Sucesos
Una joven de Granada, violada por dos senegaleses que la abandonaron en el baño de una discoteca
La Policía Nacional ha detenido en Granada a dos varones de 24 y 26 años como presuntos responsables de violar a una mujer en la discoteca Quilombo, del centro de Granada, en el barrio de Doctores. Los jóvenes habrían agredido sexualmente a una mujer en el interior de los baños del local.
Ambos hombres, de nacionalidad senegalesa, están acusados de un delito contra la libertad e indemnidad sexual de la joven. Sucedió en la noche del pasado viernes. Después de la agresión, que ambos hombres cometieron al mismo tiempo, dejaron abandonada a la joven en los baños.
Según relatan fuentes de la investigación, fue una de las amigas de la joven quien descubrió la violación en los baños. No encontraba a su amiga y, cuando se puso a buscarla, se encontró la puerta de los baños atrancada. Empezó a empujar una y otra vez y, cuando logró desatrancarla, se encontró con la escena. Ambos estaban violando a su amiga. Los dos hombres huyeron del lugar y la dejaron tirada en el suelo.
La actitud de los responsables del local
Minutos después, las jóvenes acudieron a los responsables de la discoteca a denunciar los hechos. Según fuentes policiales cercanas al caso, no las creyeron y las obligaron a marcharse del local. A las cinco llamadas realizadas al local, ninguna ha sido respondida.
La noticia fue avanzada por el diario Ideal y confirmada por este periódico. La víctima fue trasladada al hospital para obtener las pruebas forenses que determinan si hay o no agresión sexual. Después, el grupo policial de la UFAM inició la investigación con la que localizar a los presuntos agresores. Dieron con ellos en apenas tres días: uno fue detenido el mismo fin de semana. El otro, tres días después. Ninguno tiene antecedentes por incidentes anteriores.
En cuanto conocieron los hechos a raíz de la denuncia de la joven, los agentes del grupo UFAM de la Comisaría Provincial de Granada se dirigieron a la discoteca para obtener las pruebas necesarias con las que poder armar la investigación: solicitaron las grabaciones de las cámaras internas, la documentación del local, hablar con algunos testigos, con el personal de vigilancia y con los responsables del lugar.
Estos, en un primer momento, según fuentes policiales cercanas a la investigación, se negaron y mostraron grandes reticencias ante la perspectiva de facilitar esa información. No se mostraron colaborativos. Finalmente, no les quedó más remedio que ceder lo que la Policía les estaba exigiendo, esencial en la investigación.
Ya con los datos obtenidos, establecieron un dispositivo policial con el fin de identificar y localizar a los agresores, que dio como resultado la localización y detención primero de uno de los individuos y días después del segundo. Ambos han sido ya puestos a disposición judicial.
(EL ESPAÑOL)
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

Ramiro
07/07/2019 at 13:45
¡Es su cultura, como diría el imbécil de Zapatero,y el no menos imbécil de «Maduro Sánchez»!
Ramiro
24/11/2018 at 11:18
¡Es su cultura, como diría el imbécil de Zapatero,y el no menos imbécil de «Maduro Sánchez»!