Europa
Un joven acuchilla a cuatro personas en una escuela de Oslo y la prensa occidental ignora el suceso

Los ataques asesinos que tienen lugar en Europa día sí y al otro también han hundido en el estupor y el miedo al sistema mundialista y antirracista que reina en Europa. Nos hemos despertado bruscamente a la violenta realidad de un mundo que “no hace favores” ni tiene compasión con la bobalicona blandenguería de los europeos de hoy, más preocupados de problemas de digestión que del futuro de su civilización.
Más allá de las declaraciones de circunstancia acerca del “horror de los atentados”, los bienpensantes sólo tienen una cosa en mente en estos casos: desencadenar la gran maquinaria mediática para explicar a los europeos que los ataques terroristas son obra de algunas docenas de perturbados que no representan a la mayoría.
El terror crece en Europa porque los gobiernos y la prensa europeas, algunos desde hace más tiempo que otros, han hecho y siguen haciendo todo lo posible para debilitar en el espíritu de los nativos el sentimiento de pertenencia a una comunidad europea blanca, que hunde sus raíces religiosas y morales en la historia cristiana, y que se apoya sobre la base cultural de miles de años de civilización europea, básicamente grecorromana.
Los dirigentes europeos han puesto en marcha una propaganda única en la historia de la humanidad para crear en los europeos un sentimiento permanente de culpabilidad, un odio de su propia identidad que algunos llaman etnomasoquismo, una verdadera enfermedad mental colectiva que nos está llevando a un suicidio masivo.
La amenaza que pesa hoy sobre Europa es grave. Las décadas futuras serán duras. Los pueblos europeos, pueblos hoy arrodillados, rebaños dóciles prometidos al matadero, prefieren la sumisión a sus verdugos antes que el esfuerzo de la lucha. Entre el deshonor y la guerra, eligen el deshonor, y tendrán la guerra. Y de propina, el deshonor.
Ataque en Oslo
Un profesor y otros tres miembros del personal de una escuela en Oslo han resultado heridos este martes por un atacante armado con un cuchillo, según ha informado la Policía. El atacante ha sido detenido por la Policía, que ha indicado que por el momento no está claro el motivo de los hechos.
Las cuatro víctimas, todas ellas empleados de la escuela, han sido trasladadas al hospital con heridas menores, ha precisado la Policía a la agencia de noticias NTB
Los hechos han tenido lugar en la escuela de primaria de Brynseng, según medios locales, donde la policía está aún en el interior del edificio. Sin embargo, de momento, las clases siguen su curso después del incidente y el agresor, “un alumno muy joven” que se hizo con uno de los cuchillos del comedor del colegio, ha sido detenido.
Como es habitual, no se ofrecen datos sobre el atacante, por lo que debemos descartar que esté vinculado a la extrema derecha.
España
Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión». Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española 
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






