado.
Según el fiscal, en un informe del 11 de agosto Manuel Castellví, responsable de la comisaria general, aportó «novedades relevantes en relación con el proceso» como las fechas en las que estaba prevista la votación de las leyes del referéndum, que entonces no se sabían.
«Usted tenía información privilegiada sobre esa tramitación legislativa», le ha señalado Carballo a Trapero, que ha afirmado que no recordaba haber leído ese correo como otros muchos, y ha explicado que en las reuniones que se mantenían se hacía una síntesis de las novedades más relevantes.
Ha asegurado desconocer de dónde se obtuvo esa información, y ha indicado que Castellví ha sido llamado como testigo a este juicio, y «le podrán preguntar». «Lo que se hizo con esa información es responsabilidad de la Comisaría general de Información», ha zanjado.
España
El juez del Tribunal Supremo que investiga al Fiscal General le acusa de «destruir pruebas». Pero aquí no dimite nadie

El juez que investiga a García Ortiz le reprocha que haya hecho «desaparecer pruebas»
Hurtado señala la «falta de colaboración» del fiscal general del Estado por no haber comunicado al tribunal la eliminación de sus mensajes
El juez del Tribunal Supremo que investiga al fiscal general del Estado por revelación de secretos -por la filtración de datos reservados del empresario Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso- ha reprochado a Álvaro García Ortiz que haya hecho «desaparecer pruebas» de sus móviles, tras constatar la Unidad Central Operativa (UCO) que eliminó sus mensajes en los días claves de la divulgación de esa información confidencial sobre la investigación al empresario por fraude tributario.
Así lo pone de manifiesto el magistrado Ángel Hurtado en la resolución en la que -tras la queja del fiscal general sobre la incorporación de datos reservados a los informes de la UCO- acuerda que acusaciones y defensas puedan consultar los anexos de esos dictámenes en la propia secretaría del tribunal, para reducir así el riesgo de filtraciones. El instructor toma esta decisión tras recibir el último informe de la UCO, fechado el pasado día 21, que incorpora tres anexos sobre lo «cambios de móvil» del fiscal general
El instructor señala que «es una evidencia» que García Ortiz «ha hecho desaparecer pruebas que podrían encontrarse en sus terminales móviles» a lo largo de la instrucción. Y «aunque ha dado distintas explicaciones para hacerlo», añade, «de haber mostrado algún grado de colaboración con el esclarecimiento de los hechos, bien podía haberlo comunicado antes de llevar a cabo tal desaparición» y «no aprovechar» para llevar a cabo ese borrado masivo el mismo 16 de octubre del pasado año, «cuando es notorio que este Tribunal Supremo se declara competente para conocer de la causa, a raíz de auto de 15 de octubre».
«Precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia»
Ante esa eliminación de datos, y «el cauteloso «conjunto de precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia», como dice nuestra LECrim -asegura-, se han acordado diversas diligencias «para tratar de recuperar pruebas», para lo que «ha sido necesario acudir a la realización de una serie de medidas de investigación tecnológica en búsqueda de los dispositivos móviles con los que se presume que ha desplegado su actividad delictiva, en las que, previsiblemente, el propio investigado debió haberse representado la posibilidad de encontrar datos relativos a terceros, que no había razón para descartar que ofrecieran información que contribuyese a ese esclarecimiento de los hechos».
Hurtado se refiere de forma expresa a lo que señala a este respecto la Exposición de Motivos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (Lecrim) cuando se refiere -con el lenguaje propio de finales del siglo XIX- a la «desigualdad» de condiciones entre el investigado y el Estado en un procedimiento penal en la medida en que «desde que surge en su mente la idea del delito, o por lo menos desde que, pervertida su conciencia, forma el propósito deliberado de cometerlo», aquel «estudia cauteloso un conjunto de precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia y coloca al Poder público en una posición análoga a la de la víctima, la cual sufre el golpe por sorpresa, indefensa y desprevenida». Para restablecer esa igualdad, expone la norma procesal, «menester es que el Estado tenga alguna ventaja en los primeros momentos siquiera para recoger los vestigios del crimen y los indicios de la culpabilidad de su autor».
Y aunque deja claro que «no desconoce» que «carece de relevancia penal que un investigado llegue a hacer desparecer pruebas», añade que «tampoco se debe ignorar» que ese borrado de mensajes de su móvil (y también de las copias de seguridad, según ha constatado la UCO) «no tenga incidencia en el desarrollo de una instrucción penal».
La consulta de documentos, en el Supremo
Hurtado acuerda que, a partir de ahora, los anexos de los oficios que realice la UCO no se entregarán a las partes, que únicamente podrán consultarlos en la secretaría del alto tribunal. García Ortiz se quejó de una supuesta vulneración de la normativa de protección de datos por la divulgación de información reservada en los anexos a esos dictámenes.
El magistrado se ampara en el artículo 236 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que faculta a los jueces a adoptar las medidas necesarias para suprimir datos personales de resoluciones y documentos «siempre que no sean necesarios para garantizar el derecho a la tutela judicial efectiva», y sin que en ningún caso, pueda producirse indefensión a las partes.






