Sociedad
Una nueva encuesta muestra el terrible trauma emocional que sufren las mujeres después de un aborto
La organización provida entrevistó a varias mujeres que sufrieron un aborto en su pasado, para descubrir las estadísticas de las secuelas posteriores.
Mucho se habla y se escribe acerca de los efectos que sobre la mujer supone un aborto provocado. Al conjunto de síntomas algunos le llaman síndrome post-aborto , a otros lo denominan trauma post-aborto y algunos se refieren a ellos como secuelas post-aborto .
El síndrome post-aborto es una condición que afecta a millones de mujeres en el mundo, tanto de forma física como psicológica. Independientemente de si se trata de un aborto provocado o involuntario, siempre se generará una respuesta el cuerpo y la mente de la mujer. Este conjunto de reacciones involuntarias es, precisamente, lo que le conoce como síndrome post-aborto.
Está demostrado que las mujeres tienen reacciones frente a un aborto provocado, reacciones físicas, psicológicas, emocionales y relacionales y que las reacciones son diferentes para cada mujer. La vivencia es muy personal pero casi todas las mujeres la descripción traumática.
Nueva encuesta
El grupo pro-vida Heartbeats realizó una encuesta entre mujeres post-abortistas. Preguntaron a las mujeres qué experimentaban después de su(s) aborto(s).
Entre las terribles consecuencias a corto y largo plazo que sufren las mujeres y que detectó la encuesta están:
El 92% experimenta un embotamiento emocional, sintiendo menos contacto con sus sentimientos o una «necesidad de reprimir sus emociones».
El 86% tiene una mayor tendencia a la ira o la rabia (el 48% declaró que se volvía más violento cuando se enfadaba).
El 86% teme que los demás se enteren del aborto y tiene una mayor sensación de miedo en general.
El 82% tiene intensos sentimientos de soledad o aislamiento.
El 75% dice tener menos confianza en sí misma.
El 73% indica alguna disfunción sexual (aumento del dolor durante el coito, promiscuidad, rigidez o pérdida de placer).
El 63% experimenta negación, el periodo medio de negación que declararon fue de 5,25 años.
El 58% tiene insomnio o pesadillas.
El 57% tiene dificultades para mantener o desarrollar relaciones.
El 56% experimenta sentimientos suicidas.
El 53% aumentó o empezó a consumir drogas y/o alcohol para amortiguar el dolor.
El 39% declara haber sufrido trastornos alimentarios que empezaron después del aborto.
El 28% intentó suicidarse.
Si bien los medios de comunicación suelen intentar silenciar estas terribles consecuencias, de alguna u otra manera terminan saliendo a la luz.
Si hay una población especialmente vulnerable a sufrir las consecuencias psíquicas de un aborto, ésta es la adolescente. La experiencia profesional constata que en muchos casos el síndrome postaborto -un cuadro clínico descrito que produce hasta 15 síntomas mentales diferentes- puede aparecer décadas más tarde y por otros motivos. En estos casos puede aparecer enmascarado por una depresión.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
