España
Vargas Llosa confirma lo que sospechábamos del Gobierno: «Suprimir el castellano como lengua vehicular es una idiotez sin límites»
El escritor Mario Vargas Llosa, que ha presentado sus ‘Sobras Completas’ (Editorial Triacastela), ha afirmado este miércoles 18 de noviembre que la supresión del castellano como lengua vehicular que contempla la conocida como ‘Ley Celaá’ es «una idiotez sin límites».
«Querer abolir el español es un disparate que nos debería llevar a las carcajadas. Pero cuando se leen los contextos, ya se explica uno», ha lamentado el autor peruano durante la presentación virtual de las obras, dos de ellas inéditas en España.
«El Gobierno quiere que le aprueben sus presupuestos y para eso necesita los votos de ERC. Y esa izquierda, que quiere acabar con España, se limita a pedir que se suprima el español como la lengua de España y da gusto a Podemos y Bildu, que también quieren acabar con España de distintas maneras«, ha criticado.
Para Vargas Llosa, la conclusión es que España finalmente no tenga «un idioma oficial». «¿Y qué pasa con los 500 millones de personas que hablan español gracias a España? ¿Cómo vamos a explicarle a los mexicanos que España ya no tiene lengua propia porque se ha abolido en esta Ley de Educación?», ha cuestionado.
Así, el autor de ‘Conversación en La Catedral’ ha calificado esta medida de «disparate que no tiene cabeza ni sentido», recordando que la existencia de lenguas regionales está «bien» pero «no a costa del español». «Es una idiotez que no tiene perdón», ha añadido el académico de la lengua.
Precisamente, la Real Academia Española (RAE) de la que Vargas Llosa forma parte votará este jueves 18 de noviembre la aprobación de un comunicado para defender «la importancia del español» como lengua, si bien fuentes de la institución consultadas por Europa Press han reiterado que no guarda relación con la reforma de la ley educativa, conocida como la ‘Ley Celaá’.
«Creo que la RAE debe pronunciarse de manera categórica sin entrar en pequeñas politiquerías que están dentro de esa suspensión, además en una Ley de Educación. Si uno lo cuenta, da vergüenza ajena, si España no tiene lengua ¿esos 500 millones de personas en el mundo qué hablan? ¿Y de dónde nace el español? Un gran misterio, no es para llorar sino para reírse a carcajadas», ha afirmado.
LAS ‘SOBRAS COMPLETAS’
Estas ‘Sobras completas’ de Triacastela recuperan un ciclo de conferencias que Vargas Llosas escribió en inglés y para una audiencia de la universidad de Siracusa en Nueva York, publicado en Estados Unidos en el año 1991 –de esta manera, se convierte en la primera traducción de una obra del Premio Nobel de Literatura del inglés al español–.
En ella, Vargas Llosa va comentando seis de sus grandes novelas una a una, en lo que sirve de ejemplo para desentrañar los «trucos del oficio». Por otra parte, también se publica ‘Diálogos en el Perú’, un volumen coeditado por Jorge Coaguila que reúne 38 conversaciones del autor con entrevistadores desde el año 1964 hasta el año 2019 –«sin que Vargas Llosa las asumiera como autor, hasta ahora«–.
«HAY MUCHAS COSAS QUE LAMENTO HABER CREÍDO»
Por último, esta el volumen de ‘Vidas paralelas’, coordinado por José Lázaro, que supone un ensayo dialogado entre el propio Vargas Llosa y el filósofo Fernando Savater en el que se articulan conversaciones a través de cartas, junto con fragmentos de sus libros, para poder así reconstruir la evolución de sus trayectorias.
«Solo siento agradecimiento por publicar estos tres libros, que enriquecen mucho la visión que se pueda tener de mis novelas. En ellos hay muchos elementos de juicio sobre la manera en que las novelas fueron compuestas: cosas que hasta a mí me han sorprendido y desconcertado incluso, enriqueciendo la visión de mi propia obra«, ha explicado el Premio Nobel.
«Somos lo que hemos sido a lo largo de toda nuestra vida, a pesar de que casi siempre estamos llenos de contradicciones. Hay muchas cosas que lamento muchísimo haberlas creído, pero las creí, y sería ridículo negarlas. El resultado de toda esta evolución es lo que constituye a un ser humano«, ha concluido.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
