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Internacional

Una adolescente francesa recibe amenazas de muerte tras criticar el islam: «Tengo derecho a blasfemar»

Redacción

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Mila, durante su intervención ayer en el programa «Quotidien» - YouTube

El caso de Mila (16 años), la adolescente amenazada de muerte por decir que «en el Corán solo hay odio, el Islam es una mierda», ha desenterrado el enfrentamiento entre partidarios y adversario de castigar jurídicamente la blasfemia.

Encantada e inquieta con el escándalo, Mila, la adolescente, homosexual, ha deseado confirmar sus palabras, «matizadas» de este modo: «Estoy contra todas las religiones. Y no pienso callarme por el torrente de amenazas e insultos racistas de todo tipo».

Tras la «matización», Mila reafirma el fondo de su pensamiento de este modo: «Detesto las religiones. El Corán es una incitación al odio permanente. Y el Islam es una mierda, efectivamente. Ya sé que mucha gente volverá a excitarse: me importa tres c… A quienes me amenazan vuelvo a repetirles: vuestra religión es una mierda, y le meto el dedo en el culo a vuestro dios… gracias, y hasta la vista».

Haciéndose eco de las protestas muy enérgicas de las asociaciones musulmanas, Laurence Rossignol, senadora socialista, pidió una intervención judicial, por estas razones: «En Francia está prohibido insultar a los adeptos de una religión». Nicole Belloubet, ministra de Justicia, replicó desde otro ángulo: «En una democracia, las amenazas de muerte son inaceptables».

No quiere callarse

Un juez del tribunal de Vienne (departamento de Isère) comenzó por intentar estudiar el posible delito de blasfemia, pero el caso se cerró rápidamente.

Por el contrario, el escándalo se ha prolongado a través de redes sociales y emisiones de radio y televisión, enfrentando a partidarios y adversario del «castigo» judicial del presunto delito de blasfemia. Ante ese debate, un grupo de intelectuales y personalidades católicas, judías y agnósticas, encabezadas por Christine Pedotte, directora de «Témoignage chrétien», y el gran rabino Yann Boissiére, han publicado un «manifiesto» pidiendo al presidente Emmanuel Macron la abolición de los delitos de blasfemia.

Mila se ha visto forzada a vivir recluida en el domicilio paterno, en una localidad del norte del departamento de Isère, dependiente de la prefectura de Grenoble. La Gendarmería ha enviado a un grupo armado a su colegio, con el fin de proteger físicamente a la adolescente, temiendo posibles agresiones físicas de muy distinta procedencia.

Mila lleva varios días sufriendo una riada de ataques e insultos de la más diversa naturaleza. Grupúsculos de extrema derecha radical comparten con grupúsculos radicales musulmanes, una animosidad verbal muy violenta contra la adolescente, que no oculta su homosexualidad e insiste en que no está dispuesta a «callarse» ni «enterrar» su «lenguaje coloquial».

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Internacional

Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia

Redacción

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La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.

Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.

La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.

Una marcha para que Louis sea “el último”

La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.

Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.

 

La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos

La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.

La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.

Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia

Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.

Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.

“Creen que son intocables”

La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.

El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.

Un crimen que golpea el debate político francés

La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.

La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.

 

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