Sociedad
Un supermercado italiano vende camisetas que incitan a matar a las mujeres
La venta de una camiseta que incita a la violencia contra las mujeres en un supermercado del grupo Carrefour en Roma, que ha retirado el producto y ha abierto una investigación, ha generado indignación en Italia.
En la camiseta se ven dos imágenes: en una de ellas una mujer aparece gritando a un hombre y debajo se lee en inglés la palabra «problema» y, en la otra, el hombre arroja al vacío a la mujer y se lee «problema resuelto».
La protesta comenzó en las redes sociales cuando algunas parlamentarias del Partido Demócrata (PD) denunciaron la venta de la camiseta.
«Acabo de ver esta camiseta a la venta en Carrefour. Si una mujer habla demasiado, ¿mejor deshacerse de ella? ¿La compañía acepta este mensaje? Muy grave, especialmente en un país donde la violencia contra las mujeres es noticia todos los días. O lo aclaran o tendré que tirar mi tarjeta (del supermercado)», escribió la diputada del PD Monica Cirinnà.
Las críticas también llegaron por parte de la ministra italiana de Familia, Elena Bonetti, quien en Facebook lamentó que «camisetas como esta estén a la venta en todas partes en la web, en Italia y en otros lugares, como prueba de una cultura inaceptable y desenfrenada de violencia contra las mujeres. Es una batalla difícil que ganaremos solo si podemos afrontarla juntas».
La presidenta de la comisión parlamentaria sobre los feminicidios, Valeria Fedeli, denunció la gravedad de la venta de estas camisetas y recordó que en Italia «una mujer es asesinada cada 72 horas».
«El mercadeo de una tragedia de este tamaño es intolerable», añadió,
Solicitó la interrupción inmediata de las ventas y la producción: «La compañía Skytshirt detuvo la producción inmediatamente y Carrefour Italia retiró inmediatamente el producto de sus tiendas».
El diario «La Repubblica» publicó la reacción de Carrefour, que aseguró que «solo dos de esas camisas se vendieron en un solo supermercado en Roma» y que «fue un error, pues ese producto ya había sido retirado hace meses».
Agregó que se ha abierto una investigación interna para ver por qué esas dos camisetas han sido puestas a la venta hoy, a pesar de que se habían retiraron el viernes, después de una denuncia en las redes sociales.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
