Sucesos
(VÍDEO DE LOS HECHOS) ¡ÚLTIMA HORA! ¡TRIUNFÓ LA JUSTICIA! Kyle Rittenhouse, INOCENTE DE TODOS LOS CARGOS
Un jurado de Kenosha (Wisconsin) ha declarado a Kyle Rittenhouse, de 18 años, no culpable de todos los cargos.
El jurado había deliberado desde el martes por la mañana. Rittenhouse estaba visiblemente emocionado al conocerse el veredicto.
Rittenhouse se había enfrentado a dos cargos de asesinato, un cargo de intento de asesinato y dos cargos de imprudencia temeraria relacionados con unos disturbios cerca de la medianoche del 25 de agosto de 2020, durante los disturbios de Black Lives Matter en la pequeña ciudad del Medio Oeste.
Esa noche, Rittenhouse y un grupo de voluntarios armados estaban vigilando un concesionario de automóviles que había sido incendiado la noche anterior. Después de que Rittenhouse apagara un incendio, fue perseguido por un alborotador llamado James Rosenbaum, que alcanzó el rifle estilo AR-15 de Rittenhouse. Rittenhouse disparó cuatro veces, alcanzando a Rosenbaum e hiriéndolo mortalmente. Los disparos también estuvieron a punto de alcanzar al periodista del Daily Caller Richie McGinniss, que estaba cubriendo los disturbios, aunque finalmente no resultó herido.
A continuación, una multitud se dio a la tarea de perseguir a Rittenhouse mientras intentaba huir hacia los agentes de policía. Un asaltante desconocido le golpeó en la cabeza con una piedra y una persona conocida como «Jump Kick Man» le dio una patada en la cara, a la que Rittenhouse disparó sin conseguir herirlo. Un alborotador llamado Anthony Huber golpeó entonces a Rittenhouse en la cabeza y el cuello con un monopatín, y alcanzó el rifle; Rittenhouse disparó un tiro, matándolo. Otro alborotador, Gaige Grosskreutz, que iba armado con una pistola, levantó las manos por encima de la cabeza y cargó contra Rittenhouse apuntándole con su pistola. Rittenhouse disparó, hiriendo a Grosskreutz en el brazo.
Los medios de comunicación corporativos y los políticos demócratas, como el entonces candidato Joe Biden, calificaron a Rittenhouse de «supremacista blanco» y describieron la violencia como si se hubiera propuesto matar a manifestantes pacíficos de Black Lives Matter. La acusación en el juicio calificó a Rittenhouse de «tirador activo» y argumentó que la turba, llena de «héroes», había sido «totalmente razonable» al perseguirlo.
La defensa argumentó que Rittenhouse había actuado en defensa propia, ante el temor razonable de una muerte inminente o un daño corporal grave.
Además, la defensa había solicitado repetidamente la anulación del juicio. Durante el propio juicio, la defensa dijo que la fiscalía había infringido los derechos de Rittenhouse en virtud de la Quinta Enmienda al comentar su silencio tras la detención. El fiscal también mencionó pruebas que el juez había descartado específicamente en el juicio. El juez Bruce Schroeder estuvo de acuerdo y amonestó al fiscal, pero permitió que el juicio continuara, diciendo que se pronunciaría sobre la moción de desestimación más tarde. Más tarde, después del juicio, mientras el jurado deliberaba, la defensa presentó otra moción de desestimación, después de que la fiscalía utilizara una versión de alta definición de un vídeo de los hechos que la defensa nunca había visto; la defensa sólo había tenido acceso a una versión de menor definición de la misma grabación.
[videopack id=»48585″]http://www.alertanacional.es/wp-content/uploads/2021/11/3.mp4[/videopack]
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
