Sucesos
Una madre y su novio rumano, a la cárcel por una brutal paliza a su hija de 4 años, que está en la UCI
Una vecina de Zaragoza de 35 años y su novio rumano, de 30, han sido encarcelados en Zaragoza por la brutal paliza propinada a la hija de la mujer, de cuatro años -fruto de otra relación-, que está ingresada en la UCI de un hospital de la capital aragonesa desde el pasado fin de semana.
La pequeña tuvo que ser trasladada de urgencia a un centro hospitalario por los fuertes golpes que recibió. Sufrió lesiones en la cabeza de las que se está recuperando, pero que está por ver si le dejan secuelas neurológicas. Mientras tanto, su madre y el novio de ésta ingresaron en prisión en la madrugada de este martes, después de que el juez que instruye las diligencias ordenara prisión provisional contra ambos por la gravedad de los hechos.
A falta de que se completen las diligencias, de las versiones que se han cruzado los dos detenidos se desprende que habría sido él quien golpeó a la pequeña hasta hacerle perder el conocimiento y que la madre trató de encubrirle posteriormente, cuando llamaron a los servicios de urgencias e intervino la Policía.
En un primer momento, Elena Y.L. y su novio Constantin M. dijeron que todo había sido un accidente, que la niña se había caído. Pero cuando fueron interrogados por separado empezaron a incurrir en gruesas contradicciones sobre cómo y dónde se había producido esa supuesta caída. Al final, la madre acabó reconociendo que la niña había sido golpeada, pero que había pactado con su novio dar la versión del accidente para evitarse problemas. Él también acabó reconociendo que había golpeado a la pequeña. Y todo, al parecer, porque la niña se despertó durante la noche, lloró y eso molestó al novio de su madre hasta acudir al cuarto de la pequeña y propinarle la paliza.
Según ha trascendido, hace un tiempo la Administración ya tuvo que hacerse cargo de otros dos hijos de esta mujer, a la que le retiró esos dos pequeños porque no estaban correctamente cuidados. El hombre, por su parte, cuenta con antecedentes policiales por malos tratos. Ahora, los dos están acusados de un delito de lesiones graves y de violencia doméstica tras haber sido detenidos por la paliza sufrida por esta niña de 4 años que sigue hospitalizada. De hecho, las pesquisas abiertas por estos hechos han aflorado indicios que apuntan a que tanto la niña como su madre podrían haber sido víctimas de malos tratos previos. Constantin M. y Elena Y. L. iniciaron su relación sentimental hace un año.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
