Sociedad
Vascongadas necesita una limpieza étnico-ideológica urgente. EH Bildu vence en Vitoria y será el partido con más concejales en Vascongadas y Navarra
En Vascongadas, EH Bildu logra 12.000 votos más que en 2019 y consigue ser el partido que más concejales tendrá los próximos cuatro años
EH Bildu ha logrado este domingo un resultado histórico para la formación abertzale en el Vascongadas y Navarra. El partido de Arnaldo Otegi ha logrado ser la fuerza que más concejales ha conseguido en ambas autonomías. Con un total de 350.000 votos, los independentistas consiguen ser la primera fuerza en el Ayuntamiento de Vitoria y es segundo en Bilbao, San Sebastián y Pamplona. La polémica inclusión de personas condenadas por delitos de sangre durante su pertenencia a la organización terrorista ETA, no le ha pasado factura a la formación que consigue el mejor resultado del espacio de la izquierda abertzale.
En el Vascongadas, EH Bildu logra 12.000 votos más que en 2019 y consigue ser el partido que más concejales tendrá los próximos cuatro años. A pesar de ello, la formación abertzale es la segunda fuerza más votada por detrás del PNV. En Navarra, los independentistas consiguen 334 ediles que los aúpan a la primera plaza, con un número de sufragios muy similar al de 2019.
En Vitoria, EH Bildu logra la primera plaza, desbancando al PNV del Ayuntamiento, y dejando la situación en la capital alavesa con una gobernabilidad muy complicada, ya que la persona que logre el bastón de mando deberá de pactar con otras dos formaciones políticas. La que más probabilidades tiene de ser la nueva alcaldesa es Maider Etxebarria del PSE-EE, que ha conseguido pasar de tercera a segunda fuerza. Muy cerca de estos se ha quedado el Partido Popular, que obtiene un concejal más que en 2019 que los aúpa a la tercera plaza. El triple empate de la localidad alavesa lo cierra el PNV, que pierde la alcaldía y cae hasta la cuarta plaza. Por tanto, los concejales en el Ayuntamiento se distribuyen de la siguiente manera: EH Bildu siete, PSOE, PP y PNV seis y, finalmente, Podemos dos.
Así, la candidatura liderada por Rocio Vitero alcanza la primera plaza con el 22,72% de los votos emitidos, consiguiendo 1.000 votos más que la lista socialista. Del segundo al cuarto puesto hay apenas 3.000 papeletas. El PSE logra la segunda posición quedándose muy cerca del 22% de los sufragios emitidos. El PP revalida de nuevo la tercera plaza con el 20%. Por su parte, Podemos cerrará el Consistorio con el 8%.
En Bilbao, el PNV revalidará la alcaldía al vencer con 12 concejales. La principal novedad, es la consecución por parte de la formación abertzale de la segunda plaza en el Consistorio, desbancado al PSE, con quien el partido jetzale pactaba usualmente en el Ayuntamiento. La formación socialista por tanto consigue cinco ediles, seguido del PP con cuatro y Elkarrekin-Podemos con uno.
En términos porcentuales, la formación nacionalista –36,60%– dobla el número de votos a EH Bildu –18,90%-, en tercer lugar el PSE se coloca con el 16,39%, el PP cuarto con el 12% y cierra Podemos el Consistorio con un resultado cercano al 8%. El actual alcalde, Juan María Aburto, se deja por el camino 15.000 sufragios -el 6%- respecto a 2019, aunque podrá gobernar nuevamente.
La candidatura de Eneko Goia, actual alcalde, ha vencido con el 28% de los votos escrutados. Muy de cerca le sigue EH Bildu con un resultado muy cercano al 27%, por detrás el PSE con el 18,55%, el PP con el 12% y Elkarrekin-Podemos con un 8%. La formación de izquierda independentista asciende dos concejales que no parece que vayan a condicionar el Ayuntamiento de la capital guipuzcoana, donde la suma de PNV y el partido socialista daría la mayoría absoluta al actual regidor.
En Pamplona, Unión de Pueblo Navarro (UPN) ha alcanzado de nuevo la victoria, en unas elecciones condicionadas por la división del partido regionalista y el PP que se presentaron por separado. Con nueve concejales, Javier Esparza logra en primer puesto en la capital navarra seguido muy de cerca de EH Bildu con ocho concejales, el PSN cinco que lo aúpan a la tercera fuerza, cuarta será el PP con dos, empatado con Geroa Bai y última Contigo (Podemos) con un edil.
La diferencia entre los dos primeros es de apenas 2.500 votos y será el partido socialista el que deberá decidir quien gobierna Pamplona. El actual alcalde de la ciudad pierde cuatro ediles por la división de las fuerzas de centro-derecha, después de que el diputado díscolo de UPN en el Congreso de los Diputados, Carlos García Adanero, haya obtenido el 8,25% de los sufragios.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
