Salud
Un hombre de un centro de mayores de Madrid, cuarta muerte por coronavirus
Un hombre del Centro Municipal de Mayores de la localidad madrileña de Valdemoro ha muerto por coronavirus, la cuarta víctima mortal en España y la segunda en la Comunidad de Madrid, y otras 19 personas han dado positivo, 16 de ellas usuarios o trabajadores de esta residencia, que ha sido clausurada.
El Ayuntamiento de Valdemoro cerró en la tarde de este jueves este centro de día tras haber sido confirmados 20 casos de coronavirus, entre ellos el de la mujer fallecida y los de otras cuatro personas que están ingresadas en la UCI, según han confirmado fuentes del Gobierno regional y del local.
La orden del cierre vino dada desde la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, que remitió una instrucción al consistorio ordenando el cierre temporal del centro, así como la suspensión de todas sus actividades, con el fin de “evitar el contagio y contener la propagación de la enfermedad mientras persista la situación de riesgo para usuarios y trabajadores”.
Ante esta situación, el Ayuntamiento de Valdemoro ha constituido una Comisión Municipal de Seguimiento del COVID-19 en el que están incluidos los responsables de las áreas municipales de Salud, Servicios Sociales, Seguridad y Emergencias, Prevención de Riesgos Laborales, Mayores, Servicios a la Ciudad y Comunicación, así como de la empresa pública Gesvival.
En un comunicado difundido por las redes sociales, el Ayuntamiento de Valdemoro ha pedido “tranquilidad” a todos sus vecinos, avanzando que a lo largo de la mañana se hará llegar una comunicación a todos los empleados municipales.
El consistorio permanece “en contacto directo y continuo” con la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid a fin de “garantizar la seguridad y la prestación de los servicios públicos en todos los centros y dependencias municipales”.
Salud
Qué puede cambiar en una familia cuando se trabaja desde dentro
Cuando una familia repite los mismos conflictos una y otra vez, no es porque no se quieran o no se esfuercen. Muchas veces, es porque no logran ver qué está pasando realmente. Las emociones se cruzan con los roles, las rutinas con las expectativas, y lo no dicho empieza a pesar más que lo que se habla. En esos casos, acudir a terapia familiar en Madrid puede marcar una diferencia real.
Especialmente cuando se hace en espacios profesionales como Sampai Salud, donde el acompañamiento es cercano, sin juicios, y enfocado en desbloquear dinámicas que ya no funcionan.
Qué es realmente la terapia familiar
A diferencia de otros enfoques, la terapia familiar no se centra solo en un miembro del grupo. Trabaja con el sistema completo: padres, hijos, parejas, incluso miembros que ya no viven en casa pero que siguen influyendo. Se exploran los vínculos, los patrones de comunicación, los silencios, los síntomas y las historias que se arrastran.
No se trata de buscar culpables, sino de entender por qué se repiten ciertos choques, qué emociones no encuentran lugar y qué necesidades no están siendo vistas. En muchos casos, un problema visible (como la rebeldía de un adolescente o la ansiedad de un niño) es la forma que tiene la familia de expresar algo que no se puede decir de otro modo.
Cómo trabaja un centro como Sampai Salud
El equipo profesional trabaja desde una mirada sistémica, que permite ver el problema como parte de una red más amplia. No se busca reparar lo roto, sino fortalecer lo que sí funciona, lo que ya está disponible.
Las sesiones pueden ser con todos los miembros o en formato individual, según la etapa del proceso. Se trabaja con la escucha activa, con preguntas que abren, con ejercicios sencillos que ayudan a tomar perspectiva. También se acompaña en momentos de transición: separaciones, mudanzas, duelos, llegada de un nuevo miembro, enfermedad o cambios escolares.
La intervención es respetuosa, sin forzar, y siempre adaptada a las particularidades de cada núcleo familiar.
Cuándo es útil buscar apoyo
Muchas familias esperan a que el conflicto escale. Pero también se puede acudir cuando hay tensión no resuelta, cuando la comunicación se ha vuelto cortante o cuando uno de los miembros empieza a mostrar señales de malestar sostenido: insomnio, irritabilidad, tristeza, aislamiento.
Otros motivos comunes para iniciar un proceso de terapia familiar en Madrid incluyen dificultades en la convivencia, rivalidad entre hermanos, límites difusos entre padres e hijos o diferencias educativas entre los progenitores.
No hace falta tener una crisis para pedir ayuda. A veces, lo que hace falta es un espacio neutral donde escucharse de otra forma.
