Opinión
Un empresario catalán insta al Gobierno a actuar con Puigdemont como lo haría el Mossad: “A ese hijo puta lo habrían llevado a Israel dentro de una valija diplomática”

“No soy proisraeli, pero en muchos asuntos aplaudo la determinación del Estado hebreo para protegerse sin miramientos de sus enemigos”.
Son declaraciones hechas hoy por el empresario catalán Gerard Bellalta, quien compara la débil respuesta de España con el fugado Puigdemont con la que en circunstancias similares, según él, hubiese dado Israel. En ese sentido dice no tener dudas de cuál sería la respuesta de las autoridades israelíes a un acusado de pretenden romper el Estado y que hubiese podido eludir la acción de la Justicia y encontrado refugio en otro país. “El Mossad (agencia de inteligencia de Israel) ya habría hecho su trabajo y el traidor estaría, o bien criando malvas, o enjaulado en una cárcel israelí de máxima seguridad. Yo no deseo que el señor Puigdemont sufra percance físico alguno, pero sí le exijo a mi Gobierno que haga algo para revertir una situación intolerable, sobre todo cuando el objetivo de Puigdemont ya no es conseguir la independencia, sino simplemente desprestigiar a España y a los representantes del Estado”. Bellalta va más allá y cree que “el Gobierno tendría que hacer con el hijo puta de Puigdemont lo que ya hubiera hecho el Mossad: “devolverlo a España dentro de una valija diplomática y ponerlo a disposición del juez”.
Bellalta se muestra muy crítico con el separatismo en su conjunto, al que acusa de destruir la convivencia y la economía catalanas.
“Soy empresario y lo sufro cada día. Estos señores están destruyendo Cataluña y no habría para ellos castigo suficiente que esté recogido en nuestro ordenamiento legal”. Y añade: “Si de mi dependiese, el separatismo sería ilegal en toda Cataluña y todos los dirigentes separatistas, encarcelados, incluidos alcaldes y concejales”.
El empresario barcelonés descarta que el Gobierno de Sánchez pueda endurecer su posición con respecto al secesionismo dada la actual aritmética parlamentaria y responsabiliza a todos los gobiernos de la democracia de la situación “de permanente insurrección” que se vive en la región.
“Se ha permitido utilizar la sede de la Generalitat como centro de mando y de operaciones del proceso independentista, se ha financiado con nuestro dinero la secesión. Todos los presidentes han sido, con su dejadez y su cobardía, los colaboradores más importantes que han tenido los secesionistas, algo que está penado con cárcel en el Código Penal. Se permitió que se celebrara el referéndum ilegal del 1 de octubre y permitieron a Artur Mas que convocara el del 9 de noviembre de 2014. Si ese mismo día se hubiese encarcelado a Mas, a todos sus colaboradores y suspendida la autonomía catalana, ahora no estaríamos en este callejón sin salida”.
Subraya por último la necesidad de declarar el estado de sitio en Cataluña “de forma permanente” y se muestra convencido de la existencia de una “mayoría sociológica” en España que apoyaría cualquier medida de fuerza contra el separatismo y sus cómplices.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






