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Europa

Un demoledor informe de dos diputados revela el elevado grado de infiltración islamista en los servicios públicos franceses

Redacción

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El diario parisino Le Figaro ha publicado un demoledor informe sobre la infiltración islamista en los servicios públicos galos que ha conmocionado a la sociedad francesa. La investigación, realizada por dos diputados de la Asamblea Nacional, Éric Diard y Eric Poulliat, analiza sectores claves para la vida pública, desde las Fuerzas de Seguridad a los transportes o las prisiones, pasando por la educación o los deportes, y pone negro sobre blanco lo que las élites políticas, intelectuales y culturales francesas llevan varias décadas negando: el islam militante y conquistador está avanzando a un ritmo rapidísimo en el suelo francés. Tal y como explica el propio Le Figaro en un fulminante artículo editorial, “además de efectuar sangrientos y espectaculares actos de terrorismo, el islamismo se está colando por todas las partes de la sociedad francesa como si fuera una zarza. En cuanto a la delincuencia, incluso podemos hablar hoy de un islamismo de cuello blanco. El número de salafistas detectados habría aumentado en quince años de 5.000 a 50.000 militantes”.

El trabajo revela que, a fecha del 29 de mayo de 2019, 21.039 personas se encontraban registradas en Francia como posibles protagonistas de procesos de radicalización terrorista islamista. De este monto total, 10.092 elementos radicalizados “están completamente activos” y alrededor de 1.500 ejercen “profesiones sensibles en sectores estratégicos como el transporte terrestre y aéreo, la seguridad o la atención directa de cara al público”. De hecho, los relatores de la Asamblea Nacional francesa explican que, por ejemplo, es muy importante tener en cuenta que en sectores como los de las policías municipales o los de la seguridad privada, los controles anti-radicalización islamista son “menos estrictos”, elemento que tiene una importancia clave: miles de estos profesionales serán reclutados de cara a los Juegos Olímpicos de París de 2014 y, por lo tanto, resulta urgente “reforzar los controles” y poner en marcha nuevos organismos de inspección.

El informe de los diputados Éric Diard y Eric Poulliat denuncia que «la política de prevención y detección de la radicalización islamista sigue sin desarrollarse en los servicios de salud pública” y considera escandaloso que, en el ámbito de la educación superior, por ejemplo, no exista ninguna línea de colaboración entre las universidades de París y la Prefactura de Policía (DRPP) de la capital francesa. El propio prefecto de la Policia, Michel Delpuelch, citado en el texto, explica que, en su opinión, «existe una cierta renuencia por parte de la Universidad a ponerse en contacto con la policía, ya que el DRPP nunca ha recibido un informe de ninguno de estos centros”. Los autores de la investigación proponen que en todas las universidades franceses se desarrolle “un sistema de vigilancia” contra la radicalización islamista, nombrando un encargado de este tema e impulsando comités de seguridad.

Los responsables de la investigación, que se ha construido sobre decenas de entrevistas y centenares de horas de investigación y análisis de normativas y estretegias institucionales, hace una mención especial sobre la pujanza de la radicalización islamista en el sector deportivo francés. “La radicalización islamista en el contexto de la práctica deportiva puede adoptar diversas formas. Puede consistir en exigir una oración colectiva en los vestuarios o, incluso, en las competiciones, hasta la exigencia de que toda la comida haya de ser exclusivamente halal o la obligación de llevar calzoncillos en la ducha. Algunos competidores se niegan a inclinarse ante sus oponentes afirmando que solamente se inclinan ante Alá. En lo que hace referencia a la vestimenta, los ‘leggings’ que cubren todas las partes del cuerpo, los hiyab y velos se están extendiendo en la práctica competitiva, aunque algunas regulaciones prohíben este tipo de ropa. Pero, por otro lado, parece que las federaciones delegadas respaldan algunos de estos trajes (por ejemplo, usar ‘leggings’). En caso de conflicto, el velo a veces es reemplazado por un pañuelo.

Algunos clubes no están abiertos para las mujeres o éstas no pueden entrenar allí al mismo tiempo que los hombres. Una federación de deportes de combate incluso habría pedido a su director técnico nacional que tomara en cuenta las fiestas religiosas musulmanas para establecer el calendario de competiciones”.

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Le Figaro explica en su editorial que esta gangrena proselitista es el fruto “tanto de años de cobardía como de una ‘benevolencia’ culpable de las autoridades”. Para el periódico galo resulta escandaloso que todos los que hacen sonar la campana de alarma ante la infiltración islamista en los servicios públicos franceses sean considerados como reaccionarios, intolerantes e iluminados. “Sin embargo, es importante no invertir la carga de la prueba. Solo describen la situación de un país que se niega a abrir los ojos” y que olvida lo que afirmó el propio Gerard Collomb antes de abandonar su puesto en el Ministerio del Interior: “Hay que temer que mañana vivamos ‘cara a cara’ una versión local de la guerra de civilizaciones”.

Por todo esto, afirma Le Figaro, debemos enviar señales evidentes de firmeza ante esta infiltración islamista. “Esperamos estas señales del Presidente de la República”.

(La Tribuna del País Vasco)

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España

Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado

La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas

Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.

El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.

El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.

El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.

La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.

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Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.

Modernización total

El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».

Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española

 

Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».

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Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.

El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.

Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.

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